Quebranto, prueba y madurez
"Pero Dios quitó a Saúl y lo reemplazó con David, un hombre de quien Dios
dijo: “He encontrado en David, hijo de Isaí, a un hombre conforme a mi propio
corazón; él hará todo lo que yo quiero que haga”, Hch 13:22
David aprendió a ser quebrantado de corazón. Un corazón integro se forma a
través de la prueba y la aflicción. Condimento infaltable para que Dios afirme
a las personas. David descubrió que nada sirve tener un corazón orgulloso,
soberbio y altivo, Sal 19:12-13
“Escudríñame, OH Dios y conoce mis inquietudes, conoce mi corazón, pruébame y
ve si hay en mi camino malo y guíame en el camino eterno”, Sal 139:23-24. No
siempre conocemos nuestro corazón, pero Sí le podemos pedir a Dios que nos haga
conforme a su corazón.
El quebrantamiento nos lleva a un nuevo nivel de madurez y fe. David fue
quebrantado. Sufrió por el celo y la envidia de Saúl; fue engañado. Lo
rebajaron de grado militar, procuraron matarlo, lo persiguieron, anduvo en
cuevas, en el desierto, se tuvo que hacer pasar por loco para ser aceptado por
los extranjeros y enemigos. Sufrió la burla de otros y la incomprensión de sus
600 hombres: "¿Cómo que no mataste a Saúl?”. Quebrantamiento que da
integridad. “Yo no toco al ungido de Dios". Amor a Dios y sujeción a su
propósito.
El quebrantamiento nos lleva a fortalecernos en Dios en la más dura aflicción.
“Y David se fortalecía en el Señor su Dios”, “Y David consultaba con su Dios”,
1 S 30:6-7. Dios nos llama a “Servir a nuestra propia generación por el
propósito de Dios”. Él cumple su propósito, aunque a veces no lo parezca. David
pensó: “Saúl me va a matar”, ni se acordaría que fue llamado a ser Rey..., pero
Dios cumplió su propósito en David porque él “vivió bajo su autoridad”.
Un discípulo es alguien que busca ser semejante a Jesús, está dispuesto a tener
sus mismos gestos y seguir sus mismas opciones
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
Misión Local y Global (GloCal)
GloCal es una palabra que representa la fusión de Global y Local. Es donde la acción local y global se unen en el cruce intencional de barreras, de iglesia a no iglesia en palabra y obra a favor de la extensión del Reino de Dios.
viernes, 7 de agosto de 2026
El quebrantamiento nos lleva a fortalecernos en Dios en la más dura aflicción
jueves, 6 de agosto de 2026
Cambiar la Historia
Vivir bajo la autoridad de Dios
El rey David es definido por las escrituras como un hombre que "sirvió a
su propia generación por el propósito de Dios", Hch 13:36.
“La persona que Dios utiliza es aquella que vive bajo su autoridad”. Es una
persona que responde a un “Llamado”. “Escogió también a David... lo llamó” para
pastorear a su pueblo, Sal 78:70-72. Lo llamó como lo hizo con Abraham, Gn
22:11, con Moisés, Éx 3:4, con Gedeón, Jue 6:14-16, con Samuel y ahora nos
llama a cada uno de nosotros.
Es un llamado a ver las cosas de una manera diferente y pertenecerle a él.
Vivir la calidad de una nueva relación y saber que hay futuro. Implica un
compromiso profundo y un nuevo estilo de vida. El que llama es “Yo soy el que
soy”. Yo soy todo lo que mi pueblo necesita.
Es una demanda grande y cuando no respondemos a este llamado todo se transforma
en un vacío. Debe durar toda la vida. Esta certeza hace que cambie nuestra
propia historia y cambia el curso de la historia. David amaba al Señor.
Enterneció su corazón para seguirle. Dios le fortalecía. Comenzó día a día
hacer su voluntad y Dios estaba con él: “dondequiera que iba resultaba
vencedor”.
Dios nos llama en este tiempo para ser discípulos que aman al Señor, sirven a
su prójimo y cambian la historia. Un discípulo es alguien que reconoce que
Jesús lo eligió para estar con él, aprender de él, servir a la gente y buscar a
otros a que sigan a Jesús.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
miércoles, 5 de agosto de 2026
Construyamos un puente de esperanza
Un amor que envía
“Pues el Señor nos dio este mandato cuando dijo: “Yo te he
hecho luz para los gentiles, a fin de llevar salvación a los rincones más
lejanos de la tierra”. Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y le
dieron las gracias al Señor por su mensaje, y todos los que fueron elegidos
para la vida eterna se convirtieron en creyentes. Así que el mensaje del Señor
se extendió por toda esa región", Hch 13:47-49
Cuando pensamos en el avance del Reino de Dios, un
movimiento de discípulos y la formación de nuevas iglesias, Dios hace lo que ha
prometido: Él da el crecimiento (1 Cor 3:6-7), pero a nosotros nos toca superar
los obstáculos y las resistencias del medio ambiente.
En la misión de Dios no hay lugar para la pasividad. La
iglesia como agente e instrumento ha sido enviada al mundo para servir, amar y
compartir el mensaje del evangelio que transforma toda la existencia humana.
Dios es fuente de un amor que envía. “Como tú me enviaste al mundo, yo los
envío también al mundo”, Jn 17:18.
Participar en la misión es participar en el movimiento del
amor de Dios hacia las personas y el énfasis en la cruz debe impedir cualquier
posibilidad de comodidad misionera. Algunas veces el liderazgo piensa que no
hay suficientes miembros en una congregación para comenzar un proceso de nuevos
discípulos en la plantación de nuevas iglesias. Se piensa que debe haber mucha
gente antes de dar otro paso. El resultado final es el estancamiento, la falta
de vigor y la debilidad.
La iglesia como organismo vivo está llamada a no caer en la
trampa del modelo institucional que la limita y colocar la estructura por
arriba de la misión. La vida del apóstol Pablo nos enseña a ser emprendedores,
hacer discípulos e iniciar nuevas maneras de ser comunidad. Hoy necesitamos
atrevernos a probar nuevas modalidades en un contexto cambiante que es
diferente en todas partes. Construyamos un puente de esperanza recordando que
"arriesgarse es perder el equilibrio mome ntáneamente. No arriesgarse es perderse
a uno mismo", Soren Kierkegaard.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
martes, 4 de agosto de 2026
Empujados a otra parte
Cuando lo “puro” se vuelve “impuro”
"El siguiente sábado casi toda la ciudad se congregó
para oír la palabra del Señor. Pero cuando los judíos vieron a las
multitudes, se llenaron de envidia y contradecían con maldiciones lo que Pablo
decía.", Hch 13:44-45.
En Antioquía de Pisidia los religiosos movidos por la
competencia y la envidia se opusieron a la predicación de Pablo y Bernabé y los
echaron de la región. Su mirada estaba puesta en buscar su propia gloria. Los
apóstoles no se detienen, sino que pasan “a otra parte”, a los gentiles o
paganos.
"Pablo y Bernabé, en señal de rechazo contra ellos, se
sacudieron los pies para quitarse el polvo de ese lugar, y se fueron a
Iconio". Retener y no compartir el evangelio puede significar que la
Palabra abandono nuestro territorio y se dirige en otra dirección.
Los judíos solían sacudirse el polvo de los pies cuando
volvían a la propia tierra desde un territorio gentil, que les había convertido
en “impuros”. Ahora sucede lo contrario y Pablo y Bernabé se alejan
de los “puros” para llegar a los “lejanos e impuros”. Estar cerca de la iglesia
no necesariamente significa estar “puro” y los que intentan bloquear el mensaje
de Jesucristo para toda etnia, pueblo y nación, lo que logran es todo lo
contrario y otros son empujados a otra parte, hacia lo último de la tierra.
El montón de polvo que se puede acumular en la puerta de
nuestras casas y comunidades de Fe puede señalar que él está cansado de nuestra
mezquindad y se ha ido a otra parte. Cuando en nuestras comunidades el Señor no
es comprendido, se marcha lejos, a otra parte, a lugares impensados. “Después
de esto vi una enorme multitud de todo pueblo y toda nación, tribu y lengua,
que era tan numerosa que nadie podía contarla …Y gritaban con gran estruendo:
«¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono y del
Cordero! », Ap 7:9-10
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
lunes, 3 de agosto de 2026
El poder del evangelio no es otro que el poder que viene del Espíritu Santo
Una obediencia renovada.
En Antioquía de Pisidia "La palabra del Señor se
difundía por toda la región. Pero los judíos incitaron a mujeres muy
distinguidas y fieles al judaísmo, también a los hombres más prominentes de la
ciudad y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé. Por tanto, los
expulsaron de la región. Ellos, por su parte, se sacudieron el polvo de
los pies en señal de protesta contra la ciudad y se fueron a Iconio. Y los
discípulos quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo", Hch 13:49-52
Cuando los dirigentes judíos vieron a toda una multitud
reunida en la ciudad para oír a Pablo y Bernabé se llenaron de celos y envidia.
Lo que ahora había sido propiedad solo de ellos pasa a ser de toda una multitud
y lo que se teme es perder el control de la sinagoga.
“Entonces Pablo y Bernabé hablaron con valentía … Pues el
Señor nos dio este mandato cuando dijo: “Yo te he hecho luz para los gentiles,
a fin de llevar salvación a los rincones más lejanos de la tierra”. “Pues no me
avergüenzo de la Buena Noticia acerca de Cristo, porque es poder de Dios en
acción para salvar a todos los que creen, a los judíos primero y también a los
gentiles”, Ro 1:16.
El poder del evangelio no es otro que el poder que viene del
Espíritu Santo. Es un poder que rompe todos los moldes porque las puertas deben
estar abiertas para los demás. Lo que está en juego no son nuestros
nombres, tradiciones, jerarquía o “etiquetas denominacionales”. Tampoco se
trata de que se una a la comunidad gente como nosotros. Lo único y
significativo es el nombre del Señor para que todas las personas reciban su
bendición, el mal sea derrotado y el nombre de Dios sea reconocido y adorado.
El resultado de lo acontecido fue que echaron a Pablo y
Bernabé de la ciudad, pero la palabra del Señor se extendió en toda esa región.
Finalmente, los que quedaron fuera no son a los que echaron, sino los que
promovieron la expulsión. Dios nos llama a una obediencia siempre renovada.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
domingo, 2 de agosto de 2026
Debemos ayudar a quienes son discípulos de Jesucristo para que "permanezcan como su pueblo”
"Permanecer como su comunidad”
"Cuando estoy con los que apenas empiezan a ser
cristianos, me comporto como uno de ellos para poder ayudarlos. Es decir, me he
hecho igual a todos, para que algunos se salven. Y todo esto lo hago porque amo
la buena noticia, y porque quiero participar de sus buenos resultados”, 1 Co
9:19-23
La salvación abre la puerta a la bendición. Esto permite que
el mal sea destruido por medio del avance del Reino de Dios y el nombre del
Señor sea reconocido y adorado. El desafío es facilitar un movimiento de
seguidores de Cristo que se desarrolle y multiplique en la cultura local de
cada etnia. Implica que los nuevos creyentes no cambien de cultura y puedan
“permanecer como son ellos” sin tomar otro modelo cultural.
La iglesia, en su encarnación en la realidad humana, ha de
encarnarse también en esos encuentros culturales. Es presentar el evangelio, a
Jesucristo y no nuestras “estructuras, etiquetas denominacionales, reglamentos,
estatutos, tradiciones”. Nosotros "nos volvemos como ellos” para que ellos
"permanezcan como los de su comunidad". La idea es no cambiar su
identidad para convertirse en "cristianos”, sino en seguidores de Jesús el
Mesías y ciudadanos del reino de Dios.
Debemos ayudar a quienes son discípulos de Jesucristo para
que "permanezcan como su pueblo”. La iglesia no está para defender
“culturas puras”. Debemos promover la verdad bíblica universal, no nuestro
patrón cultural de esta verdad y confiar en el trabajo del Espíritu Santo en
las vidas de los nuevos creyentes y en los nuevos movimientos.
Dios llama a las personas a un arrepentimiento sincero, pero
no a convertirse a un estilo de vida extraño o a tradiciones eclesiásticas.
“Cada uno debería seguir viviendo en la situación que el Señor lo haya puesto,
y permanecer tal como estaba cuando Dios lo llamó por primera vez. Esa es mi
regla para todas las iglesias...", 1 Co 7:17-20. Servimos para ver que el
evangelio sea recibido en cada etnia. “Saulo que también es Pablo”, vivía a la
vez en varias realidades y es una oportunidad para la misión y obediencia al
evangelio.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
sábado, 1 de agosto de 2026
Abiertos a su Espíritu
Algo nuevo
“Pues estoy haciendo algo en sus propios días, algo que no
creerían aun si alguien les dijera”, Hch 13:41
La historia detallada de la misión en Antioquía de Pisidia
empieza un día de descanso cuando fueron a las reuniones de la sinagoga. Pablo
tiene la oportunidad de anunciar el evangelio y en su audiencia hay judíos y
también están los “temerosos de Dios”.
Estos últimos eran personas que creían en Dios, pero no
aceptaban ser circuncidados y sujetarse al resto de la ley. Pablo expresa que
el mensaje es para todos, sean judíos o gentiles y además les dice: “Por medio
de este hombre Jesús, ustedes tienen el perdón de sus pecados. Todo el que cree
en él es hecho justo a los ojos de Dios, algo que la ley de Moisés nunca pudo
hacer… Muchos siguieron a Pablo y a Bernabé, y ambos los exhortaban a que
continuaran confiando en la gracia de Dios.”
Luego al siguiente día de reposo vuelven para hablar a toda
la ciudad y esto provoco celos en la dirigencia. Ellos terminan rechazando el
mensaje, pero “Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y le dieron las
gracias al Señor por su mensaje, y todos los que fueron elegidos para la vida
eterna se convirtieron en creyentes. Así que el mensaje del Señor se extendió
por toda esa región… Y los creyentes se llenaron de alegría y del Espíritu
Santo”.
Al igual que ellos Dios quiere hacer nuevas cosas en nuestro
tiempo y nos invita a reflexionar, estar abiertos a su Espíritu y abrirnos a
nuevas formas de ser iglesia para los demás. «Para aquellos que lo aman, Dios
ha preparado cosas que nadie jamás pudo ver, ni escuchar ni imaginar.», 1 Co
2:9
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
viernes, 31 de julio de 2026
Adaptación cultural
“Volvernos como ellos”
“Saulo, también conocido como Pablo, fue lleno del Espíritu
Santo…”, Hch 13:4-12
Saulo es judío, circuncidado cuando tenía ocho días de vida,
ciudadano de Israel de pura cepa y miembro de la tribu de Benjamín, ¡un
verdadero hebreo como no ha habido otro!, pero “Saulo que también es Pablo” es
ciudadano romano, orador y escritor en lengua griega y está dispuesto a
“volverse como uno de ellos” con tal que todos tengan la oportunidad de conocer
y seguir al Señor.
Los romanos solían tener tres nombres: el suyo, el de su
clan y el de su familia. Pablo era su nombre romano de familia y el que usaba
entre los gentiles y Saulo era el nombre que usaba entre los judíos y sus
allegados. Lucas sigue llamándole Saulo hasta que comienza a describir la
misión a los gentiles. Nos habla de la capacidad de adaptación cultural
para compartir el evangelio y nos desafía a “volvernos como uno de ellos”. Se
nos anima a estar en la avanzada y abrir brechas entre los no alcanzados.
“Aunque soy libre, vivo como si fuera el esclavo de todos.
Así ayudo al mayor número posible de personas a creer en Cristo. Cuando estoy
con los judíos, vivo como judío, para ayudarlos a creer en Cristo. Por eso
cumplo con la ley de Moisés, aunque en realidad no estoy obligado a hacerlo. Y
cuando estoy con los que no obedecen la ley de Moisés, vivo como uno de ellos,
para ayudarlos a creer en Cristo. Esto no significa que yo no obedezca la ley
de Dios. Al contrario, la obedezco, pues sigo la ley de Cristo. Cuando estoy
con los que apenas empiezan a ser cristianos, me comporto como uno de ellos
para poder ayudarlos. Es decir, me he hecho igual a todos, para que algunos se
salven. Y todo esto lo hago porque amo la buena noticia, y porque quiero
participar de sus buenos resultados”, 1 Co 9:19-23
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
jueves, 30 de julio de 2026
Jesús nos ha prometido acompañarnos en todo tiempo dando claras señales de su presencia
Confrontación de poderes
“Después viajaron de ciudad en ciudad por toda la isla hasta
que finalmente llegaron a Pafos, donde conocieron a un hechicero judío, un
falso profeta llamado Barjesús. El tal se había apegado al gobernador, Sergio
Paulo, quien era un hombre inteligente. El gobernador invitó a Bernabé y a
Saulo para que fueran a verlo, porque quería oír la palabra de Dios; pero
Elimas, el hechicero (eso es lo que significa su nombre en griego), se
entrometió y trataba de persuadir al gobernador para que no prestara atención a
lo que Bernabé y Saulo decían. Trataba de impedir que el gobernador creyera”,
Hch 13:6-12
El Espíritu Santo llamó a Bernabé y Saulo para que en la
guía e impulso del Espíritu extendieran el horizonte de la misión predicando a
los pueblos no alcanzados y dirigiendo sus pasos en las nuevas fronteras
misioneras.
En la isla de Chipre predicaron la palabra de Dios en las
sinagogas y en Pafos que era la capital romana de Chipre se encontraron con un
hechicero. Lucas describe una confrontación de poderes entre los misioneros y
el falso profeta. Saulo, lleno del Espíritu mostro las intenciones del falso
profeta quien procuraba que el gobernador se apartara de la fe y este quedo
ciego por cierto tiempo.
“Cuando el gobernador vio lo que había sucedido, se
convirtió, pues quedó asombrado de la enseñanza acerca del Señor”. El Espíritu
llama y envía, pero además equipa para la misión. Los apóstoles habían recibido
el poder del Espíritu para identificar la oposición ante el avance del
evangelio. Podemos identificar y poner al descubierto la oposición.
Jesús nos ha prometido acompañarnos en todo tiempo dando
claras señales de su presencia. “Les aseguro que el que confía en mí hará lo
mismo que yo hago. Y, como yo voy a dónde está mi Padre, ustedes harán cosas
todavía mayores de las que yo he hecho”, Jn 14:12.
“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que
me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré
a él”, Jn 14:21
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
miércoles, 29 de julio de 2026
El Espíritu Santo nos desafía una vez más a caminar en fe y dependencia de nuestro Señor
Enviados por el Espíritu Santo
"En la iglesia de Antioquía estaban Bernabé, Simeón «el
Negro», Lucio el del pueblo de Cirene, Menahem y Saulo. Menahem había crecido
con el rey Herodes Antipas. Todos ellos eran profetas y maestros. Un día,
mientras ellos estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo les
dijo: «Prepárenme a Bernabé y a Saulo. Yo los he elegido para una misión
especial.» Todos siguieron orando y ayunando; después oraron por Bernabé y
Saulo, les pusieron las manos sobre la cabeza, y los despidieron. El Espíritu
Santo envió a Bernabé y a Saulo a anunciar el mensaje de Dios...", Hch
13:1-4
La palabra de Dios nos indica que Bernabé y Saulo fueron
elegidos por el Espíritu Santo para una misión especial. La iglesia de
Antioquía con sus profetas y maestros oraron y luego soltaron a Bernabé y Saulo
para la tarea que Dios les indicaría. “Así que, después de pasar más
tiempo en ayuno y oración, les pusieron las manos sobre la cabeza, y los
despidieron”.
A pesar de no tener detalles específicos, sabemos que luego
de escuchar al Espíritu, la iglesia de Antioquía obedeció sin resistencias y
pretextos. Al igual que la iglesia de Antioquía de Siria, necesitamos escuchar
y obedecer al Espíritu. La misión es de Dios y es Él quien envía, acompaña y
sostiene a los obreros de campo. El Señor nos llama a sujetarnos al impulso de
su espíritu y puede cambiar o reorientar las agendas humanas. El Espíritu Santo
nos desafía una vez más a caminar en fe y dependencia de nuestro Señor. Nos
llama a cruzar fronteras de iglesia a no iglesia, en palabra y obra a favor de
la extensión del Reino de Dios.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
martes, 28 de julio de 2026
"Arriesgarse es perder el equilibrio momentáneamente. No arriesgarse es perderse a uno mismo"
"Tercer Espacio para una nueva manera de ser iglesia para los demás"
El tercer espacio es un lugar social, donde las personas se reúnen, interactúan
y construyen comunidad. Harold Segura nos comenta que "los confinamientos
de la humanidad en los años de una pandemia global nos han invitado a poner el
acento eclesiológico donde debían haber estado: la comunidad y no el templo, la
misión y no la institución, la pastoral y no el pastor, la espiritualidad y no
la religión."
Hay personas que están en una búsqueda de Dios, pero no desean una religiosidad
que se manifiesta en estructuras, reglamentos, legalismo e etiquetas. Hablamos
de personas que están buscando una comunidad que sencillamente siga a
Jesucristo.
Una manera diferente de ser iglesia implica estar lejos de modelos de
repetición, tradicionales y jerárquicos. Salir de una dimensión clerical (la
profesionalidad del clero) hacia una dimensión eclesial (el sacerdocio de todos
los creyentes). Un espacio que esté lejos del amor al poder.
Un "tercer espacio'' nos habla de la escucha atenta, del poder del amor,
del apego, la empatía, la proximidad, la equidad. También nos indica la
importancia de la ternura, la amplitud y la gracia. Implica demoler y dejar
viejos paradigmas para movernos en libertad y afirmar el respeto, el cuidado
mutuo, la aceptación, el perdón.
Una manera simple de ser iglesia sin determinadas etiquetas es donde
encontramos una comunidad para sanar, para volver a creer, para desarrollar la
fe, tener esperanza y en libertad decidir dónde seguir.
Una iglesia con un espacio diferente nos habla de la misión que se concreta en
la búsqueda del otro, del servicio en la sociedad local, de la solidaridad con
los que sufren, de la cooperación global donde el evangelio no ha
llegado.
Bienvenidos a este "tercer espacio". "Arriesgarse es perder
el equilibrio momentáneamente. No arriesgarse es perderse a uno mismo",
Soren Kierkegaard
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
El quebrantamiento nos lleva a fortalecernos en Dios en la más dura aflicción
Quebranto, prueba y madurez "Pero Dios quitó a Saúl y lo reemplazó con David, un hombre de quien Dios dijo: “He encontrado en David, ...










