Influencia
espiritual
“Los de la iglesia de Jerusalén supieron lo que estaba pasando en Antioquía, y
enseguida mandaron para allá a Bernabé. Bernabé era un hombre bueno, que tenía
el poder del Espíritu Santo y confiaba solamente en el Señor. Cuando Bernabé
llegó y vio que Dios había bendecido a toda esa gente, se alegró mucho y los
animó para que siguieran siendo fieles y obedientes al Señor. Y fueron muchos
los que escucharon a Bernabé y obedecieron el mensaje de Dios. De allí, Bernabé
se fue a la ciudad de Tarso, para buscar a Saulo. Cuando lo encontró, lo llevó
a Antioquía... y enseñaron a muchas personas”, Hch 11:22-26
Bernabé, a quien la iglesia de Jerusalén envió a Antioquia se lo describe como
un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. Los apóstoles lo llamaban
«hijo de ánimo» y era muy generoso, Hch 4:36-37. Cuando Saulo tuvo su encuentro
con el Señor fue Bernabé quien lo recibió en Jerusalén y le presento a otros
creyentes, Hch 9:27.
Bernabé era una persona que animaba a otros y entendía que el principal
protagonista de toda historia era el Señor. Sirvió con humildad considerando a
los demás y buscando su participación. Enseñaba y guiaba a otros para que sean
fieles al Señor. Llevo a Saulo a Antioquia y luego hicieron juntos su primer
viaje misionero. Fue clave en las deliberaciones del Concilio de Jerusalén en
el que se discutió sobre la inclusión de los no judíos en la comunidad eclesial
cristiana, Hch 15:2,12,22,25.
Nos preguntamos: ¿Cómo puede cambiar una persona, la familia, la sociedad, una
nación? ¿Como puede crecer y extenderse una comunidad de fe? ¿Qué impacto puede
causar el evangelio? La palabra de Dios nos enseña que cuando le entregamos la
vida a Dios y somos llenos de su Espíritu la transformación es posible.
Necesitamos día a día personas buenas, de fe y llenas del Espíritu de Dios.
“El Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir
en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás,
tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos.
No hay ley que esté en contra de todo esto”, Ga 5:22-23.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
Misión Local y Global (GloCal)
GloCal es una palabra que representa la fusión de Global y Local. Es donde la acción local y global se unen en el cruce intencional de barreras, de iglesia a no iglesia en palabra y obra a favor de la extensión del Reino de Dios.
martes, 7 de julio de 2026
“El Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto”, Ga 5:22-23
lunes, 6 de julio de 2026
La vida en misión es un privilegio y cada discípulo es proyectado al trabajo de solidaridad con todo el Cuerpo de Cristo y el Mundo
En todos lados y de todas partes
«Y la mano del Señor estaba con ellos, ...», Hch 11:21
¿Es la misión sólo para algunos o para todos?, ¿Qué
significa ser iglesia misionera en el mundo de hoy?, ¿Puede acaso una iglesia
no ser misionera? Dado que Dios es un Dios misionero, su pueblo debe ser un
pueblo misionero. Hablamos de que la iglesia es la iglesia en el mundo y para
el mundo. La iglesia es enviada a compartir el gozo y la esperanza, en medio de
la tristeza y la angustia de la gente de nuestro tiempo, de los que son pobres
o afligidos en cualquier forma.
Ser iglesia misionera es darnos cuenta de que hemos sido
enviados al mundo para amar, servir, predicar, enseñar, sanar y liberar. Es
servir a todos y especialmente a la gente más olvidada de la ciudad, la nación
y el mundo. Estamos hablando de un mensaje integral de salvación que está
dirigido a todo ser humano, considerando la totalidad de la persona. Dios «no
quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento», 2
Ped.3:9.
El servicio no debe ser ofrecido sólo en la iglesia sino
también en la vida común y corriente, ya sea en hogares, escuelas, oficinas,
fábricas, tiendas, consultorios, en política, gobierno y toda actividad
sociocultural. El trabajo en la iglesia como la acción a favor de la justicia,
la misericordia y la verdad debe ser conjunto.
Dios confió el don del sacerdocio a todo el pueblo de Dios,
1 Pedro 2:9; por lo cual podemos decir que «por medio de él, y en honor a su
nombre, recibimos el don apostólico para persuadir a todas las naciones que
obedezcan a la fe», Rom.1:5. En este marco la iglesia es para todos y con
todos. Cada creyente es proyectado al trabajo de solidaridad con todo el Cuerpo
de Cristo y el Mundo. La clave es reconocer que la tarea le pertenece a la
iglesia toda, y actuar en consecuencia. La vida en misión es un privilegio.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
domingo, 5 de julio de 2026
“Y mi mensaje y mi predicación fueron muy sencillos"
Discípulos Anónimos
“El poder del Señor estaba con ellos, y un gran número de
estos gentiles creyó y se convirtió al Señor”, Hch 11:21
Lucas nos relata que cuando se extiende el evangelio hacia
aquellos que no son judíos por parte de los creyentes de Chipre y de Cirene “la
mano del Señor estaba con ellos”. El poder del Señor estaba con estos
discípulos anónimos y los no judíos de Antioquía se hicieron seguidores de
Jesucristo.
Estas conversiones describen la clara evidencia de ese
poder. Es el Señor que está trayendo a otros grupos a su seguimiento y se forma
la primera iglesia en el mundo no judío. No se trataba de meras lealtades a
determinadas figuras humanas. Jesús dijo: “Mi Padre me ha confiado todo. Nadie
conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente
al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo”, Mt
11:27.
Seguimos confiando en su poder por arriba de cualquier
programa, orador, estructura o “etiqueta denominacional”. Solo él trae a otras
personas a su conocimiento y seguimiento. Nosotros somos desafiados a ser como
estos discípulos anónimos que se atrevieron hacer cosas diferentes y lo
diferente fue ampliar sus fronteras: “Y la mano del Señor estaba con ellos”.
“Y mi mensaje y mi predicación fueron muy sencillos. En
lugar de usar discursos ingeniosos y persuasivos, confié solamente en el poder
del Espíritu Santo. Lo hice así para que ustedes no confiaran en la sabiduría
humana sino en el poder de Dios”, 1 Co 2.4-5
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
sábado, 4 de julio de 2026
“El poder del Señor estaba con ellos, y un gran número creyó y se convirtió al Señor”
Una nueva era
“Y Dios les dio poder y los ayudó para que muchos aceptaran el mensaje y
creyeran en Jesús”. Hch 11:20-21
Cuando leemos los escritos de Lucas en el libro de los Hechos de los Apóstoles
lo que resalta es como el Espíritu va llamando a la iglesia a nuevas formas de
obediencia. Lucas nos dice que la misión a toda etnia, cultura y lengua es la
obra del Espíritu Santo y se da por medio de varios acontecimientos paralelos:
la del etíope eunuco por medio de Felipe, la de Cornelio por medio de Pedro y
ahora por creyentes anónimos en Antioquía.
Lucas comenta que Pedro bautizó a Cornelio y a otros, es decir, nos relata el
comienzo de una iglesia de origen gentil en Cesarea y ahora pasa a comentarnos
de otra iglesia semejante que está en Antioquía. “Después de la muerte de
Esteban, los seguidores de Jesús fueron perseguidos y maltratados. Por eso
muchos de ellos huyeron … En todos esos lugares, ellos anunciaban las buenas
noticias de Jesús solamente a la gente judía. Sin embargo, algunos de Chipre y
otros de Cirene fueron a Antioquía y anunciaron el mensaje del Señor Jesús
también a los que no eran judíos. Y Dios les dio poder y los ayudó para que
muchos aceptaran el mensaje y creyeran en Jesús”.
Antioquía tenía una comunidad judía numerosa y una bella sinagoga donde muchos
paganos se sentían atraídos y es ahí donde comienza una nueva iglesia a casi
quinientos kilómetros de Jerusalén. El centro de atención va a pasar de
Jerusalén a Antioquía. Jerusalén tenía una tendencia a vivir aislada con su
creciente estrechez nacionalista y etnocentrista. La iglesia de Jerusalén tuvo
su momento y su misión, pero ahora está comenzando una nueva era.
Antioquía que fue un lugar periférico, a gran distancia del centro, vendrá a
ser el foco de la acción. Será necesario responder al desafío de llevar el
evangelio a toda etnia, pueblo y nación. La iglesia de Antioquía no era la más
rica, la más poderosa y antigua, pero el Espíritu Santo está interesado en toda
comunidad de fe que está dispuesta a enfrentar los nuevos contextos y
horizontes. “El poder del Señor estaba con ellos, y un gran número creyó y se
convirtió al Señor”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
viernes, 3 de julio de 2026
Dios sigue ampliando todo tipo de fronteras incluyendo a personas de cualquier origen étnico, cultural y lingüístico
Amor inclusivo
“Yo empecé a hablarles, y de pronto el Espíritu Santo vino
sobre todos ellos, así como nos ocurrió a nosotros al principio. Y me acordé de
que el Señor Jesús nos había dicho: “Juan bautizó con agua, pero a ustedes Dios
los va a bautizar con el Espíritu Santo”, Hch 11:15-16
Lucas nos relata lo ocurrido con un judío no helenista y
miembro del grupo de los doce apóstoles, como Pedro, que comprendiera mucho más
la verdad de la gracia e inclusión del amor de Dios. El Señor fue guiando los
pasos de Cornelio y Pedro para que se encontraran. Dios está interesado a que
nos animemos a cruzar otras fronteras y lo ocurrido fue un proceso de
interpretación y actualización de la Palabra de Dios para la naciente comunidad
seguidora de Jesucristo.
El amor de Dios es inclusivo y el Señorío de Jesucristo está
sobre todos los pueblos, sociedades y culturas. Dios es imparcial en su amor y
es el Señor de todos los seres humanos. El Espíritu sigue haciendo cosas nuevas
y le dijo a Pedro que fuera a la casa de Cornelio. “Entonces pensé: “Dios le ha
dado a esta gente el mismo regalo que nos dio a nosotros los judíos, porque
creímos en Jesús, el Mesías y Señor. Y yo no soy más poderoso que Dios para
ponerme en contra de lo que él ha decidido hacer", Hch 11:17-18.
Hoy debemos hacernos la misma pregunta que se hizo Pedro
“¿quién soy yo para pretender estorbar a Dios?” Como iglesia estamos llamados a
que el Espíritu nos sorprenda nuevamente renovando las estructuras y quitando
todo obstáculo que pueda estorbar la incorporación de otros grupos a la vida de
la comunidad de fe. Dios sigue ampliando todo tipo de fronteras incluyendo a
personas de cualquier origen étnico, cultural y lingüístico.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
jueves, 2 de julio de 2026
La iglesia es la iglesia en el mundo y para el mundo
Nuevos horizontes
“Al llegar a Cesarea, entramos en la casa de
Cornelio. Él nos contó que un ángel del Señor se le había aparecido y le
había dicho: “Envía unos mensajeros a Jope, para que hagan venir a un hombre
llamado Pedro. El mensaje que él te va a dar hará que se salven tú y toda
tu familia”, Hch 11:12-14
La iglesia naciente tuvo que enfrentarse a bastantes
opositores dentro de la misma comunidad. A medida que la iglesia crecía y había
una creciente apertura hacia otros grupos surgió un partido opositor llamado
los “judaizantes” que insistían en la necesidad de circuncidarse y de cumplir
toda la ley de Israel para ser cristiano. Lucas relata lo siguiente: “En toda
la región de Judea se supo que también los que no eran judíos habían recibido
el mensaje de Dios. Así que, cuando Pedro regresó a Jerusalén, los apóstoles y
los seguidores judíos se pusieron a discutir con él. Y le reclamaron: —¡Tú
entraste en la casa de gente que no es judía, y hasta comiste con ellos!”.
Indudablemente en todo movimiento que viene por parte del
Espíritu Santo hacia nuevos horizontes suelen ocurrir críticas, diferentes
planteos y desconfianza. La iglesia es la iglesia en el mundo y para el
mundo. La comunidad de fe es enviada a compartir el gozo y la esperanza, en
medio de la tristeza y la angustia de la gente de nuestro tiempo. Hemos sido
enviados al mundo para amar, servir, predicar, enseñar, sanar y liberar.
Nosotros como iglesia debemos ver en este tiempo cuáles son
las nuevas circunstancias y contextos que nos toca vivir. La misión
consiste en cruzar fronteras de iglesia a no iglesia en palabra y obra a favor
de la extensión del Reino de Dios. Que podamos decir como Pedro: “Y
yo no soy más poderoso que Dios para ponerme en contra de lo que él ha decidido
hacer”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
miércoles, 1 de julio de 2026
Dios nos llama a ir a determinados ambientes que no son tan favorables y algo nuevo puede suceder
La gracia inesperada
“Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo
vino sobre todos los que escuchaban su mensaje. Y los creyentes procedentes del
judaísmo que habían llegado con Pedro, se quedaron admirados de que el Espíritu
Santo fuera dado también a los que no eran judíos, pues los oían hablar en
lenguas extrañas y alabar a Dios. Entonces Pedro dijo: —¿Acaso puede impedirse
que sean bautizadas estas personas, que han recibido el Espíritu Santo igual
que nosotros? Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Después
rogaron a Pedro que se quedara con ellos algunos días.” Hch 10:44-48
Los que toman la palabra no ciertamente son “héroes” sino
personas que tienen “autoridad”. Esta autoridad no siempre viene de las
victorias sino de aprender sobre los fracasos.
