miércoles, 11 de febrero de 2026

El camino muchas veces lo encontramos “fuera del campamento”. Para “estar dentro” del Evangelio es necesario “salir fuera”.

Derribando muros “Aquel hombre quedó completamente sano; pero Jesús lo despidió con una seria advertencia: —No le digas a nadie lo que te sucedió. Sólo ve con el sacerdote para que te examine, y lleva la ofrenda que Moisés ordenó. Así los sacerdotes verán que ya no tienes esa enfermedad. Pero el hombre empezó a contarles a todos cómo había sido sanado. Por eso Jesús no podía entrar libremente en los pueblos, sino que tenía que quedarse en las afueras, donde no había gente. De todos modos, la gente iba a verlo”, Mc 1:42-45

Jesús sano a una persona enferma y socialmente marginada. Jesús sana y derriba los muros de separación, prejuicios y no acepta las discriminaciones raciales y religiosas, Jn 4:1-42. Para él no tiene sentido las categorías que solemos usar para separarnos unos de otros. Jesús habla con todos, habla a todos y todas
Jesús va en busca de sorpresas, prefiere ser uno más entre gente sospechosa. Camina entre calles no seguras, barrios poco recomendables y está en compañía de los que han sido rechazados. Jesús no teme al contagio. Es el contacto con él lo que salva y sana. Jesús nos desafía a salir fuera del campamento porque las estructuras pueden limitar, proteger solo sus intereses, Heb 13:12-15. Se diría que, para él, la puerta sólo sirve para salir al encuentro de los que están afuera
Cuando salimos fuera de los “muros” que nos imponemos descubrimos al otro. Hay personas necesitadas de proximidad, equidad, misericordia, ternura, apego y comprensión. Nosotros también somos necesitados de esta clase de amor. Nos hacemos seguidores de Cristo cuando nuestras entrañas son conmovidas y es ahí cuando nos reconocemos “humanos”
El camino muchas veces lo encontramos “fuera del campamento”. Encontramos a Dios cuando practicamos la misericordia con aquellos que se consideran “leprosos”. Para “estar dentro” del Evangelio es necesario “salir fuera”. En el territorio de nuestra existencia será clave que no haya gente abandonada porque nadie se atreve a darles un lugar. "El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente”, Ro:12:9-10
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

martes, 10 de febrero de 2026

Jesús trae cerca a los que están lejos. Jesús desafía el contagio. No evita el contacto con el impuro. No teme mancharse.

Los intocables

“Un hombre que tenía la piel enferma se acercó a Jesús, se arrodilló ante él y le dijo: —Señor, yo sé que tú puedes sanarme. ¿Quieres hacerlo? Jesús tuvo compasión del enfermo, extendió la mano, lo tocó y le dijo: —¡Quiero hacerlo! ¡Ya estás sano!  De inmediato, aquel hombre quedó completamente sano”, Mc 1:40-42
Una persona que tenía una enfermedad en la piel se acercó a Jesús. Los leprosos eran enviados fuera de la comunidad por motivos higiénicos y también religiosos. Su aislamiento implicaba cuidar la seguridad del lugar. Se asociaba y confundía la enfermedad con la culpa y el contagio físico con la impureza moral. Jesús rompe con el reglamento y hace saltar los mecanismos de exclusión.
Jesús tocó al que era considerado intocable, marginado y sospechoso. El grito de este ser humano impuesto por los demás era: ¡Soy impuro! Jesús nos desafía a tener gestos concretos para acercarnos a toda persona y que nadie quede excluido. La salvación acampa en un espacio abierto y no puede quedar limitada por confines demasiado estrechos. Es un mensaje para recordarnos que no debemos establecer las fronteras del rechazo y del elemento extraño que perturba.
Jesús desafía el contagio. No evita el contacto con el impuro. No teme mancharse. Jesús nos enseña que alejarnos no significa curar, que librarse de personas incómodas es lo contrario a liberar; que ignorar a las personas no resuelve el problema, sino que lo agrava. La voluntad de Dios no es la indiferencia, el distanciamiento, la exclusión y la condena. Es saber superar nuestros propios prejuicios y dejar un poco de lado los reglamentos, permisos y decretos.
El “leproso” algunas veces suele estar muy cerca y es necesario derribar el muro infranqueable del rechazo. Implica decir “quiero”, porque la sanidad de la soledad, el anonimato, la falta de amor y desesperación viene cuando estamos dispuestos a cruzar todo tipo de fronteras. Jesús trae cerca a los que están lejos.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

lunes, 9 de febrero de 2026

Tenemos muchos “reinos” terrenales, pero necesitamos el Reino que viene de parte de Dios.

Orden

Y dijo Dios “hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.” Génesis 1:26
En cada aspecto de la vida necesitamos orden, pero el orden no sucede por sí mismo. Dios creó el mundo en una forma ordenada. Él creó a la humanidad con las cualidades y capacidades de gobernar con conciencia, racionalidad, moralidad, espiritualidad y libertad.
 El hizo a la humanidad capaz de ver y velar por el cuidado de la creación y civilización. La intención de Dios para todos los seres humanos es que vivan en una correcta relación con Él y tuvieran relaciones saludables los unos con los otros.
Mel Lawrenz comenta: “La necesidad es urgente y cada día necesitamos de la poderosa mano de Dios para traer orden a nuestras relaciones, nuestras familias, nuestras comunidades. Necesitamos la tierna y poderosa mano del Dios del orden” 
Tenemos muchos “reinos” terrenales, pero necesitamos el Reino que viene de parte de Dios. Increíblemente, él nos llama a que seamos parte de este gobierno.
¿Qué aspecto de nuestra vida es más necesitada de orden? ¿Cómo podríamos ayudar a otros a traer orden en sus vidas?
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

domingo, 8 de febrero de 2026

La promesa del Espíritu Santo nos asegura el poder para ser testigos. Poder para el servicio y poder para una vida ejemplar

El Espíritu de poder

“Pero quiero que sepan que el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y que recibirán poder para hablar de mí en Jerusalén, en todo el territorio de Judea y de Samaria, y también en los lugares más lejanos del mundo”, Hch 1:8

Se nos llama a ser testigos, pero ¿testigos de qué...? El testimonio para el cual los discípulos reciben poder es el anuncio concreto de lo que Dios ha hecho en la vida, muerte y resurrección de Jesús.

En los escritos de Lucas el Espíritu de misión es a la vez el Espíritu de poder. El Espíritu infunde valentía a los antes tímidos discípulos. Por medio del Espíritu, Dios está en el control de la misión.

Ser testigos no es ser jueces. Hay mucho juicio entre los "santos". La evidencia de que seguimos a Jesucristo es que amamos a Dios y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. "Cuando todo ha fracasado el amor vence".

Los testigos establecen el valor de seguir a Cristo. Somos testigos desde Jerusalén hasta el fin del mundo. “No deberíamos detenernos hasta que ambos extremos hayan sido alcanzados”. Todo el período entre Pentecostés y la segunda venida del Señor se ha de llenar con la misión global de la iglesia en el poder del Espíritu.

Lamentablemente a veces somos testigos de una determinada "etiqueta", nombre o denominación, tradiciones, programas, sistemas o modelos. Norberto Saracco comparte que «la misión que tenemos es ser testigos. Esto no es solo hablar acerca de..., sino vivir de acuerdo a... Debemos profundizar el discipulado de tal manera de encarnar aquello de lo cual queremos dar testimonio. El mayor escándalo de la iglesia es la contradicción entre lo que dice y lo que hace. Debemos llegar al punto en que la gente simplemente diga: “yo quiero vivir como ustedes”. Sabemos que solos no podemos. Por eso en la promesa del Espíritu Santo se nos asegura que nos daría poder para ser testigos. Poder para el servicio y poder para una vida ejemplar»

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

sábado, 7 de febrero de 2026

El seguimiento de Jesús es un asunto de servicio, pero reconoce que el servicio es un asunto del corazón, y si no se transforma el corazón no se puede aspirar al servicio

