martes, 22 de septiembre de 2026

“En la mesa se revelan el rostro de Dios, el estilo de Jesús y el sueño del Reino”

El Espíritu de una mesa de cooperación

“Al sentarse a comer, tomó el pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos. De pronto, se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Y, en ese instante, Jesús desapareció. Entonces se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?», Lc 24:30-32

El Señor nos llama a vivir la unidad sin caer en la uniformidad, la distinción sin caer en el individualismo o personalismo, la diferencia sin caer en la división. Un solo cuerpo celebrando la unidad en la diversidad. Valdir Steuernagel y Harold Segura nos comparten que “Jesús no exigía uniformidad para sentarse a la mesa. Lo que pedía era disponibilidad para el encuentro y apertura para la gracia.”

Todo se trata de una sola mesa para compartir el mismo pan y el mismo Señor. El pan es el símbolo de reconciliación. Cuando lo partimos juntos haciendo memoria del Señor es cuando se nos abren los ojos y puede arder nuestro corazón, Lc 24:13-34. Compartir el pan es hacerse uno con el otro, hay afinidad, proximidad, empatía, apego. Es una mesa que nos iguala a todos.

“La espiritualidad de la mesa compartida nos recuerda que no se trata de llegar a un consenso total antes de unirnos en misión, sino de dejar que el gesto de compartir el pan abra caminos de confianza mutua, de escucha y de colaboración.” Es abrirnos a la posibilidad de aprender de las otras personas, de escuchar sus historias y de discernir en amistad cuál es la voluntad del Señor. “La mesa, entonces, deja de ser solo lugar de intimidad eclesial y se convierte en espacio de articulación misionera”

El Señor nos desafía a que volvamos a mirar su mesa. Una mesa amplia, de inclusión, comunión y envío. “En la mesa se revelan el rostro de Dios, el estilo de Jesús y el sueño del Reino.”

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


lunes, 21 de septiembre de 2026

Iglesia en casa saludable - Compañeros de movimiento

En este episodio conversamos con Josh Benadum, fundador de Acacia House Churches sobre 5 características de una iglesia en casa saludable.

Esta conversación fue grabada durante el encuentro mensual de líderes de las comunidades vivas de la Red de Viva Churches a nivel Internacional.
📌 Más de Acacia House Churches: https://acaciahc.com/​
📌 Más de Viva Churches: https://vivachurches.org/

domingo, 20 de septiembre de 2026

Jesús tiene un corazón para toda la gente

Misericordia quiero y no sacrificios

“Por ese tiempo, Jesús caminaba en el día de descanso por unos terrenos sembrados. Sus discípulos tenían hambre, entonces comenzaron a arrancar unas espigas de grano y a comérselas. Algunos fariseos los vieron y protestaron: —Mira, tus discípulos violan la ley al cosechar granos en el día de descanso. Jesús les dijo: —¿No han leído en las Escrituras lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre? Entró en la casa de Dios, y él y sus compañeros violaron la ley al comer los panes sagrados, que solo a los sacerdotes se les permitía comer ... Les digo, ¡aquí hay uno que es superior al templo! Ustedes no habrían condenado a mis discípulos—quienes son inocentes—si conocieran el significado de la Escritura que dice: “Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios”. Pues el Hijo del Hombre es Señor, ¡incluso del día de descanso!”, Mt 12:1-8

En la cultura del pueblo judío existían leyes y tradiciones religiosas sobre la pureza y santidad que impactaban en todas las dimensiones de la vida cotidiana, social y cultural. De los diez mandamientos (Ex 20:1-17, 34:10-28, Dt 5:6-21) se llegó a 613 mandamientos de la ley que se debían observar para ser justo, santo y puro. 365 mandamientos indican abstenerse de alguna acción y los otros 248 preceptos orientaban positivamente a realizar una práctica. La espiritualidad era la observancia legal para tener acceso a Dios

En Jesucristo encontramos a la persona que es superior a cualquier templo e institución. Su camino es el de la misericordia y compasión. Jesús nos convoca a otro tipo de experiencia basado en su gracia y no en el mérito

Jesús tiene un corazón para toda la gente y su autoridad se basa en la compasión. Este es el Dios en el que creemos que extiende sus brazos con misericordia. Su deseo es bendecir. Es el pastor que apacienta el rebaño, lleva en brazos a los corderos y conduce con delicadeza a las recién paridas, Is 40:11

Jesús nos enseña como amar y nos hace participar de la alegría de servir a nuestro prójimo. “Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. Sean compasivos como vuestro Padre es compasivo”, Lc 6:36

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

viernes, 18 de septiembre de 2026

Otras mesas ...

 Lo inesperado

“Cuando llegaron de nuevo a Jerusalén, Jesús entró en el templo y comenzó a echar a los que compraban y vendían animales para los sacrificios. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas, y les prohibió a todos que usaran el templo como un mercado. Les dijo: «Las Escrituras declaran: “Mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones”, pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones», Mc 11:15-18.

Hay mesas que contradicen los valores del Reino de Dios y simbolizan un juicio. El templo de Jerusalén se había corrompido y se transformó en un mecanismo de opresión para la gente. Los mercaderes y cambistas se habían ubicado en el patio de los gentiles que era el lugar reservado para otras naciones que venían adorar a Dios. Jesús les vuelca las mesas y los puestos. El hecho es que Jesús purifica el patio de los gentiles.

La acción de Jesús tuvo un carácter profético y social, promoviendo la dignidad, la justicia y la inclusión. El Señor valida la igualdad basada en el amor y la solidaridad. No sabemos cómo pudo imponer su voluntad en esa realidad histórica. Su intervención se vio como algo imperdonable. Una subversión de gran escala. Jesús justifica su intervención mediante la enseñanza de Isaías 56:7 ¿No está escrito: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”?

Jesús hace referencia a un reino inclusivo que Dios quiere instaurar. Su preocupación tiene que ver con todas las naciones, para todos los pueblos, a favor de todas las etnias. Jesús no se queda con sus límites nacionalistas sino los trasciende. Jesús mostro su indignación por la falta de integridad y nos muestra un camino a seguir.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


jueves, 17 de septiembre de 2026

Jesús nos llama y espera una respuesta

Jesús pasa, mira y llama                                                           

“Jesús entró en Jericó y comenzó a pasar por la ciudad. Había allí un hombre llamado Zaqueo. Era jefe de los cobradores de impuestos de la región y se había hecho muy rico.  Zaqueo trató de mirar a Jesús pero era de poca estatura y no podía ver por encima de la multitud. Así que se adelantó corriendo y se subió a una higuera sicómoro que estaba junto al camino, porque Jesús iba a pasar por allí. Cuando Jesús pasó, miró a Zaqueo y lo llamó por su nombre: «¡Zaqueo!—le dijo—. ¡Baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa».  Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama» ... Jesús respondió: —La salvación ha venido hoy a esta casa ...", Lc 19:1-10

Jesús nos llama y espera una respuesta. Zaqueo “lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa”.

La casa de Zaqueo fue la manifestación de la comunión, enseñanza y expresión del amor de Dios. Compartir la casa permite expresar la unidad, la escucha y la reconciliación. Es donde fortalecemos los lazos familiares, comunitarios y se reflejan los principios del Reino de Dios.

Los cristianos de la primera generación se reunían en asambleas que equivale al termino iglesias en las casas. “Las iglesias de aquí, en la provincia de Asia, les mandan saludos en el Señor, igual que Aquila y Priscila y todos los demás que se congregan en la casa de ellos para las reuniones de la iglesia.”, 1 Co 16:19. “Les ruego que saluden de mi parte a nuestros hermanos en Laodicea, y también a Ninfas y a la iglesia que se reúne en su casa.”, Col 4:15. El termino casa (Oikós) aparece unas 115 veces en el Nuevo Testamento.

Las casas fueron espacios de inclusión, sanación, enseñanza, nuevos vínculos, oración y espiritualidad. Jesús es presencia sanadora, liberadora y salvadora. Es Buena Noticia para todos y en primer lugar para los últimos y discriminados.

El Señor nos vuelve a desafiar y nos dice: “Debo hospedarme hoy en tu casa”.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


miércoles, 16 de septiembre de 2026

Jesús da vuelta el orden social y las convenciones establecidas

Dios bendice...

"Uno de los fariseos invitó a Jesús a cenar, así que Jesús fue a su casa y se sentó a comer. Cuando cierta mujer de mala vida que vivía en la ciudad se enteró de que Jesús estaba comiendo allí, llevó un hermoso frasco de alabastro lleno de un costoso perfume. Llorando, se arrodilló detrás de él a sus pies. Sus lágrimas cayeron sobre los pies de Jesús, y ella los secó con sus cabellos. No cesaba de besarle los pies y les ponía perfume. Cuando el fariseo que lo había invitado vio esto, dijo para sí: «Si este hombre fuera profeta, sabría qué tipo de mujer lo está tocando. ¡Es una pecadora!», Lc 7:36-50

Las más grandes enseñanzas en las que Jesús impartió vida sucedieron mientras compartía su diario andar, cuando caminaba de un pueblo a otro, cuando se detenía ante el pedido de la gente, cuando se sentaba a la mesa. 

Jesús da vuelta el orden social y las convenciones establecidas. Jesús tiene otra visión de orden y sus valores. Es en una casa donde se integran a los excluidos y Jesús cambia el esquema de los tiempos finales rechazando la discriminación y alejamiento.

Compartir la mesa con Jesús es tocar lo más profundo de cada persona con su historia, es nutrir la vida, abrir el corazón con sus alegrías y tristezas. Jesús nos revela sus gestos y sus opciones.

«Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece. Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados. Dios bendice a los que son humildes, porque heredarán toda la tierra. Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dios bendice a los compasivos, porque serán tratados con compasión. Dios bendice a los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios. Dios bendice a los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dios bendice a los que son perseguidos por hacer lo correcto, porque el reino del cielo les pertenece.”, Mt 5:1-12

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


Encuentro mensual compañeros de movimiento. Iglesias en casas. Felipe Echeverri


 

martes, 15 de septiembre de 2026

Dios nos llama a mantener viva la memoria de su fidelidad

Memoria

“También tomó pan y le dio gracias a Dios; luego lo partió, lo dio a sus discípulos y les dijo: «Esto es mi cuerpo, que ahora es entregado en favor de ustedes. De ahora en adelante, celebren esta cena y acuérdense de mí cuando partan el pan.» Cuando terminaron de cenar, Jesús tomó otra copa con vino y dijo: «Este vino es mi sangre, derramada en favor de ustedes. Con ella, Dios hace con ustedes un nuevo pacto.”, Lc 22:19

Una fe que hace memoria mantiene viva la experiencia del pasado en el presente. Es fortalecer la fe, encontrarnos con las promesas Dios y hallar consuelo en tiempos desfavorables. El libro de Lamentaciones nos recuerda: “Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza:  Por el gran amor del Señor no hemos sido consumidos y su compasión jamás se agota.  Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Me digo a mí mismo: «El Señor es mi herencia. ¡En él esperaré!». Lm 3:22-24

Dios nos llama a mantener viva la memoria de su fidelidad. Asaf en medio de su angustia escribe el Salmo 77 y dice: “Prefiero recordar las hazañas del Señor, traer a la memoria sus milagros de antaño. Meditaré en todas tus proezas; evocaré tus obras poderosas.”, Sal 77:11-12

Recordar implica una celebración activa y continua. David canta y expresa: “¡Con todas las fuerzas de mi ser alabaré a mi Dios!  ¡Con todas las fuerzas de mi ser lo alabaré y recordaré todas sus bondades!”, Sal 103:1-2. “Recuerden todo lo que ha pasado desde tiempos antiguos. Yo soy Dios, y no hay otro; soy Dios, y no hay nadie igual a mí”, Is 46:9

Celebramos el triunfo de nuestro Señor. Su victoria es la nuestra. “Después de esto miré y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de ropas blancas y con ramas de palma en la mano. Proclamaban a gran voz: «¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono y del Cordero!», Ap.7:9-10

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


lunes, 14 de septiembre de 2026

Las mesas en las que Jesús participó tuvieron un impacto eterno

Inclusión

“Más tarde, Jesús y sus discípulos estaban cenando en la casa de Mateo. Muchos de los que cobraban impuestos, y otras personas de mala fama que ahora seguían a Jesús, también fueron invitados a la cena. Cuando algunos maestros de la Ley, que eran fariseos, vieron a Jesús comiendo con toda esa gente, les preguntaron a los discípulos: —¿Por qué su maestro come con cobradores de impuestos y con gente de mala fama? Jesús los oyó y les contestó: —Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos.”, Mc 2:15-17

Las mesas en las que Jesús participó tuvieron un impacto eterno, pero al mismo tiempo muchos no lo podían entender. Jesús estuvo dispuesto a perder fama y popularidad porque entendía que una mesa estratégica valía más que ser reconocido por las multitudes.

Todo comienza en la sencillez de compartir la vida de una manera profunda y sincera. Había diálogo, empatía y proximidad. Discipular una generación es seguir las opciones de Jesús e imitar sus gestos. 

La profundidad de cada acontecimiento encendió el corazón de los discípulos. Las buenas nuevas las llevo adelante una generación que entendió el propósito de Dios permaneciendo en sus enseñanzas y dando fruto

“Oigan bien esto: De todas partes del mundo vendrá gente que confía en Dios como confía este hombre. Esa gente participará en la gran cena que Dios dará en su reino. Se sentará a la mesa con sus antepasados Abraham, Isaac y Jacob.”, Mt 8:11

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


domingo, 13 de septiembre de 2026

El Señor nos trata de manera especial, somos su joya, su tesoro

Así eres tú

“Tú, Dios mío, eres mi pastor; contigo nada me falta. Me haces descansar en verdes pastos, y para calmar mi sed me llevas a tranquilas aguas. Me das nuevas fuerzas y me guías por el mejor camino, porque así eres tú. Puedo cruzar lugares peligrosos y no tener miedo de nada, porque tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado; me guías por el buen camino y me llenas de confianza. Aunque se enojen mis enemigos, tú me ofreces un banquete y me llenas de felicidad; ¡me das un trato especial! Estoy completamente seguro de que tu bondad y tu amor y me acompañarán mientras yo viva, y de que para siempre viviré donde tú vives.”, Sal 23

Así es el Señor, “tú me ofreces un banquete … y siempre viviré donde tú vives.” Hay una mesa donde nada falta, podemos descansar, hay saciedad, recobramos la fuerza. Es una mesa donde encontramos dirección, seguridad y certeza. El Señor nos trata de manera especial, somos su joya, su tesoro. Su bondad y amor nos acompaña. Hay misericordia y perdón. ¡Bienvenidos a la mesa del Señor!

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


“En la mesa se revelan el rostro de Dios, el estilo de Jesús y el sueño del Reino”

El Espíritu de una mesa de cooperación “Al sentarse a comer, tomó el pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos. De pronto, se le...