Un absoluto “SI”
“Pilato le preguntó a Jesús: —¿Eres en verdad el rey de
los judíos?”, Mc 15:2
Pilato se caracterizó por ser una persona indeterminada,
confusa, oscura, incierta y oportunista. Su perfil quedaría resumido en no
tener complicaciones. Los dirigentes religiosos entregaron a Jesús por
envidia porque lo que estaba en juego era el poder y el
control, Mc 15:9-10.
Por otro lado, sabían que a Pilato solo le podría interesar
el aspecto político. Luego de un juicio interno y proceso injusto entregan a
Jesús por ser un perturbador. Pilato discute e intenta negociar, se toma
tiempo, pero luego cede ante la multitud. Todos tienen prisa, en el caso de
Pilato "terminar" con lo que había tratado de evitar y para los
religiosos "eliminar al perturbador para pasar su pascua
tranquila".
Pilato se debe enfrentar cara a cara con Jesús, con los
jefes judíos, con el pueblo y en su imaginación con sus superiores de Roma.
Todo esto nos lleva a pensar que hay momentos en la vida que debemos tener
valor para decir “Si” a unos y “No” a otros. “No” a la crueldad, la violencia,
la mentira, el engaño, la manipulación y búsqueda del poder para eliminar a
quien sea.
Cuando no se tiene valor para estar cara a cara con Jesús es
cuando cedemos el lugar a otras cosas y nos alejamos de los valores del
Salvador. Ese puede ser el momento donde corremos el peligro de mirar para otro
lado y las decisiones podrían ser como la de Pilato: “quedar bien con aquello
que destruye”.
Dios nos llama en este tiempo a ser coherentes, tener
convicción y no eliminar la presencia inquietante de Jesús. El ¡Sí! a él debe
salir de un “No” a otras cosas. El tema central es comprometer nuestra
existencia con el Señor. Jesús quiere convertirse en una decisión seria para
nosotros. "Pero a cualquiera que me desconozca delante de los demás, yo
también lo desconoceré delante de mi Padre que está en el cielo.", Mt
10:33. Vivamos nuestra vida en su seguimiento.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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