viernes, 1 de mayo de 2026

La cruz de Cristo y su resurrección es el triunfo de la vida

Los asuntos imposibles

"La gente se burló de Jesús. Entonces él hizo que todos salieran de allí. Luego entró en el cuarto donde estaba la niña, junto con el padre y la madre de ella y tres de sus discípulos. Tomó de la mano a la niña y le dijo en idioma arameo: —¡Talitá, cum! Eso quiere decir: «Niña, levántate.» La niña, que tenía doce años, se levantó en ese mismo instante y comenzó a caminar. Cuando la gente la vio, se quedó muy asombrada. Pero Jesús ordenó que no le contaran a nadie lo que había pasado, y después mandó que le dieran de comer a la niña", Mc 5:40-43

La verdadera fe es capaz de tratar con Jesús los asuntos imposibles y esta es su especialidad. Una fe que trata con Jesús los asuntos posibles es timidez, miedo. Son las buenas maneras de "no molestar al Maestro". Jesús no te dice "prepárate para morir", sino más bien "prepárate para vivir".

Con Jesús la muerte se ve obligada a dejar paso a la vida: "Niña, levántate". La verdad de Jesucristo está ligada con la vida. "En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla", Jn 1:4-5. La ausencia de vida es igual a la ausencia de luz, por lo tanto, es vida empobrecida, disminuida, sofocada. Es necesario dilatar los espacios del corazón y la mente para vivir en plenitud. La verdad nos busca para darnos vida, para volver a levantarnos y estar en el camino. 

Seguir a Jesús no se trata de una vida disminuida, limitada, mutilada. Se trata en que tienes que vivir y tus posibilidades necesitan ser desarrolladas. La cruz de Cristo y su resurrección es el triunfo de la vida. Jesús se enfoca en darnos vida y que esta sea abundante "y después mandó que le dieran de comer a la niña". Jesucristo es la luz de la humanidad y el esplendor de la vida.

Carlos Scott


El Espíritu Santo llama a la iglesia a nuevos desafíos

Revisar, repensar y ajustar

"Antes de terminar su discurso, Esteban les dijo a los de la Junta Suprema: —¡Ustedes son muy tercos! ¡No entienden el mensaje de Dios! Son igual que sus antepasados. Siempre han desobedecido al Espíritu Santo, … Mientras le tiraban piedras, Esteban oraba así: «Señor Jesús, recíbeme en el cielo.» Luego cayó de rodillas y gritó con todas sus fuerzas: «Señor, no los castigues por este pecado que cometen conmigo.» Y con estas palabras en sus labios, murió”, Hch 7:51-60

En el libro de los Hechos vemos que el Espíritu está decidido a hacer nuevas cosas. Muchas veces corremos el peligro de amar más las instituciones que a Dios mismo. Estar cerca del templo no es sinónimo de estar más cerca de Dios. Debemos tener cuidado de limitar a Dios a ciertos lugares. Por mucho que nos quedemos en el ámbito de la religiosidad, la iglesia o el templo, Dios no se queda ahí y sigue caminando

Algunos buscan personas o equipos que se ajusten a las generaciones anteriores, que no traigan un nuevo desafío y una mayor amplitud en la visión. Cuando nos centramos en que lo importante es la estructura lo que hacemos es colocar a la organización por arriba de la misión, y comunicamos que para nosotros lo más importante no es la misión, sino salvaguardar las estructuras que hasta aquí nos han servido

El Espíritu Santo no avala esta manera de ser y constantemente va obligando a la iglesia a reformarse para ser fiel a su misión. Quienes quisieron callar a Esteban, en realidad lo que hicieron fue ampliar su mensaje y programa de servicio. La persecución hizo que el mensaje se extendiera hasta Antioquía de Siria y desde allí a todo el mundo. Quizás, como en el caso de Esteban, los que se oponen al mensaje del evangelio pueden llevarnos a cumplir nuestra vocación y Dios puede estar usándolos a ellos para llamarnos a una nueva obediencia

Debemos preguntarnos qué tipo de iglesia es la que Dios desea en este tiempo. El Espíritu Santo llama a la iglesia a nuevos desafíos. Necesitará un liderazgo diferente. El desafío de la iglesia en el día de hoy es que debe revisar y ajustar su funcionamiento respondiendo a la Misión de Dios. Que Dios nos ayude en esto

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


jueves, 30 de abril de 2026

Jesús viene a celebrar la liturgia de la vida, la fiesta del despertar

La fiesta del despertar

"Cuando llegaron a la casa de Jairo, vieron que la gente lloraba y gritaba y hacía mucho alboroto. Entonces Jesús entró en la casa y les dijo: —¿Por qué lloran y hacen tanto escándalo? La niña no está muerta, sólo está dormida.", Mc 5:38-39

La palabra dormir era el término hebreo que se usaba para indicar la muerte. A los difuntos se les llamaba "durmientes". La gente del lugar se encontraba llorando, gritaba y hacía alboroto. Estas acciones nos indican la imposibilidad de ver a la niña con vida, pero para Jesús todo era diferente.

Para la gente incapaz de resucitarla, la niña estaba muerta; para Dios, dormida. La gente celebraba la liturgia de la muerte, pero Jesús viene a celebrar la liturgia de la vida, la fiesta del despertar.

Jesús nos vuelve a desafiar:  "—Yo soy el que da la vida y el que hace que los muertos vuelvan a vivir. Quien pone su confianza en mí, aunque muera, vivirá. Los que todavía viven y confían en mí, nunca morirán para siempre. ¿Puedes creer esto?", Jn 11:25-26.

Nuestro Dios nos invita a creer, confiar, entregar nuestras vidas a él y celebrar la vida que comienza en el aquí y ahora y es para siempre. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


miércoles, 29 de abril de 2026

En este día, busquemos a Jesús con la mucha o poca fe que nos pueda quedar

"No temas, basta que tengas fe"

"Jesús no había terminado de hablar cuando llegaron unas personas desde la casa de Jairo, y le dijeron: —¡Su hija ha muerto! ¿Para qué molestar más al Maestro? Jesús no hizo caso de lo que ellos dijeron, sino que le dijo a Jairo: —No tengas miedo, solamente confía.", Mc 5:35-36

Jesús necesita de nuestra fe. La fe principiante de Jairo fue suficiente para poner a Jesús en el camino, pero esta fe sufre una gran sacudida y debe soportar la noticia de la muerte. Estos son los momentos donde necesitamos que Jesús vaya delante nuestro para animarnos, consolarnos y fortalecer nuestra vida.

En este día, busquemos a Jesús con la mucha o poca fe que nos pueda quedar. Quizás podamos decir lo que registra los escritos de Marcos: "Ten misericordia de nosotros y ayúdanos si puedes. —¿Cómo que “si puedo”? —preguntó Jesús—. Todo es posible si uno cree. Al instante el padre clamó: —¡Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad!", Mc 9:22-24

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


martes, 28 de abril de 2026

Jesús nos reclama la verdad y tiene necesidad de esa verdad para confrontarnos con todos nuestros temores

Venciendo nuestros miedos

"Al momento también Jesús se dio cuenta de que de él había salido poder, así que se volvió hacia la gente y preguntó: —¿Quién me ha tocado la ropa?, … La mujer, sabiendo lo que le había sucedido, se acercó temblando de miedo y, arrojándose a sus pies, le confesó toda la verdad.  —¡Hija, tu fe te ha sanado! —le dijo Jesús—. Vete en paz y queda sana de tu aflicción", Mc 5:30-34

Jesús nos reclama la verdad y tiene necesidad de esa verdad para confrontarnos con todos nuestros temores. Jesús quiere conocernos y mirar nuestro rostro. Nos lleva a darnos cuenta de que la fe es importante para él.

Esta mujer tuvo que moverse, salir de la casa, buscar a Jesús y acercarse. A esto Jesús lo llama Fe. El contacto físico es la expresión de una realidad más profunda. No puede suceder algo muy importante hasta que no se llega a un encuentro personal con Jesús.

Esta mujer no ha hecho nada malo y Jesús le dice "vete en paz". Jesús salva totalmente a la mujer y quiere que sea libre de la enfermedad, pero también del miedo. Jesús sigue buscando nuestro rostro y espera una respuesta de fe

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox



lunes, 27 de abril de 2026

Jesús busca un rostro, una historia, necesita un diálogo abierto para que descubramos nuestras verdaderas posibilidades

Cuando otros aprietan y empujan

"—Ves que te apretuja la gente —le contestaron sus discípulos—, y aun así preguntas: “¿Quién me ha tocado?”, Mc 5:31

A Jesús le gustan las personas que tienen la valentía de tomar iniciativas, de realizar una opción concreta, de intentar una aventura no programada. Jesús aprecia los pasos que están fuera de todo programa y recibe de manera especial al que tiene la valentía de darlos.

La fe muchas veces está fuera del programa oficial. La fe comienza con un salir afuera. Rompe con los esquemas previstos, la mentalidad corriente y con los conformismos de todo tipo. La gente apretuja a Jesús, pero de toda aquella multitud, sólo una persona logra establecer el real contacto con él.

Hoy también puede ser nuestro gran día, podemos tocar a Jesús y hacer con nuestra fe que suceda algo. La mirada, corazón y acción de Jesús está orientada a la proximidad, pertenencia, el apego y la empatía. En el camino de Jesús tienen lugar los intrusos, los ilegales, los que no tienen derecho. Solamente aquí se encuentra la equidad y la misericordia. Es el camino hacía el milagro. El milagro de tener un nombre, de ser reconocidos y es aquí donde podemos comenzar a vivir

Jesús busca un rostro, una historia, necesita un diálogo abierto para que descubramos nuestras verdaderas posibilidades. En la persona de Jesús está nuestro potencial y cuando le tocamos lo natural se convierte en sobrenatural. No te desanimes y sigue adelante. No te preocupes si otros empujan o te quieren quitar el lugar. Esa será tu oportunidad para que descubras otra posibilidad y su poder. Siempre existe la ocasión de tocar su manto, ser identificado por su mirada y ser recibido como una persona amada.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


domingo, 26 de abril de 2026

Jesús busca un rostro, una persona, un sentimiento, un corazón y pretende un contacto personal

Un toque imprevisto

"Había entre la gente una mujer que hacía doce años que padecía de hemorragias. Había sufrido mucho a manos de varios médicos, y se había gastado todo lo que tenía sin que le hubiera servido de nada, pues en vez de mejorar, iba de mal en peor. Cuando oyó hablar de Jesús, se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto. Pensaba: «Si logro tocar siquiera su ropa, quedaré sana». Al instante cesó su hemorragia, y se dio cuenta de que su cuerpo había quedado libre de esa aflicción”, Mc 5:25-29

Nos encontramos con una mujer enferma y que había sufrido mucho durante doce años. Esta mujer había gastado todo su dinero para recuperar su salud sin tener un resultado positivo, pero le quedó una reserva de esperanza.

La creencia de la época implicaba que era una mujer impura y hacía impuro todo lo que podía tocar, Lv 15:25-27. Ella decide recurrir a Jesús y solo le queda la posibilidad de arriesgarse a tocarlo. La curación fue instantánea. En medio de tanta gente Jesús pregunta: "—¿Quién me ha tocado la ropa?"

"Jesús seguía mirando a su alrededor para ver quién lo había hecho", Mc 5:30-32. Jesús busca un rostro, una persona, un sentimiento, un corazón y pretende un contacto personal. No hay reproches por no respetar la reglamentación vigente y Jesús no se siente impuro porque la mujer le tocó. Las categorías de puro e impuro no le interesan. La fe sí, esto es lo que vale.

