miércoles, 13 de mayo de 2026

Seguir el modelo de Jesús es muy arriesgado

“No me traiciones”, Jn 5:12-16

Jesús sanó a un hombre y “después de esto Jesús lo encontró en el templo y le dijo: -Mira ya has quedado sano. No vuelvas a pecar, no sea que te ocurra algo peor”.

Ahora bien, ¿Por qué le dijo no vuelvas a pecar? Jesús se acercó al hombre en el templo para llamarlo a no seguir tomando el lado equivocado. Este hombre no se atrevió a cuestionar la estrechez de los criterios oficiales. La “cosa peor” que podía pasarle sería perder su vida por traicionar a Jesús y esto sería la consecuencia de quedar en el lado equivocado del conflicto. El pecado de este hombre no es lo que hizo antes sino lo que hizo después.  “El hombre se fue e informó a las autoridades que Jesús era quien lo había sanado” y por esto las autoridades religiosas perseguían a Jesús y redoblaron sus esfuerzos para matarlo.

El evangelio nos presenta el mismo desafío que tenían los lectores de aquel tiempo. A los “cristianos secretos” les costaba identificarse con Jesús debido a las circunstancias adversas o los posibles castigos, discriminación, burla, perdida de posición y prestigio, que podían sufrir por parte de las autoridades. Lamentablemente esta persona traicionó a Jesús y las autoridades en vez de escuchar la voz de Dios decidieron eliminarla. 

Seguir el modelo de Jesús es muy arriesgado. Seguir su ejemplo puede traernos problemas, pero el camino contrario sería traicionar a Jesús. Si queremos seguir y servir al Dios vivo no queda otro camino que identificarnos con Jesucristo. Jesús nos vuelve a decir: “No me traiciones”

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


martes, 12 de mayo de 2026

«Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza»

«¡Miren, hago nuevas todas las cosas!».

"Pero él respondió: —El hombre que me sanó me dijo: “Toma tu camilla y anda”. —¿Quién te dijo semejante cosa? —le exigieron", Jn 5:11-12

Los que tratan de observar cuidadosamente la ley y su práctica se les puede pasar u olvidar el poder de los milagros. Son personas que exigen que todo esté en regla y esta es su obsesión. Cuando el primer puesto lo ocupa "el funcionamiento y el reglamento", no hay lugar para la alabanza: "¡La ley no te permite cargar esa camilla!".

Hay gente que parece disfrutar cuando consigue complicar una fe sencilla, siembra temores. inquietudes y dudas. No pongamos obstáculos al camino de la libertad. La paz y serenidad de todos aquellos que disfrutan de la gracia de Dios no debe ser despreciada y mal vista, sino admirada para que Dios sea reconocido y adorado, el mal derrotado y la gente bendecida. "Y el que estaba sentado en el trono dijo: «¡Miren, hago nuevas todas las cosas!». Entonces me dijo: «Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza», Ap 21:5

Carlos Scott 


lunes, 11 de mayo de 2026

Dios nunca pierde el corazón, Nunca

La autoridad del afecto y la ternura

“Le dijeron al hombre que había sido sanado: —¡No puedes trabajar el día de descanso! ¡La ley no te permite cargar esa camilla!”, Jn 5:10

Nos encontramos en la celebración de una fiesta de los judíos. Jesús se encuentra con un hombre inválido y muestra la falta de acompañamiento y solidaridad de los demás: Indica su limitación y el tema no es la Fe.

La clave en la dirigencia era ejercitar el derecho a la autoridad. Lo importante no era la restauración de la persona sino observar que no guardaba “las normas establecidas de comunión y servicio”. El hombre marginado fue invisible hasta que violó la ley. Era una persona que no tenía derecho según las autoridades. Lo único que le hacía falta era la compasión humana, la comunión y la solidaridad.

Jesús decide centrarse en la Justicia, la Misericordia y la Humildad. Las autoridades están centradas en la ley, normas, estructura y poder. Jesús nos muestra una teología que tiene que ver con el apego, el cuidado, la ternura, la proximidad y equidad. Hay empatía y valoración. Dios nunca pierde el corazón, Nunca. Es una teología del amor que se manifiesta en la autoridad del afecto y nos dice: “Levántate, recoge tu camilla y anda”.

“Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”, 1 Jn 4:7-8

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 


domingo, 10 de mayo de 2026

Celebrar la vida es alegrarnos que Dios hace cosas nuevas

Conflictos de intereses

"¡Al instante, el hombre quedó sano! Enrolló la camilla, ¡y comenzó a caminar! Pero ese milagro sucedió el día de descanso, así que los líderes judíos protestaron. Le dijeron al hombre que había sido sanado: —¡No puedes trabajar el día de descanso! ¡La ley no te permite cargar esa camilla!", Jn 5:9-10

Celebrar la vida es alegrarnos que Dios hace cosas nuevas. El problema está cuando surgen algunos conflictos de intereses entre privilegiar el bienestar de la gente o bien preservar o custodiar la defensa de las instituciones y su reglamento.

Las autoridades de esa época tenían principios intocables en la observancia formal de la ley. Es increíble pensar que, tras treinta y ocho años de espera, la sanidad de esa persona tiene lugar en el día equivocado. Se aceptaba sin problemas que un invalido estuviera treinta y ocho años en esa condición, pero volver a caminar y llevar su camilla en el día de descanso era un escándalo intolerable. Más que ver a una persona que había sido sana, los hombres de la ley ven que las reglas han sido violadas. Su ley es, a sus ojos, más cercana y mucho más importante que Dios.

El reglamento sin misericordia se convierte en inhumanidad. Y cuando hay inhumanidad Dios está ausente y no tiene nada que ver con lo que se pretendía imponer en su nombre. Los legalistas de todos los tiempos no consiguen entender que la voluntad de Dios es el bien, la salud, la alegría del ser humano. La gloria de Dios y su honor es ver a las personas de pie, libres y llenas de alegría. Jesús nos dice: "Si ustedes supieran qué significa esto: “Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios”, no condenarían a los que no son culpables, Mt 12:7

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox



sábado, 9 de mayo de 2026

Jesús nos da la "vida entera".

 Ponte de pie

"Jesús le dijo: —¡Ponte de pie, toma tu camilla y anda!", Jn 5:8

Jesús restituyo la salud de una persona que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Jesús le hace recuperar la capacidad de actuar por sí misma, sin depender de los demás. La palabra de Jesús se traduce en sanidad y pone de pie a toda persona, le da energías y libertad. Implica ponerse a caminar, abandonar aquel lugar y arrancar las raíces que lo tuvieron detenido para celebrar la vida. La palabra de Jesús que toca nuestras vidas nos da la "vida entera".

Cuando se llega a la verdadera fe estamos dispuestos a dejar atrás lo que nos ha perjudicado y hay un nuevo comienzo que se afirma en la novedad de una nueva vida. La gracia de Dios que se manifiesta en Jesucristo nos debe llevar a la gratitud. Implica un camino de obediencia.

Toma tu camilla, lo que te controla, tu enfermedad y que esta no te domine más. Jesús nos libera de nuestra invalidez, nos da capacidad para enfrentar el presente y el futuro, pero nos corresponde a nosotros ponernos de pie y caminar. Aquello que nos tenía dominado lo podemos sujetar y llevar a la cruz cada día. Jesús nos hace libres para inventar un nuevo camino y no reducir los horizontes. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 


viernes, 8 de mayo de 2026

Jesús nos llama la atención con sus preguntas al poner al descubierto un estado de impotencia

Nuevas oportunidades 

"¿Te gustaría recuperar la salud?", Jn 5:6

Algunas veces nos enfrentamos con el peligro de la resignación y de la costumbre. Corremos el riesgo de conformarnos con nuestras limitaciones y adaptarnos a una existencia disminuida.

Jesús le dijo al paralítico "¿Te gustaría recuperar la salud?" Llevaba treinta y ocho años de espera y quizás a esa altura no se desea más nada en conseguir una condición diferente. La parálisis más temible es la que golpea la voluntad.

Jesús nos llama la atención con sus preguntas al poner al descubierto un estado de impotencia. La enfermedad de esta persona era grave o incurable, se siente solo al no tener amigos, hay resignación y esto no ayuda para que pueda reaccionar. Treinta y ocho años de enfermedad tienen la fuerza para apagar la esperanza. Así también nos puede pasar a nosotros cuando no encontramos una respuesta a las más variadas circunstancias de la vida.

El invalido no pide nada, pero Jesús toma la iniciativa. Siempre existe una posibilidad cuando interviene Jesús. Es importante fijar la mirada en la dirección justa. Jesús nos vuelve a decir ¿Quieres ser sano? Que podamos decir "Sáname, Señor, y seré sanado; sálvame y seré salvo, porque tú eres mi alabanza", Jer 17:14. Que esta sea nuestra oración para toda familia y nación.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


jueves, 7 de mayo de 2026

Dios nos llama a no descuidar el estado del rebaño y atender a toda la gente sin distinción y discriminación

Tú tienes fe, y yo tengo obras

"Después Jesús regresó a Jerusalén para la celebración de uno de los días sagrados de los judíos. Dentro de la ciudad, cerca de la puerta de las Ovejas, se encontraba el estanque de Betesda, que tenía cinco pórticos cubiertos. Una multitud de enfermos—ciegos, cojos, paralíticos—estaban tendidos en los pórticos. Uno de ellos era un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio y supo que hacía tanto que padecía la enfermedad, le preguntó: —¿Te gustaría recuperar la salud?", Jn 5:1-5

Nos encontramos en el estanque o piscina de Betesda que significa casa de misericordia. Era como una especie de balneario, a cuyas aguas se le atribuían particulares poderes terapéuticos. Las autoridades religiosas no mostraban demasiada simpatía por este ambiente y su desconfianza se debía a que los visitantes fueran contaminados por una mentalidad pagana o supersticiosa.

Este lugar era un lugar de encuentro para los excluidos y rechazados. Había disposiciones concretas que mantenían fuera del templo a los cojos y a los ciegos. Dios nos llama a no descuidar el estado del rebaño y atender a toda la gente sin distinción y discriminación. La escritura nos recuerda: "Mis amados hermanos, ¿cómo pueden afirmar que tienen fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo si favorecen más a algunas personas que a otras?", Stg 2:1.

"Amados hermanos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no lo demuestra con sus acciones? ¿Puede esa clase de fe salvar a alguien? Supóngase que ven a un hermano o una hermana que no tiene qué comer ni con qué vestirse y uno de ustedes le dice: «Adiós, que tengas un buen día; abrígate mucho y aliméntate bien», pero no le da ni alimento ni ropa. ¿Para qué le sirve? Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente.", Stg 2:14-18

"Si ustedes son sabios y entienden los caminos de Dios, demuéstralo viviendo una vida honesta y haciendo buenas acciones con la humildad que proviene de la sabiduría", Stg 3:13

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

miércoles, 6 de mayo de 2026

Dios nos llama por nuestro nombre

Cuando menos lo esperamos

“Cuarenta años después, en el desierto que está cerca del monte Sinaí, un ángel se le apareció a Moisés en la llama de una zarza ardiente. Moisés quedó asombrado al verla. Y, cuando se estaba acercando para ver mejor, la voz del Señor le dijo: “Yo soy el Dios de tus antepasados: el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. Moisés tembló aterrorizado y no se atrevía a mirar. » Entonces el Señor le dijo: “Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa.  Ciertamente he visto la opresión de mi pueblo en Egipto. He escuchado sus gemidos y he descendido para rescatarlos. Ahora ve, porque te envío de regreso a Egipto”, Hch 7:30-34

El día que el ángel del Señor se le apareció al octogenario Moisés, en ese día, Dios se introduce a sí mismo y se presenta en un arbusto pequeño, que misteriosamente, no era consumido por el fuego. Luego vino el llamado: “¡Moisés, Moisés!”, “Yo soy el Dios de tu padre", "Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” Un nombre basado en nombres, esto es personal. Solamente un Dios personal podría decir: “He visto la miseria de mi pueblo”, “He visto y escuchado su lamento”, “He venido a rescatarlos” y llega el momento del llamado: “Te envió a ti". Esto es personal.

El llamado de Dios comienza con la autorrevelación de Dios. Él llama cuando menos lo esperamos. Dios nos llama por nuestro nombre y luego nos dice Su Nombre: "Yo soy el que soy", Ex 3:14. "Yo soy todo lo que mi pueblo necesita".

El Dios de Abraham, Isaac y Jacobo es también el Dios de cada uno de nosotros y nuestro Dios nos llama por nuestro nombre. Este creador nos cuida y escucha nuestro gemido, él conoce nuestras faltas, él entiende nuestros pensamientos. Él llama, porque él cuida – y luego él envía. Dios nos envía al mundo con el mismo propósito. ¿Podes colocar tu nombre después del nombre de Dios, "Yo soy el Dios de..."? ¿Cómo es tu Dios? ¿En dónde necesitas la ayuda de Dios?

Llevemos todo el evangelio a todo el mundo hasta que el Señor regrese. Que las personas sean bendecidas, el mal derrotado y el nombre de Dios sea reconocido y adorado

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox



martes, 5 de mayo de 2026

Ensanchar el corazón y ampliar nuestra mente para bendecir a la nación y a las naciones

«¡Señor, no los culpes por este pecado!»

“Entonces ellos se taparon los oídos con las manos y empezaron a gritar. Se lanzaron sobre él, lo arrastraron fuera de la ciudad y comenzaron a apedrearlo. Sus acusadores se quitaron las túnicas y las pusieron a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oró: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Cayó de rodillas gritando: «¡Señor, no los culpes por este pecado!». Dicho eso, murió”, Hch 7:57-60

Para la clase dirigente el “pecado” de Esteban fue confiar en un Dios que camina y que no está encerrado en los templos. La fe cristiana es una fe que nació para caminar. Ninguna estructura, sistema o institución puede detener o sujetar a Dios. Tampoco lo podemos domesticar a nuestra forma de ser por medio de tradiciones, reglamentos o estatutos. Ningún legalismo es el símbolo de un Dios que ama.

Dios prefiere la misericordia antes que el sacrificio. Jesús nos amplia la forma de pensar y nos conduce a un amplio espacio. Él nos vuelve a decir: “Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos”, Jn 10:9.

Los que prefirieron la religión del templo terminaron ejecutando a Esteban. Debemos tener cuidado con la religión que nos quiera anclar en el pasado y no mirar el futuro. Hay nuevos desafíos que nos vienen desde afuera y cuando las buenas tradiciones se nos vuelven excusa para no ser obedientes, dejan de ser buenas.

A Esteban como a sus compañeros se los eligió para responder a la crisis interna de la iglesia, pero el Espíritu tenía otros planes. Responder a nuevas formas de misión nos puede llevar a cumplir con nuestra vocación. Es ensanchar el corazón y ampliar nuestra mente para bendecir a la nación y a las naciones. Esteban “fijó la mirada en el cielo, y vio la gloria de Dios y vio a Jesús de pie en el lugar de honor, a la derecha de Dios”. Nadie que se nos oponga tiene más poder que él.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


lunes, 4 de mayo de 2026

Un Dios que camina nos invita como comunidad de fe a vivir en salida.

En salida

“Esteban, un hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía señales y milagros asombrosos entre la gente. Cierto día, unos hombres de la sinagoga de los Esclavos Liberados—así la llamaban—comenzaron a debatir con él. Eran judíos de Cirene, Alejandría, Cilicia y de la provincia de Asia. Ninguno de ellos podía hacerle frente a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba Esteban”, Hch 6:8-10

Lucas nos relata que Esteban era un hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía señales y milagros asombrosos entre la gente, pero tuvo mucha oposición. Los que se opusieron no fueron los hebreos sino los judíos helenistas o de habla griega.

La oposición estuvo basada en mentiras y esto provoco a la gente para ir en contra de Esteban. Se le acusaba de hablar contra el templo y contra la ley de Moisés. Él podía hablar con autoridad porque era una persona llena del Espíritu Santo y Dios estaba con él. Pudo responder a las acusaciones con un largo discurso señalando que el pueblo había vivido entre la fe y la deslealtad a Dios. El concilio supremo fijo la mirada en Esteban porque su cara comenzó a brillar como la de un ángel.

Esteban hablo de que el pueblo de Dios se había desviado del camino y que el Altísimo no vive en templos hechos por manos humanas. La religión del templo pretende circunscribir a Dios a una determinada “etiqueta denominacional”, estructura y lugar. La conclusión de Esteban es que cuando seguimos la religión del templo o bien de la estructura, el legalismo y su sistema, estamos resistiendo al Espíritu Santo. Lo importante para el Espíritu no es el templo o la estructura, sino la misión. A Dios no lo podemos contener en algún templo en particular. Es un Dios que lo encontramos en el camino. Es un Dios peregrino que va delante de su pueblo y nos invita como comunidad de fe a vivir en salida.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


domingo, 3 de mayo de 2026

La misión y no la institución

Repensar la comunidad

“El número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.”, Hch 6:7

El tiempo que nos toca vivir nos sigue desafiando a repensar la iglesia y su implicancia para iniciar nuevas comunidades de fe.

Harold Segura nos habla de algunos ejes centrales a tener en cuenta: el reino de Dios (no la iglesia institucional), la conversión (no la afiliación eclesial), la fe (no la creencia dogmática) y el Evangelio (no la tradición religiosa).

“Los confinamientos de la pandemia pasada nos han invitado a poner el acento eclesiológico donde debían haber estado: la comunidad y no el templo, la misión y no la institución, la pastoral y no el pastor, la espiritualidad y no la religión”.

Somos desafiados a salir de un modelo de repetición e imitación para volver al espíritu del pentecostés y comenzar nuevas comunidades de fe. Una iglesia pública, dirigida a toda la gente, saliendo a todos los lugares, abierta al mundo, mirando hacia afuera. Una iglesia que trae alegría y esperanza por medio del evangelio a un mundo necesitado.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


Seguir el modelo de Jesús es muy arriesgado

“No me traiciones”, Jn 5:12-16 Jesús sanó a un hombre y “después de esto Jesús lo encontró en el templo y le dijo: -Mira ya has quedado sa...