“No me traiciones”, Jn 5:12-16
Jesús sanó a un hombre y “después de esto Jesús lo encontró
en el templo y le dijo: -Mira ya has quedado sano. No vuelvas a pecar, no sea
que te ocurra algo peor”.
Ahora bien, ¿Por qué le dijo no vuelvas a pecar? Jesús
se acercó al hombre en el templo para llamarlo a no seguir tomando el lado
equivocado. Este hombre no se atrevió a cuestionar la estrechez de los
criterios oficiales. La “cosa peor” que podía pasarle sería perder su vida
por traicionar a Jesús y esto sería la consecuencia de quedar en el lado
equivocado del conflicto. El pecado de este hombre no es lo que hizo antes sino
lo que hizo después. “El hombre se fue e informó a las autoridades que
Jesús era quien lo había sanado” y por esto las autoridades religiosas
perseguían a Jesús y redoblaron sus esfuerzos para matarlo.
El evangelio nos presenta el mismo desafío que tenían los
lectores de aquel tiempo. A los “cristianos secretos” les costaba
identificarse con Jesús debido a las circunstancias adversas o los posibles
castigos, discriminación, burla, perdida de posición y prestigio, que podían
sufrir por parte de las autoridades. Lamentablemente esta persona
traicionó a Jesús y las autoridades en vez de escuchar la voz de Dios
decidieron eliminarla.
Seguir el modelo de Jesús es muy arriesgado. Seguir su
ejemplo puede traernos problemas, pero el camino contrario sería
traicionar a Jesús. Si queremos seguir y servir al Dios vivo no queda otro
camino que identificarnos con Jesucristo. Jesús nos vuelve a decir: “No me
traiciones”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox










