Nuevos contextos, modelos y oportunidades
«Designen a Bernabé y a Saulo para el trabajo especial al
cual los he llamado», Hch 13:2.
Antioquía fue una comunidad abierta que escuchaba al
Espíritu de Dios y se organizó a partir de la misión. Esta iglesia nos muestra
un ministerio compartido y no individual. Formaban un liderazgo espiritual con
diferentes trasfondos. Era un liderazgo internacional e intercultural. Venían
de diferentes regiones: Bernabé de Chipre, Manaén venía de los círculos
gubernamentales de Jerusalén, Saulo de Tarso, Lucio de Cirene de extracción
árabe proveniente del Norte de África y Simeón apodado el Negro de la cuenca
del Nilo en África oriental. Entre ellos había profetas y maestros. Encarnaban
un compañerismo que servía de modelo a la congregación.
«El Espíritu Santo dijo: «Apártenme a Bernabé y a Saulo para
el trabajo al que los he llamado» "Bernabé y Saulo, enviados por el
Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y allí navegaron a Chipre”, Hch 13:1-4. La
vida guiada bajo la influencia del Espíritu Santo busca las puertas abiertas y
oportunidades que Dios está presentando ante nosotros, 2 Co 2:12. Es el
Espíritu Santo que abre puertas y buscar lo que el Espíritu manifiesta es
encontrarnos con el propósito de Dios, Ap. 3:8.
El Espíritu Santo nos da oportunidades, pero también puede
cerrar puertas. Le prohibió al equipo apostólico predicar la palabra en la
provincia de Asia, Hch 16:6-10. Luego, cuando llegaron cerca de Misia,
intentaron pasar a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Fue
recién cuando bajaron a Troas durante una noche que Pablo tuvo una visión donde
se le indicaba que debían comenzar la misión en Europa. “El corazón del hombre
traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor”, Pr 16:9.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox










