miércoles, 19 de agosto de 2026

El seguimiento de Jesús puede resultar peligroso

El alboroto y la peligrosidad

“Luego, todos los de la Junta Suprema se pusieron de pie y llevaron a Jesús ante Pilato, el gobernador romano. Cuando llegaron, comenzaron a acusar a Jesús y dijeron: —Señor gobernador, encontramos a este hombre alborotando al pueblo para que se rebele contra Roma. Dice que no debemos pagar impuestos al emperador, y que él es el Mesías. Es decir, se cree rey”, Lc 23:2

Estar en el seguimiento de Jesús puede resultar peligroso, pero peor es llevar una vida insignificante. Cuando una vida no tiene nada que decir y no inquieta a nadie puede perder significancia. Seguir a Jesús es dejarse inquietar por Dios. Conocer a Jesús y seguirlo no suaviza sus exigencias, tampoco hay facilidades. Implica decir quiénes somos, lo que creemos, lo que anhelamos y amamos.

La capacidad de inquietar está directamente relacionada con la disponibilidad de estar abiertos a los valores del Reino de Dios. El testimonio depende de la amplitud del ideal y tiene que ver con situaciones que necesitan ser transformadas. Es una decisión precisa, lúcida y coherente. Nuestra existencia puede estar relacionada con algo que merezca jugarnos por entero. Seamos semillas de fe, que Dios nos plante llevando esperanza y cubriendo la vida con amor.

“Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar ahora, el reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Sólo la gente valiente y decidida logra formar parte de él.”, Mt 11:12.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


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