El maestro se contenta con una fe simple y lo que para otros podría ser superstición para Jesús fue Fe. Puede haber una fe llena de conceptos abstractos con fórmulas seguras pero muchas veces corremos el riesgo que sea una fe que no contagia a nadie. A Jesús le interesó la actitud de esta mujer esperando algo de él y no de los otros. Hoy nuevamente podemos acudir a Jesús y volver a confiar porque es el único que nos puede sanar. Cuando todo ha fracasado, tocar a Jesús es encontrar la vida

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


sábado, 25 de abril de 2026

Las respuestas de Jesús no siempre se expresan en palabras, sino con determinados gestos

Gestos que indican un camino

"Jesús llegó en la barca al otro lado del lago, y se quedó en la orilla porque mucha gente se juntó a su alrededor. En ese momento llegó un hombre llamado Jairo, que era uno de los jefes de la sinagoga. Cuando Jairo vio a Jesús, se inclinó hasta el suelo y le rogó: —Mi hijita está a punto de morir. ¡Por favor, venga usted a mi casa y ponga sus manos sobre ella, para que se sane y pueda vivir! Jesús se fue con Jairo. Mucha gente se juntó alrededor de Jesús y lo acompañó.", Mc 5:21-24

Nos encontramos con una niña que está a punto de morir y un padre que le ruega a Jesús por su sanidad. Las respuestas de Jesús no siempre se expresan en palabras, sino con determinados gestos. Jesús se puso en camino. Jesús es el camino, se pone en camino y va al encuentro de cada uno de nosotros. No se conforma con nuestra situación actual; una y otra vez vuelve a confrontarnos con nuestra realidad y decirnos: ¿Crees que soy el único que puede o hay otros?

Jesús busca la exclusividad porque se definió como el único que puede llevarnos a una rica y permanente relación con Dios. "Sólo Jesús tiene poder para salvar. Sólo él fue enviado por Dios, y en este mundo sólo él tiene poder para salvarnos.", Hechos 4:12.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


viernes, 24 de abril de 2026

El Espíritu está abriendo a la iglesia a un mundo más amplio

 Nuevos contextos

“Hermanos, escojan de entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría”, Hch 6:3-4

En el libro de los Hechos vemos que el Espíritu está decidido a hacer nuevas cosas. Está abriendo a la iglesia a un mundo más amplio. Es importante reflexionar sobre la relación que hay entre una misión que se va ampliando y la transformación de las estructuras de la iglesia y el liderazgo para llevar a cabo esa misión.

En Pentecostés ha comenzado un nuevo tiempo y esto requerirá de personas capaces de tener esa visión. Como resultado de las decisiones que se tomaron, el texto de la palabra de Dios nos dice: “Y la palabra de Dios se difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la Fe”, Hch 6:7.

Nosotros como iglesia debemos ver en este tiempo cuáles son las nuevas circunstancias y contextos que nos toca vivir. Debemos preguntarnos cuál es la mejor contribución que podemos hacer a la misión de la iglesia que siempre es cambiante. Pensemos en todas las generaciones de mujeres y hombres para preguntarnos ¿Quiénes? ¿Dónde y cómo pueden hacer esta diferencia cualitativa?

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


jueves, 23 de abril de 2026

El Espíritu Santo nos desafía a ser inclusivos, es poder nivelador destructor de todo privilegio y que todas las voces sean escuchadas

Equidad

“Al multiplicarse los creyentes rápidamente, hubo muestras de descontento. Los creyentes que hablaban griego se quejaban de los que hablaban hebreo diciendo que sus viudas eran discriminadas en la distribución diaria de los alimentos”, Hch 6:1

La ayuda a los necesitados llego a ser una práctica diaria de la iglesia naciente. A medida que la iglesia crecía surgió una desigualdad entre los griegos o helenistas que eran los judíos que se habían criado lejos de Palestina y los hebreos de Palestina cuya lengua era el arameo. Estos últimos se consideraban mejores que los de lengua griega y el descontento surgido fue por la injusticia en la distribución de alimentos.

La solución fue buscar y elegir personas que estén llenos del Espíritu y de sabiduría para servir en esta tarea. Los creyentes eligieron a personas de la cultura griega o helenista y se les dio la autoridad de administrar los recursos. La visión que está detrás de todo esto es la que deriva del pentecostés. El Espíritu Santo ha traído el tema de la importancia del pluralismo y la participación de todos los sectores culturales y sus respectivas lenguas.

El Espíritu Santo nos desafía a ser inclusivos, es poder nivelador destructor de todo privilegio y que todas las voces sean escuchadas. Nos llama a que pueda haber equidad donde no debe prevalecer una lengua o cultura sobre la otra. Al abrirse a los griegos o helenistas la comunidad se transformó en un puente para la misión entre los gentiles o paganos. El futuro de la iglesia estaba en aquellos griegos que habían sido marginados. Este acontecimiento amplio la misión de la iglesia. El Espíritu Santo llama constantemente a la iglesia a una nueva obediencia y junto con esto nos abre un nuevo camino.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


miércoles, 22 de abril de 2026

El primer llamado a toda comunidad es vivir la fe con vigor teniendo un encuentro con Dios

Una relación liberadora

“El que ama a los demás, vive bajo la brillante luz de Dios y no causa ningún problema a los de su iglesia. Pero el que odia a otro cristiano, vive en la oscuridad y no sabe a dónde va, porque la oscuridad lo ha dejado ciego.", 1 Jn 2:10-11 “Y Jesucristo nos dio este mandamiento: «¡Amen a Dios, y ámense unos a otros!», 1 Jn 4:21

El fin de una espiritualidad en el seguimiento de Jesús no se trata del cumplimiento de una norma moralista sino la búsqueda de un corazón puro comprometido con su misión. Cuando descubrimos que en el Señor encontramos la plenitud de la vida, la moral será una consecuencia de la vida en el Espíritu y no a la inversa.

El primer llamado a toda comunidad es vivir la fe con vigor teniendo un encuentro con Dios que nos convierta en seres humanos más maduros conforme a la imagen de Jesús. Se trata de tener un corazón compasivo, amante de Dios y experto en el amor al prójimo. Es unirnos a Dios en una relación liberadora.

La iglesia como comunidad del Reino de Dios es llamada a vivir de acuerdo con sus valores, teniendo cuidado con la sobrecarga del trabajo, el descuido de la salud física, el escaso tiempo para la vida familiar y la incapacidad para disfrutar del tiempo libre. Se nos llama a ser compasivos y misericordiosos con nosotros mismos. La piedad se debe manifestar sin caer en la tiranía o auto destrucción de nosotros mismos y esto afecta a la comunidad. "La espiritualidad no es tanto una forma de hacer, sino una forma de ser."

El espacio preferencial para el desarrollo de la espiritualidad no es el individuo aislado sino la comunidad de Jesús abierta al mundo. Nuestra vida espiritual no solo se lleva adelante en lo personal, sino también como comunidad.

Cristo es el centro de la comunidad y no la comunidad misma. Jesucristo es la meta que todos compartimos. La presencia de Cristo es el motivo para la sujeción mutua, para la obediencia, para el amor fraterno, para la hospitalidad, para el ejercicio humilde de la autoridad y para afrontar las imperfecciones de la comunidad sin necesidad de huir de ella. No hay una receta fácil y Jesús marca la espiritualidad en la perseverancia para no caer en la madurez en un minuto, el crecimiento en un año y el éxito ahora mismo.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


La cruz de Cristo y su resurrección es el triunfo de la vida

Los asuntos imposibles "La gente se burló de Jesús. Entonces él hizo que todos salieran de allí. Luego entró en el cuarto donde estab...