Lo prioritario
«¡Vengan a ver a un hombre que me dijo todo lo que he hecho
en mi vida! ¿No será este el Mesías?». Así que la gente salió de la aldea para
verlo. Mientras tanto, los discípulos le insistían a Jesús: —Rabí, come algo.
Jesús les respondió: —Yo tengo una clase de alimento que ustedes no
conocen", Jn 4:28-32
La mujer samaritana fue al pozo para sacar agua y eso era lo
más urgente para ella, pero ahora descubre algo más importante a qué dedicarse.
Estas son las señales de un verdadero encuentro entre Jesús y la mujer, entre
Dios y todos nosotros.
El Señor no deja las cosas como antes y es necesario un
cambio de dirección. Es la transformación de la vida, un cambio de mente y
corazón que nos lleva a compartir las buenas nuevas del evangelio con toda la
gente.
El alimento que nos ofrece el Señor tiene que ver con una
imagen de lo que estamos llamados a ser. Se trata de una belleza que alcanzar,
de una armonía que encontrar. Jesús nos presenta un cuadro o una figura donde
podamos entender la exigencia y el reclamo de una superación, la llamada a una
conversión y transformación. No se trata, para él, de restaurar la vieja
persona, de volverle a dar la posibilidad de funcionar mejor o menos mal, sino
de dar a luz una nueva persona.
Lo hizo con Nicodemo, lo hizo con la mujer samaritana y lo
quiere hacer con cada uno de nosotros. "Somos como un espejo que refleja
la grandeza del Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de su
Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a él", 2 Co 3:18. Este es
nuestro llamado y desafío. Jesús nos dice "Yo te haré".
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox







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