La espiritualidad del corazón                                                 

“La madre de Santiago y Juan, que eran dos de los discípulos, fue con ellos a hablar con Jesús. Cuando llegaron, ella se arrodilló delante de Jesús para pedirle un favor. Jesús le preguntó: —¿Qué es lo que quieres? Ella le dijo: —Por favor, ordena que, cuando estés sentado en el trono de tu reino, mis hijos se sienten siempre junto a ti, uno a tu derecha y otro a tu izquierda”, Mt 20:20-21

Jesús anuncia por tercera vez su muerte, Mt 20:17-19. El Señor está pensando en su sacrificio y dos de sus discípulos están pensando en la “herencia”. Seguramente recordarían lo que les dijo Jesús: “Les aseguro que todos ustedes reinarán conmigo cuando yo, el Hijo del hombre, me siente en el trono de mi reino poderoso. Entonces Dios cambiará todas las cosas y las hará nuevas. Cada uno de ustedes gobernará a una de las doce tribus de Israel”, Mt 19:28

Jesús nunca asignó los dos puestos de mayor honor, pero Jacobo y Juan reconociendo la inminencia del Reino, deciden tomar la delantera y pedir ese privilegio. Los otros discípulos se indignaron tal vez al ver que habían sido relegados a los lugares inferiores. El centro del problema es que todos desean el poder.

Jesús interviene y nos da una lección de humildad. Entonces Jesús los llamó a todos y les dijo: «Ustedes saben que los que gobiernan a los pueblos se portan como sus amos, y que los grandes señores imponen su autoridad sobre esa gente. Pero entre ustedes no debe ser así. Si alguno de ustedes quiere ser importante, tendrá que servir a los demás. Si alguno quiere ser el primero, deberá ser el esclavo de todos.”, Mt 20:25-27

El seguimiento de Jesús es un asunto de servicio, pero reconoce que el servicio es un asunto del corazón, y si no se transforma el corazón no se puede aspirar al servicio. Lo que puede andar mal no solo es el poder sino también el corazón.

El servicio amoroso y desinteresado no lo podemos buscar sin la gracia de Dios y del compromiso con los valores de su Reino. El servidor de Jesús sirve porque es lo que ha aprendido de su Maestro; no lo hace con ninguna intención estratégica sino como producto de su formación espiritual.

Carlos Scott

viernes, 6 de febrero de 2026

Jesús no se centró en formar una mega estructura religiosa. Jesús se define como el camino y nos espera en otra parte.

Vámonos de aquí

“Jesús sanó a mucha gente que padecía de diversas enfermedades y expulsó a muchos demonios, ... A la mañana siguiente, antes del amanecer, Jesús se levantó y fue a un lugar aislado para orar.  Más tarde, Simón y los otros salieron a buscarlo. Cuando lo encontraron, le dijeron: —Todos te están buscando.  Jesús les respondió: —Debemos seguir adelante e ir a otras ciudades, y en ellas también predicaré porque para eso he venido.  Así que recorrió toda la región de Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando demonios.”, Mc 1:29-39
Jesús enseñaba, pero no se detenía ahí. Liberaba a las personas de los demonios y las sanaba como fue el caso de la suegra de Simón y muchos más que padecían de diversas enfermedades.
El evangelio de Marcos nos relata que muy de madrugada cuando todavía estaba oscuro se iba a un lugar solitario para orar. Simón y sus compañeros salieron a buscarlo y le dijeron “Todo el mundo te busca. Jesús respondió: Vámonos de aquí a otras aldeas cercanas donde pueda predicar, para esto he venido”
Jesús no se centró en formar una mega estructura religiosa sino en recorrer toda Galilea predicando y expulsando demonios. El Señor “no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan”, 2 P 3:9.
Jesús se define como el camino y nos espera en otra parte. Se traslada de un lugar a otro sin tener domicilio fijo. Sabe caminar a oscuras, corre riesgos y disfruta la aventura. Nada ni nadie puede detenerlo. Nadie puede parar a Jesús. Estar con Cristo significa movernos con Él y aceptar el riesgo del camino.
El evangelio tiene que ver con el creer en Cristo, el Hijo de Dios y el creer en Cristo tiene que ver con saber vivir. Es difícil conocerlo si nos mantenemos distantes. Es cómodo hablar de una geografía donde nunca pusimos los pies. Al Señor le encontramos cuando nos unimos con Él. Se nos llama a ser buscadores de Dios, pero no podemos privatizarlo o domesticarlo. La pregunta final es ¿dónde nos lleva? Jesús nos invita a seguir su caminar hacia las tierras lejanas y nos espera en la próxima parada de nuestro futuro. 
Carlos Scott

