Ampliando los márgenes
“En cuanto a Felipe, un ángel del Señor le dijo: «Ve al
sur por el camino del desierto que va de Jerusalén a Gaza». Entonces
él emprendió su viaje y se encontró con el tesorero de Etiopía, un eunuco de
mucha autoridad bajo el mando de Candace, la reina de Etiopía. El eunuco había
ido a Jerusalén a adorar y ahora venía de regreso. Sentado en su carruaje,
leía en voz alta el libro del profeta Isaías”, Hch 8:26-28
Lucas describe a un mensajero o ángel que le indica a Felipe
que vaya al camino del desierto que va de Jerusalén a Gaza. Felipe se encuentra
con una persona de mucha autoridad que estaba bajo el mando de la reina de
Etiopía. Esta persona era alguien que creía en el Dios de Israel, pero no
seguía totalmente la ley ni la circuncisión. Se encontraba leyendo al
profeta Isaías y “el Espíritu Santo le dijo a Felipe: «Acércate y camina junto
al carruaje»” y le preguntó: “—¿Entiendes lo que estás leyendo?” y es aquí
donde “Felipe le habló de la Buena Noticia acerca de Jesús”.
Luego llegaron a un lugar donde había agua, y el eunuco
dijo: «¡Mira, allí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado?». Ordenó que
detuvieran el carruaje, descendieron al agua, y Felipe lo bautizó. La
palabra de Dios nos desafía en ampliar los márgenes y
cruzar fronteras de iglesia a no iglesia en palabra y obra a favor de
la extensión del Reino de Dios. Los márgenes se van ampliando a
medida que soltamos a la gente, confiamos en la obra del Espíritu Santo y nos
unimos a la Misión de Dios en el mundo. Dios nos está llamando a nuevas maneras
de hacer Misión. Felipe se atreve a decirle al eunuco que nada impide que
sea bautizado.
Carlos Scott










