Percibir el Espíritu de Dios
"El Espíritu del Señor se llevó de repente a Felipe,
... y se fue predicando el evangelio en todos los pueblos...", Hch 8:39-40
La comunidad de Jesús vive bajo la inspiración del Espíritu
Santo. Este es el secreto de su vida, de su comunión y de su poder. El don del
Espíritu es el don de involucrarse en la Misión, porque la misión es
consecuencia directa del derramamiento del Espíritu.
Somos desafiados a percibir el soplo del Espíritu, ser
abiertos y sensibles a su fuerza y vigor. El mensaje del evangelio se extendió
por medio de compartir la Palabra de Dios y el poder sobrenatural del Espíritu.
La conversión requiere una palabra específica pero también un poder que va
mucho más allá que la palabra del predicador. Es la práctica de la misión la
que abre a las personas a la acción del Espíritu.
Entre la Palabra y el poder hay una especie de relación:
“Aquí las poderosas energías del Espíritu son más importantes que palabra
alguna, aun cuando estas energías del Espíritu Santo deben su origen a la
Palabra de Dios”. Seguir el impulso del Espíritu Santo es ser obedientes y
creativos para una nueva manera de ser iglesia para los demás.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
