jueves, 19 de febrero de 2026

Jesús siempre nos sorprende. Jesús pasa, ve, elige y llama.

Dejar algo atrás 

"Después de esto, Jesús fue otra vez a la orilla del Lago de Galilea. Mucha gente se reunió a su alrededor, y él se puso a enseñarles. Luego, mientras caminaban, Jesús vio a Mateo hijo de Alfeo, que estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo: «Sígueme.» Mateo se levantó enseguida y lo siguió. Más tarde, Jesús y sus discípulos estaban cenando en la casa de Mateo. Muchos de los que cobraban impuestos, y otras personas de mala fama que ahora seguían a Jesús, también fueron invitados a la cena. Cuando algunos maestros de la Ley, que eran fariseos, vieron a Jesús comiendo con toda esa gente, les preguntaron a los discípulos: —¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y con gente de mala fama? Jesús los oyó y les contestó: —Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos", Mc 2:13-17
Jesús siempre nos sorprende. Jesús pasa, ve, elige y llama. Este llamado implica dejar algo atrás. Es dejar de vivir bajo nuestras propias condiciones para aceptar ser discípulo de Jesús. 
¿Quién es Jesús y para quién ha venido? Su identidad solo se descubre identificando a los destinatarios de su misión. Se entiende quién es Jesús cuando no lo aislamos de los demás y lo podemos descubrir por sus opciones. 
Jesús se sienta a la mesa con gente poco recomendable y se enfrenta con aquellos que les gusta murmurar. Es maravilloso ver el seguimiento que se traduce en dejar una vieja manera de ser aceptando las nuevas condiciones del Maestro.
Jesús se dirige a los que tienen necesidad de él. No excluye a los justos. Existe un título que hace a todos iguales en su mesa: la necesidad de él. 
Para estar en el seguimiento de Jesús y entender, hay que salir afuera, esto es, entrar en el mundo de los demás. Seguir a Jesús implica estar con los pecadores. Dios no es un premio para los justos. El pecador que está perdido parece ser un premio para Dios. "No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores y necesitan arrepentirse», Lc 5:32 
Carlos Scott 
Foto Gilbert Lennox

miércoles, 18 de febrero de 2026

Todavía, podemos confiar en Dios.

El arenal

“Pero también del hijo de la esclava haré una gran nación, porque es descendiente tuyo». Al día siguiente, Abraham se levantó de madrugada, tomó un pan y un recipiente de cuero para agua y se los dio a Agar, poniéndoselos sobre el hombro. Luego le entregó al muchacho y la despidió. Agar partió y anduvo errante por el desierto de Berseba … En cuanto ella se sentó, comenzó a llorar desconsoladamente.”, Gn 21:13-20

¿Solemos escuchar la voz de los que gritan en el desierto? ¿El desierto tiene sentido en nuestras vidas? Los que gritan en el desierto son por lo general personas que se encuentran solas. Creo que el desierto no sería el destino privilegiado que buscaríamos muchos de nosotros. Pero es ahí donde nos podemos encontrar con Dios. 

Es en el arenal donde Agar es tenida en cuenta junto a su niño y su llanto se transforma en esperanza. Es en la tierra seca donde encontramos ese pozo de agua pura para Ismael. Un desierto donde aprendemos a caminar con Dios, confiar en su provisión y descanso. 

Dios nos llama desde el arenal a no tener una atención dividida, quitarnos el equipaje que sobra y mantener la prioridad de tenerle presente en nuestra vida. 

Solo nuestra vanidad nos puede hacer perder el rumbo. Es en un lugar desértico donde descubrimos quienes somos y qué buscamos. 

Ismael vivió en el desierto, Dios acompañó al niño, fue creciendo, tuvo mucha habilidad y experiencia y se convirtió en un hábil arquero. La promesa para Ismael y su descendencia fue: "Yo lo bendeciré, lo haré fecundo y le daré una descendencia numerosa. Él será el padre de doce príncipes. Haré de él una nación muy grande", Gn 17:20.

Solos en el desierto es donde podemos volver a recordar las promesas que Dios tiene para nosotros. Su última palabra es la Bendición. Todavía, podemos confiar en Dios. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox
 

martes, 17 de febrero de 2026

“En efecto, vivimos por fe, no por vista”, 2 Co 5:7. La fe estimula el ingenio, la originalidad y la innovación.

Creatividad 

“Cuando Jesús regresó a Capernaúm varios días después, enseguida corrió la voz de que había vuelto a casa. Pronto la casa donde se hospedaba estaba tan llena de visitas que no había lugar ni siquiera frente a la puerta. Mientras él les predicaba la palabra de Dios, llegaron cuatro hombres cargando a un paralítico en una camilla. Como no podían llevarlo hasta Jesús debido a la multitud, abrieron un agujero en el techo, encima de donde estaba Jesús. Luego bajaron al hombre en la camilla, justo delante de Jesús”, Mc 2:1-4 
Superar obstáculos no siempre puede ser sencillo, otras veces es complicado y se necesita de mucha creatividad.
Las cuatro personas que menciona el evangelio de Marcos usaron su imaginación e inventiva para llevar al paralitico a los pies de Jesús. La multitud les impedía llegar a su destino. pero la fe de ellos hizo posible lo que parecía imposible. 
“En efecto, vivimos por fe, no por vista”, 2 Co 5:7. La fe estimula el ingenio, la originalidad y la innovación. El Señor nos anima a superar los obstáculos. 
“Cuando Jesús vio la gran confianza que aquellos hombres tenían en él, le dijo al paralítico: «Amigo, te perdono tus pecados », «¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!». El contacto con Jesús nos devuelve la posibilidad de caminar. 
Carlos Scott 
Foto Gilbert Lennox

lunes, 16 de febrero de 2026

Dios provee lugares de reposo

Descanso y serenidad

“El ángel del Señor regresó y, tocándolo, le dijo: «Levántate y come, porque te espera un largo viaje». Elías se levantó, comió y bebió. Una vez fortalecido por aquella comida, viajó cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó a Horeb, el monte de Dios.  Allí pasó la noche en una cueva”, 1 R 19:7-9
Elías fue un profeta que en un determinado momento tocó fondo, 1 R 19. Luego de una gran victoria, él recibe una amenaza de muerte. El miedo, el cansancio y la depresión invadieron su vida.
Elías se asustó y huyó para ponerse a salvo. Camino todo un día por el desierto y finalmente se sentó a la sombra de un "arbusto", frustrado, agotado y abatido. Debajo de la sombra de este pequeño arbusto, Elías grita “¡Estoy harto, Señor!, quítame la vida". Y luego se duerme.
Elías nos recuerda que las personas de fe y obedientes ante Dios, no son inmunes ante circunstancias adversas donde nos invade el temor y sucumbimos a sus efectos negativos como ser la fatiga y el fracaso.
El pasaje nos habla que aparece un "arbusto" como la provisión de Dios y un lugar de reposo. Este insignificante arbusto, se convierte en un lugar donde se desvanece el abatimiento, y la vida de Elías comienza a ser renovada.
Mientras que Elías duerme debajo del arbusto, Dios manda un mensajero en forma de ángel para hablarle dos veces y darle lo que necesita: “Levántate y come, porque te espera un largo viaje.” Esto le permitió llegar al monte de Dios.
El miedo puede debilitar, paralizar y puede llevarnos a desaparecer. Gracias a Dios, el miedo no fue el fin de la historia de Elías, de hecho, el miedo no tiene que ser el final de nadie y tampoco el de nuestras propias vidas.
Dios provee lugares de reposo – arbustos que proveen sombra. Esos son lugares donde el cuerpo, alma y espíritu son renovados por la provisión de Dios junto a sus palabras y sustento.
Dios es bueno y poderoso, nos da seguridad y confianza. Mel Lawrenz comenta: “Si sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, y son llamados a cumplir sus propósitos, entonces podemos descansar”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

domingo, 15 de febrero de 2026

“Nunca descartes al inmigrante. Dios muchas veces usa al inmigrante, la persona que pasamos por alto”

Inmigrantes

Una de las famosas inmigrantes en la Biblia, fue una joven mujer llamada Rut.
Más de un milenio antes de Cristo, ella escogió emigrar a la tierra de los hebreos, no porque tenía un trabajo asegurado. Tampoco había más comida que en su tierra natal Moab que estaba al otro lado del rio Jordán.
Rut emigraba a una tierra diferente, dejando a su familia y amigos, su cultura y sus posibilidades, no por una mejor oportunidad, sino por su gran lealtad con su suegra Noemi: “Porque iré adonde tú vallas, y viviré donde tu vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios”, Rut 1:16.
Luego estando en Israel, un hombre llamado Booz le muestra su bondad y comparte su vida. Ella no sabía que uno de sus bisnietos se convertiría en el proclamado rey de Israel – el rey David.
Mel Lawrenz comenta: “Nunca descartes al inmigrante. Dios muchas veces usa al inmigrante, la persona que pasamos por alto”
Todo esto nos lleva a pensar nuevamente nuestro lugar en el plan de Dios. Él puede usarnos en muchas maneras hoy en día, maneras que ni siquiera sabemos.
¿Cómo podemos expresar nuestra bondad a los que son inmigrantes?
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

 

sábado, 14 de febrero de 2026

Tiempo para descansar, para salir de la rutina y del apuro al éxito.

"Los llenaré de alegría”

“Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios” Pues el Hijo del Hombre es Señor, ¡incluso del día de descanso!", Mt 12:1-8
El sano uso del día de reposo es liberador, toda persona tiene valor y tiene derechos humanos. Nos da alivio a la tiranía de las cosas y el materialismo. En el antiguo testamento este día tenía un sentido liberador porque debían descansar los siervos y aún los animales, Ex 23:12. Es una señal de libertad y amor donde salimos de las carreras opresoras que caracterizan a la sociedad de la productividad y el consumo. Se nos llama a honrar la vida, hacer fiesta y celebrarla
Todo esto nos recuerda que nuestro valor no depende de la fatiga del trabajo sino de nuestra relación con Dios. Es estar en contraposición con la sociedad del rendimiento que está caracterizada por la aceleración; su falso concepto de éxito y exceso de positivismo.
Podemos creer que somos los “salvadores” cayendo en la auto explotación de nosotros mismos que nos lleva a vivir “sin límites”. Podemos pensar que todo depende de nosotros y el resultado puede ser la frustración y la destrucción. Como el agua que se va entre las manos perdemos los vínculos y la profundidad. Algunos han definido esto como una sociedad líquida, sin consistencia y sensibilidad. Es vital romper con estos esquemas.
Es hora de parar y recordar que todo depende de Dios. Es tiempo de recobrar una teología trinitaria; una teología de las relaciones, caracterizada por la proximidad, la equidad y el sentido de pertenencia. Dar valor a las relaciones de unos a otros y romper con los círculos de la propia auto explotación dando sentido a la relación con Dios, con nosotros mismos, con el prójimo y la creación. Tiempo para descansar, para salir de la rutina y del apuro al éxito.
"Después Jesús les dijo: —El día de descanso se hizo para satisfacer las necesidades de la gente, y no para que la gente satisfaga los requisitos del día de descanso. Así que el Hijo del Hombre es Señor, ¡incluso del día de descanso!", Mc 2:23-27
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

viernes, 13 de febrero de 2026

Un Tesoro para los demás

Especial tesoro

"Ahora pues, si en verdad escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis mi "especial tesoro" entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra..." Éxodo 19:5
¿Cómo llamarías a las personas que más amas? Algunas personas usan palabras de cariño y determinados sobrenombres para expresar su amor y ternura.
Cuando el pueblo de Dios acampó en el Monte Sinaí, Dios les explicó que los había “traído hacia él, como sobre alas de águila”, Ex. 19:4. Esta es una poderosa declaración que integra su provisión, liberación, amor y gracia. Mel Lawrenz nos comenta: “Dios movió a su gente para que estuvieran con él.”
Ahí en el desierto, con las montañas como un testigo eterno, Dios otorga a su gente su pacto y el rol de ellos en términos de cariño: “mi propiedad exclusiva -especial tesoro-”, “reino de sacerdotes,” y “nación santa.”, Ex 19:5-6.
Pablo Davies comenta: “Toda la tierra es de Dios, pero su pueblo es su “propiedad exclusiva -especial tesoro-. Es un privilegio para beneficio de las naciones e implica ser un ejemplo de lo que Dios quiere”
Dios bendice a su pueblo para que sean también "un reino de sacerdotes y una nación santa". Dios nos llama y nos da identidad: "un tesoro para los demás, un mediador o mediadora entre Dios y la gente, una persona en santidad"
¿Qué hará diferente esta semana si nos inclinamos y oramos delante de Dios a favor de los que nos rodean, a favor de toda la nación, a favor de todas las naciones?
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

jueves, 12 de febrero de 2026

El amor es la esencia de la espiritualidad en el seguimiento de Jesús.

La espiritualidad de la periferia

“Entonces Jesús les dijo: «¡No teman! Digan a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán» … Entonces los once discípulos salieron hacia Galilea y se dirigieron al monte que Jesús les había indicado… Jesús se acercó y dijo a sus discípulos: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos», Mt 28:10-20
Cuando el Señor establece la gran comisión lo hace desde la periferia, una provincia apartada como es Galilea. No lo hace desde el centro del poder que está en Jerusalén. «Es muy posible que toda Galilea estuviera superpoblada en relación a las posibilidades de la tierra. Abundaban los huérfanos, las viudas, los pobres y los desempleados». Había muchos desheredados, hombres sin patria «Los discípulos son convocados a un peregrinaje…, de la marginalidad al compromiso. Jesús todavía continúa diciéndonos: Sígueme, Lc. 5:27, 9:59, 18:22».
El amor es la esencia de la espiritualidad en el seguimiento de Jesús. Es el amor a Dios y al prójimo. Implica el compromiso, la encarnación y la proyección social de la fe. Hablamos del valor profético, la actitud solidaria, la pasión por la vida y su ardor pastoral. También nos referimos a la labor por la paz con justicia social, la responsabilidad ecológica, la defensa de los derechos humanos y la apertura a la unidad espiritual pero no institucional. Es aceptar la verdad de la realidad, desenmascararla de sus tantas mentiras y comprometerse con ella
Nuestra periferia nos señala la necesidad de fe y nos pide que amemos con los ojos abiertos, que sirvamos con desinterés y sencillez. Es creyente quien sigue a Jesús. Es encuentro personal con Jesús y a partir de allí participar en su misión y encarnar sus compromisos en la historia concreta de cada día. Seguirlo es hacer lo que él haría en esta historia. La espiritualidad de la periferia no solo es tener fe en Jesús, sino tener la fe de Jesús
“Este mensaje es digno de confianza y quiero que lo recalques, para que los que han creído en Dios se empeñen en hacer buenas obras. Esto es excelente y provechoso para todos.”, Tit 3:8
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

miércoles, 11 de febrero de 2026

El camino muchas veces lo encontramos “fuera del campamento”. Para “estar dentro” del Evangelio es necesario “salir fuera”.

Derribando muros “Aquel hombre quedó completamente sano; pero Jesús lo despidió con una seria advertencia: —No le digas a nadie lo que te sucedió. Sólo ve con el sacerdote para que te examine, y lleva la ofrenda que Moisés ordenó. Así los sacerdotes verán que ya no tienes esa enfermedad. Pero el hombre empezó a contarles a todos cómo había sido sanado. Por eso Jesús no podía entrar libremente en los pueblos, sino que tenía que quedarse en las afueras, donde no había gente. De todos modos, la gente iba a verlo”, Mc 1:42-45

Jesús sano a una persona enferma y socialmente marginada. Jesús sana y derriba los muros de separación, prejuicios y no acepta las discriminaciones raciales y religiosas, Jn 4:1-42. Para él no tiene sentido las categorías que solemos usar para separarnos unos de otros. Jesús habla con todos, habla a todos y todas
Jesús va en busca de sorpresas, prefiere ser uno más entre gente sospechosa. Camina entre calles no seguras, barrios poco recomendables y está en compañía de los que han sido rechazados. Jesús no teme al contagio. Es el contacto con él lo que salva y sana. Jesús nos desafía a salir fuera del campamento porque las estructuras pueden limitar, proteger solo sus intereses, Heb 13:12-15. Se diría que, para él, la puerta sólo sirve para salir al encuentro de los que están afuera
Cuando salimos fuera de los “muros” que nos imponemos descubrimos al otro. Hay personas necesitadas de proximidad, equidad, misericordia, ternura, apego y comprensión. Nosotros también somos necesitados de esta clase de amor. Nos hacemos seguidores de Cristo cuando nuestras entrañas son conmovidas y es ahí cuando nos reconocemos “humanos”
El camino muchas veces lo encontramos “fuera del campamento”. Encontramos a Dios cuando practicamos la misericordia con aquellos que se consideran “leprosos”. Para “estar dentro” del Evangelio es necesario “salir fuera”. En el territorio de nuestra existencia será clave que no haya gente abandonada porque nadie se atreve a darles un lugar. "El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente”, Ro:12:9-10
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

martes, 10 de febrero de 2026

Jesús trae cerca a los que están lejos. Jesús desafía el contagio. No evita el contacto con el impuro. No teme mancharse.

Los intocables

“Un hombre que tenía la piel enferma se acercó a Jesús, se arrodilló ante él y le dijo: —Señor, yo sé que tú puedes sanarme. ¿Quieres hacerlo? Jesús tuvo compasión del enfermo, extendió la mano, lo tocó y le dijo: —¡Quiero hacerlo! ¡Ya estás sano!  De inmediato, aquel hombre quedó completamente sano”, Mc 1:40-42
Una persona que tenía una enfermedad en la piel se acercó a Jesús. Los leprosos eran enviados fuera de la comunidad por motivos higiénicos y también religiosos. Su aislamiento implicaba cuidar la seguridad del lugar. Se asociaba y confundía la enfermedad con la culpa y el contagio físico con la impureza moral. Jesús rompe con el reglamento y hace saltar los mecanismos de exclusión.
Jesús tocó al que era considerado intocable, marginado y sospechoso. El grito de este ser humano impuesto por los demás era: ¡Soy impuro! Jesús nos desafía a tener gestos concretos para acercarnos a toda persona y que nadie quede excluido. La salvación acampa en un espacio abierto y no puede quedar limitada por confines demasiado estrechos. Es un mensaje para recordarnos que no debemos establecer las fronteras del rechazo y del elemento extraño que perturba.
Jesús desafía el contagio. No evita el contacto con el impuro. No teme mancharse. Jesús nos enseña que alejarnos no significa curar, que librarse de personas incómodas es lo contrario a liberar; que ignorar a las personas no resuelve el problema, sino que lo agrava. La voluntad de Dios no es la indiferencia, el distanciamiento, la exclusión y la condena. Es saber superar nuestros propios prejuicios y dejar un poco de lado los reglamentos, permisos y decretos.
El “leproso” algunas veces suele estar muy cerca y es necesario derribar el muro infranqueable del rechazo. Implica decir “quiero”, porque la sanidad de la soledad, el anonimato, la falta de amor y desesperación viene cuando estamos dispuestos a cruzar todo tipo de fronteras. Jesús trae cerca a los que están lejos.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

lunes, 9 de febrero de 2026

Tenemos muchos “reinos” terrenales, pero necesitamos el Reino que viene de parte de Dios.

Orden

Y dijo Dios “hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.” Génesis 1:26
En cada aspecto de la vida necesitamos orden, pero el orden no sucede por sí mismo. Dios creó el mundo en una forma ordenada. Él creó a la humanidad con las cualidades y capacidades de gobernar con conciencia, racionalidad, moralidad, espiritualidad y libertad.
 El hizo a la humanidad capaz de ver y velar por el cuidado de la creación y civilización. La intención de Dios para todos los seres humanos es que vivan en una correcta relación con Él y tuvieran relaciones saludables los unos con los otros.
Mel Lawrenz comenta: “La necesidad es urgente y cada día necesitamos de la poderosa mano de Dios para traer orden a nuestras relaciones, nuestras familias, nuestras comunidades. Necesitamos la tierna y poderosa mano del Dios del orden” 
Tenemos muchos “reinos” terrenales, pero necesitamos el Reino que viene de parte de Dios. Increíblemente, él nos llama a que seamos parte de este gobierno.
¿Qué aspecto de nuestra vida es más necesitada de orden? ¿Cómo podríamos ayudar a otros a traer orden en sus vidas?
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

Jesús siempre nos sorprende. Jesús pasa, ve, elige y llama.

Dejar algo atrás  "Después de esto, Jesús fue otra vez a la orilla del Lago de Galilea. Mucha gente se reunió a su alrededor, y él se p...