jueves, 5 de febrero de 2026

El espacio preferencial para el desarrollo de la espiritualidad no es el individuo aislado sino la comunidad de Jesús abierta al mundo

Comunidad 

“El que ama a los demás, vive bajo la brillante luz de Dios y no causa ningún problema a los de su iglesia. Pero el que odia a otro cristiano, vive en la oscuridad y no sabe a dónde va, porque la oscuridad lo ha dejado ciego.", 1 Jn 2:10-11 “Y Jesucristo nos dio este mandamiento: «¡Amen a Dios, y ámense unos a otros!», 1 Jn 4:21
El primer llamado a toda comunidad es vivir la fe con vigor y tener un encuentro con Dios que nos convierta en seres humanos más maduros conforme a la imagen de Jesús. Se trata de tener un corazón compasivo, amante de Dios y experto en el amor al prójimo. Es unirnos a Dios en una relación liberadora. 
El espacio preferencial para el desarrollo de la espiritualidad no es el individuo aislado sino la comunidad de Jesús abierta al mundo. Nuestra vida espiritual no solo se lleva adelante en lo personal, sino también como comunidad.
Cristo es el centro de la comunidad y no la comunidad misma. Jesucristo es la meta que todos compartimos. La presencia de Cristo es el motivo para la sujeción mutua, para la obediencia, para el amor fraterno, para la hospitalidad, para el ejercicio humilde de la autoridad y para afrontar las imperfecciones de la comunidad sin necesidad de huir de ella. No hay una receta fácil y Jesús marca la espiritualidad en la perseverancia para no caer en la madurez en un minuto, el crecimiento en un año y el éxito ahora mismo.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

miércoles, 4 de febrero de 2026

Jesús nos cuestiona en términos de autoridad

Una autoridad diferente

"Lo hacía con verdadera autoridad, algo completamente diferente de lo que hacían los maestros de la ley religiosa”, Mc 1:22
En la época de Jesús había muchos maestros, intérpretes oficiales o teólogos especialistas que interpretaban las escrituras ¡Si alguno tenía autoridad, eran precisamente ellos!
La autoridad de Jesús que impresionaba a la gente era de otro tipo. Era una autoridad que venía de lo alto y que era reconocida por la gente común. No estaba fundada en el miedo, reglamento o bien en el legalismo y la obediencia a ciegas.
Su autoridad se basaba en que la gente podía ver las exigencias de su corazón, su amor y las aspiraciones más profundas de libertad. No era una autoridad basada en algún puesto, sino en su propia persona. En Jesús, el mensaje es inseparable de su ser. El mensaje es él mismo. Su corazón está a favor de los “pequeños” y es el que hace libre a las personas.
Jesús nos cuestiona en términos de autoridad. Nos hace pensar en el amor y nos dice “Misericordia quiero y no sacrificio”. Nos habla de la gracia, nos lleva a lugares espaciosos para que podamos movernos en libertad, se acerca a nosotros y una y otra vez nos dice “Te amo”. 
“Así que, cuando tengamos alguna necesidad, acerquémonos con confianza al trono de la gracia de Dios. Él nos ayudará, porque es bueno y nos ama”, He 4:16
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

martes, 3 de febrero de 2026

La resurrección de Jesucristo es el signo de que el mundo puede cambiar. Equipados con la fuerza que viene de lo alto, todo esta cumplido y todo queda por hacer.