Pedro es un “veterano” de una aventura que no es tan
gloriosa. En su momento abandono al Señor y ahora tiene el coraje de hablar de
Jesús de Nazaret. Lo pudo hacer porque ha derramado lágrimas y Jesús lo ha
aceptado con esa confesión sencilla: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te
quiero – Apacienta mis ovejas – le dijo Jesús”.
Como pecadores perdonados que día a día obtenemos la gracia
inesperada se nos concede la palabra no porque seamos tan valientes, sino
porque estamos decididos a dejarnos transformar y volver a comenzar. Pedro fue
amado a pesar de su infidelidad y nosotros también.
Dios nos llama a ir a determinados ambientes que no son tan
favorables y algo nuevo puede suceder. “Todavía estaba hablando Pedro, cuando
el Espíritu Santo vino sobre todos los que escuchaban su mensaje”. Jesús
remueve los obstáculos y nos da garantías en que todos los días estará con
nosotros. Seguir a Jesús es camino, viaje, movimiento e impaciencia de anuncio.
Compartamos la vida en Cristo, su paz, el perdón, la luz que pone en crisis las
tinieblas y el amor que derrota al odio. Su Espíritu Santo sigue derramándose
sobre toda la humanidad.
“Pondré mi espíritu en ustedes, y así haré que obedezcan
todos mis mandamientos” Ez 36:27
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
martes, 30 de junio de 2026
En todo proceso de restauración de la justicia y la paz se nos confronta a que tengamos una actitud de confesión y arrepentimiento por no tener presente a nuestro prójimo
Fin al odio, la enemistad y el legalismo
“Haz que Pedro venga a tu casa, y escucha bien lo que
va a decirte” … Allí Pedro encontró a toda la gente que se había reunido
para recibirlo, y les dijo: … Dios me ha mostrado que yo no debo
rechazar a nadie”, Hch 10:22-28
Lucas nos relata acontecimientos claves que impulsan a los
discípulos a compartir el evangelio. Implica reconocer “al otro” y a toda
persona sin excepción afirmando su plena humanidad y origen étnico.
Toda persona es sujeto del amor y cuidado de Dios. Las
Buenas Nuevas de Jesucristo están destinadas a todas las etnias y pueblos. Se
nos llama a reconocer a los otros, derribar prejuicios, racismo y declarar su
dignidad como personas creadas a la imagen de Dios.
En todo proceso de restauración de la justicia y la paz se
nos confronta a que tengamos una actitud de confesión y arrepentimiento por no
tener presente a nuestro prójimo. La iglesia es la comunidad donde las barreras
que separan a los humanos deben ser derribadas por el amor de Cristo.
“Cristo nos ha dado la paz. Por medio de su sacrificio en la
cruz, Cristo ha puesto fin al odio que, como una barrera, separaba a los judíos
de los que no son judíos, y de dos pueblos ha hecho uno solo. Cristo ha puesto
fin a los mandatos y reglas de la ley, y por medio de sí mismo ha creado, con
los dos grupos, un solo pueblo amigo. Por medio de su muerte en la
cruz, Cristo puso fin a la enemistad que había entre los dos grupos, y los
unió, formando así un solo pueblo que viviera en paz con Dios... Por medio de
lo que Jesucristo hizo, tanto los judíos como los no judíos tenemos un mismo
Espíritu, y podemos acercarnos a Dios el Padre”, Ef 2:14-18.
“Por eso, ya no importa si alguien es judío o no lo es, o si
está circuncidado o no lo está. Tampoco tiene importancia si pertenece a un
pueblo muy desarrollado o poco desarrollado, o si es esclavo o libre. Lo que
importa es que Cristo lo es todo, y está en todos”, Col 3:11.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
lunes, 29 de junio de 2026
“No olvidemos que las buenas nuevas incluyen la noticia de que los que estaban lejos han sido hechos cercanos”
Nuevos escenarios
"Dios me ha mostrado que yo no debo rechazar a nadie”, Hch 10:28.
Pedro fue una persona que estuvo acostumbrado a obedecer las reglas religiosas
judías o sea la Ley y por lo tanto el contacto con los gentiles debía evitarse.
Cuando se encuentra con el centurión o capitán Cornelio junto a sus familiares
y un grupo de sus mejores amigos les dice: “Ustedes deben saber que, a
nosotros, los judíos, la ley no nos permite visitar a personas de otras etnias
ni estar con ellas. Pero Dios me ha mostrado que yo no debo rechazar a nadie”,
Hch 10:28.
Los soldados romanos no eran bien vistos por los judíos nacionalistas y
ortodoxos. Quizás Pedro fue de mala gana a verlo a Cornelio, pero no renuncio a
lo que Dios le pedía. En medio de una situación incómoda es cuando se derrama
el Espíritu Santo mostrando a Pedro y a los otros judíos que para Dios todos
somos iguales y que Dios no muestra favoritismo.
Al igual que Pedro el Señor nos presenta nuevos escenarios, contextos y
determinadas circunstancias. La tentación es decir que no debemos mezclarnos
con la gente “impura”, “inmunda”, “no creyente”, pero Dios nos dice no llames
“impuro, inmundo y no aceptable” lo que yo estoy limpiando y llamando.
Dios es amor, pero ahora somos nosotros los que tenemos leyes, reglas,
determinados legalismos y tradiciones que a veces nos hacen correr el riesgo de
faltar a nuestra misión. Se trata de mantenernos puros y la consecuencia es que
nos alejamos de aquellos que no son como me gustaría que fueran y los
evadimos.
La santidad bien entendida nos debe llevar a buscar “al otro” y no retirarme
del escenario público. Amar como Dios ama. “No olvidemos que las buenas nuevas
incluyen la noticia de que los que estaban lejos han sido hechos cercanos”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
Jesús elimina las barreras religiosas, las discriminaciones abusivas, las mentalidades de privilegio y quita las ridículas clasificaciones de los “nuestros” y “no nuestros”
Preferencia por todos
“Había en la ciudad de Cesarea un hombre que se llamaba
Cornelio, capitán del batallón llamado el Italiano. Era un hombre piadoso que,
junto con toda su familia, adoraba a Dios. También daba mucho dinero para
ayudar a los judíos, y oraba siempre a Dios… Un día, a eso de las tres de la
tarde, tuvo una visión: … El ángel le dijo: «Dios tiene presentes tus oraciones
y lo que has hecho para ayudar a los necesitados …", Hch 10:1-38
Jesús es alguien que tiene preferencia por todos. “Dios ama
a todos los que lo obedecen, y también a los que tratan bien a los demás y se
dedican a hacer lo bueno, sin importar de qué país sean”.
Jesús elimina las barreras religiosas, las discriminaciones
abusivas, las mentalidades de privilegio y quita las ridículas clasificaciones
de los “nuestros” y “no nuestros”.
Jesús vino a poner en pie a toda persona de cualquier origen
étnico, a dar salud integral, la alegría de vivir, esperanza; a demostrar que
el mal puede ser vencido y el poder del diablo roto. Porque Jesús es poderoso
se ocupa de los débiles y se manifiesta tierno de corazón y humilde. Porque
Dios esta con él, el esta con toda la humanidad. “Así que no importa si son
judíos o no lo son, si son esclavos o libres, o si son hombres o mujeres. Si
están unidos a Jesucristo, todos son iguales.”, Ga 3:28
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
jueves, 25 de junio de 2026
Jesús nos desafía en detenernos y pensar
Observar y meditar
"Observen cómo crecen los lirios del campo", Mt
6:28.
Jesús nos desafía en detenernos y pensar; examinar con
exactitud, investigar con entera dedicación y aprender cuidadosamente
¿Qué es lo que debemos meditar e investigar? Naturalmente no
es la belleza de los lirios, sino sus mecanismos de crecimiento (“como
crecen”). Debemos estudiar, examinar y meditar acerca de ellos para poder
adquirir una mejor comprensión del crecimiento del Reino de Dios.
Jesús utilizó ejemplos tomados de la naturaleza para
explicar este crecimiento: los lirios del campo, la semilla que crece por sí
misma, el crecimiento del grano de mostaza, el campo con cuatro clases de
terrenos, el árbol y sus frutos, las leyes de la siembra y la cosecha.
Cuando observamos la naturaleza estamos aprendiendo de lo
que Dios dispuso para su crecimiento. Cuando pensamos en el avance del Reino de
Dios y la formación de nuevos movimientos de discípulos, Dios hace lo que ha
prometido: El da el crecimiento, 1 Cor 3:6-7. “Lo más importante es que
reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará
a su tiempo todo lo que necesiten.", Mt 6:33
“El Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto”, Ga 5:22-23
Influencia espiritual “Los de la iglesia de Jerusalén supieron lo que estaba pasando en Antioquía, y enseguida mandaron para allá a Bernab...










