Procesos
“Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de reunirse con los
creyentes, pero todos le tenían miedo. ¡No creían que de verdad se había
convertido en un creyente! Entonces Bernabé se lo llevó a los apóstoles y les
contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino a Damasco y cómo el Señor le
había hablado a Saulo. También les dijo que, en Damasco, Saulo había predicado
con valentía en el nombre de Jesús.”, Hch 9:26-27
En la vida de las personas suele haber procesos que
necesitan realizarse y aparecen personas que nos pueden ayudar. Este fue el
caso de Bernabé que presento a Saulo delante de los apóstoles contando como
había visto al Señor y la valentía que tuvo predicando el nombre de Jesús en
Damasco.
Bernabé era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y
firme en la fe. La escritura también nos dice que era una persona generosa “Por
ejemplo, había un tal José, a quien los apóstoles le pusieron el sobrenombre
Bernabé (que significa «hijo de ánimo»). Él pertenecía a la tribu de Leví y era
oriundo de la isla de Chipre. Vendió un campo que tenía y llevó el dinero a los
apóstoles.”, Hch 4:36-37. Bernabé solía pensar en los demás y era alguien que
daba ánimo.
Cuando Bernabé estuvo en Antioquía y “vio las pruebas de la
bendición de Dios, se llenó de alegría y alentó a los creyentes a que
permanecieran fieles al Señor… Y mucha gente llegó al Señor. Después Bernabé
siguió hasta Tarso para buscar a Saulo. Cuando lo encontró, lo llevó de regreso
a Antioquía. Los dos se quedaron allí con la iglesia durante todo un año,
enseñando a grandes multitudes.”. Bernabé era una persona abierta que buscaba
la participación de otros.
La Iglesia en Antioquía se convirtió en una puerta de
evangelización al mundo y se realizó el primer viaje misionero con Bernabé y
Pablo. "Tiempo después, Pablo le dijo a Bernabé: «Regresemos a todos los
pueblos y ciudades donde hemos anunciado las buenas noticias, para ver cómo
están los seguidores de Jesús.» Bernabé quería que Juan Marcos los acompañara,
pero Pablo no estuvo de acuerdo. Y es que hacía algún tiempo, Juan Marcos los
había abandonado en la región de Panfilia, pues no quiso seguir trabajando con
ellos. Pablo y Bernabé no pudieron ponerse de acuerdo, así que terminaron por
separarse. Bernabé y Marcos tomaron un barco y se fueron a la isla de Chipre.
Por su parte, Pablo eligió a Silas como compañero. Luego, los miembros de la
iglesia de Antioquía los despidieron, rogándole a Dios que no dejara de amarlos
y cuidarlos. Entonces Pablo y Silas salieron de allí y pasaron por las regiones
de Siria y Cilicia, donde animaron a los miembros de las iglesias a seguir
confiando en el Señor Jesús.", Hch 15:36-41
Bernabé supo dar la cara en su debido momento por Pablo y
ahora lo hace con Juan Marcos. El resultado fue que Pablo al final de su vida
cuando la mayoría le había abandonado le escribe a Timoteo y le solicita que le
envié a Marcos. Le dice: “Marcos puede ayudarme mucho en mi trabajo, así que
búscalo y tráelo contigo cuando vengas”, 2 Ti 4:11. Este mismo Marcos es el que
había abandonado a Pablo y Bernabé en Panfilia y tiempo después Bernabé quiso
darle otra oportunidad. Damos gracias a Dios por todos los Pablo y por todos
los Bernabé. Necesitamos a los dos y solo así podemos afirmar que somos un solo
cuerpo, un movimiento de unidad para que Dios sea reconocido, adorado y reciba
la gloria.
“Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno, es
decir, como tú estás en mí, Padre, y yo estoy en ti. Y que ellos estén en
nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste”, Jn 17:21
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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