Principio o Final

“Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó: —No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo", Hch 1:4-7
Ante la promesa de Jesús los discípulos se debaten si es el final o el principio de esta historia. Ellos le preguntan ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel? Jesús les contesta: “—No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre” 
Todo parece estar bajo el signo de la inestabilidad y lo imprevisible. Quizás esperan el final donde hay cansancio, decaimiento e incertidumbre. Es aquí donde se les invita a modificar su comportamiento y experimentar la esperanza de un nuevo principio: “dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo” 
Esto les debe generar alegría, consuelo, seguridad y ganas de comenzar. El Señor estará con ellos y confirmara su palabra con los signos que los acompañaran. Jesús les dijo: “Los que confíen en mí y usen mi nombre podrán hacer cosas maravillosas: Podrán expulsar demonios; podrán hablar idiomas nuevos y extraños; … Además, pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán.», Mc 16:15-18. 
La resurrección de Jesucristo es el signo de que el mundo puede cambiar, que las fuerzas del mal pueden ser vencidas, que no excluye la duda, la incertidumbre, las contradicciones. Equipados con la fuerza que viene de lo alto, todo esta cumplido y todo queda por hacer. “No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien”, Ro 12:21
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

lunes, 2 de febrero de 2026

El llamado de Jesús no está orientado y acomodado en el recinto del templo, en un momento religioso, sino en una escena totalmente profana o secular

 Categorías y espacios

"Entonces Jesús salió de nuevo a la orilla del lago y enseñó a las multitudes que se acercaban a él.  Mientras caminaba, vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en su cabina de cobrador de impuestos. «Sígueme y sé mi discípulo», le dijo Jesús. Entonces Leví se levantó y lo siguió", Mc 2:13-14.
Dios no busca una determinada categoría de personas o gente muy especial. La invitación es abierta para todas las personas que deciden tomar en serio el Evangelio y creer la buena noticia. 
Somos llamados a creer, seguir y recorrer el camino del Señor. No se trata de interpretar un rol religioso o jerárquico. Cuando rechazamos las opciones y actitudes de servicio hemos decidido no seguir y distanciarnos de Jesús de Nazaret. 
El llamado de Jesús no está orientado y acomodado en el recinto del templo, en un momento religioso, sino en una escena totalmente profana o secular. Gente que trabaja como Simón, Andrés, Santiago y Juan caen en la red de Cristo mientras están ocupados en su oficio de pescadores. 
El riesgo hay que tomarlo fuera del templo cuando estamos cara a cara con alguien que tiene necesidad de mi vocación como discípulo del Señor. Es una perspectiva distinta cuando nos damos cuenta que anunciar el Evangelio lo podemos hacer con cualquier oficio, dedicándonos a cualquier actividad. Se trata de otros espacios que son sagrados para Dios y donde él está trabajando en buscar hombres y mujeres para el Reino.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

domingo, 1 de febrero de 2026

En el seguimiento de Jesús el servicio se vive cerca de la gente

 Cerca de la gente

“Todos hablaban bien de Jesús, pues se admiraban de lo agradables que eran sus enseñanzas. La gente preguntaba: —¿No es éste el hijo de José?”, Lc 4:22
Jesús demostró como se relacionaba con los suyos. En algunos lugares de poder se trata de que exista una diferencia bien marcada entre la jerarquía y la gente en general. Se piensa en un ejercicio de poder autoritario. El resultado son caudillos o líderes amantes de su propio carisma, intereses y poder
En el caso de Jesús fue diferente. A los fieles de la sinagoga los impresionó por las hermosas palabras que salían de su boca, pero eso nunca significó que no lo reconocieran como uno más del pueblo “—¿No es éste el hijo de José?”
Jesús era el ungido que se le había dado todo poder para anunciar las buenas nuevas al pueblo, pero, al mismo tiempo, era el paisano de Nazaret que sabía recitar los dichos populares de la gente y dialogar con ellos en el lenguaje más natural y cotidiano.
En el seguimiento de Jesús el servicio se vive cerca de la gente, respondiendo a sus necesidades más profundas y construyendo con ellos el mañana deseado por Dios. Es un proceso que se vive en comunidad y que depende de la acción soberana del Espíritu Santo
“Vivan siempre en armonía. Y no sean orgullosos, sino traten como iguales a la gente humilde. No se crean más inteligentes que los demás.”, Ro 12:16
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox