Sembrar con Esperanza
“Antes de volver a Samaria, Pedro y Juan compartieron con la
gente el mensaje del Señor. Después regresaron a la ciudad de Jerusalén, pero
en el camino fueron anunciando a los samaritanos las buenas noticias del reino
de Dios”, Hch 8:25
Podemos y debemos sembrar. El proceso de la siembra es
laborioso, el agricultor primero debe seleccionar la semilla, preparar la
tierra, sembrarla en el tiempo adecuado, cuidarla, abonar, regar, esperar y
finalmente cosechar. Sembrar el Reino de Dios significa sembrar con esperanza,
Sal 126:5, 2 Co 9:6.
Es necesario acompañar con una ferviente oración la siembra
de las semillas del Reino de Dios y ser testigos, pero no podemos producir el
fruto, 1 Co 3:6-7. El mensaje del Reino en palabra y obra está destinado a
crecer. La semilla es minúscula, pero tiene el potencial dado por Dios para el
crecimiento. El Reino de Dios es universal, tiene un inicio pequeño e
insignificante que puede pasar desapercibido, pero está destinado a ser la
realidad más grande del mundo y una fuerza indetenible que afecta a todas las
personas.
La comunidad del Reino de Dios está llamada a reproducirse y
multiplicarse confiando que Dios da el crecimiento. Este crecimiento puede
llegar a dominar el ambiente de manera desproporcionada en comparación con el
tamaño de la semilla. La finalidad es dar abrigo a las naciones y proveer
alimento que saciará el hambre de muchos. Seamos semillas de fe, que Dios nos
plante llevando esperanza y cubriendo la vida con amor. Que nuestro buen Dios
sea reconocido y su nombre glorificado.
Carlos
Scott
Foto Gilbert Lennox










