martes, 23 de junio de 2026

“A los pobres siempre los tendrán con ustedes”

La espiritualidad que no se resigna

Algunas veces escuchamos “A los pobres siempre los tendrán con ustedes”. La fe no es "principio de resignación". La fe nos debe llevar a la acción a favor de la gente más olvidada de la ciudad, la nación y el mundo. ¿Cómo explicamos y aplicamos la expresión de Jesús en que "Siempre habrá pobres entre ustedes, y pueden ayudarlos cuando quieran, pero a mí no siempre me tendrán?", Mr. 14:7?

Jesús hace referencia a la escritura y los rabinos solían decir: “Dios permite que los pobres estén siempre con nosotros, para que nunca falten oportunidades de hacer el bien”. Los oyentes podrían recordar Dt 15:10-11: “No seas mezquino sino generoso y así el Señor tu Dios bendecirá todos tus trabajos y todo lo que emprendas. Gente pobre en esta tierra siempre la habrá, por eso te ordeno que seas generoso con tus hermanos hebreos y con los pobres y necesitados de tu tierra”.

Cuando Jesús cita a los pobres no es para dejarlos de lado ante alguna otra necesidad o proyecto. Es para servirles y atenderles. La justicia, la verdad y la misericordia deben estar al servicio de los más olvidados y no alcanzados con “todo el evangelio”.

Seguir a Jesús implica identificarnos con los pobres. Jesús dice: “Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me dieron alojamiento, necesité ropa, y me vistieron, estuve enfermo, y me atendieron, estuve en la cárcel y me visitaron… Señor ¿Cuándo te vimos así?... Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun el más pequeño, lo hicieron por mí.” Mt 25:31-40.

Damos gracias a Dios por todas las iglesias y organizaciones que honran la expresión de Jesús, pero también debemos decir que no todos lo hacen. Lo que nos puede seguir ayudando es la cooperación e interdependencia de todos con todos.

Desterremos la competencia y el individualismo. Debemos preguntarnos si estamos alcanzando a los más desprotegidos trabajando en solidaridad con otras iglesias y organizaciones que se encuentran en situaciones críticas para atender a su comunidad. El valor supremo es la vida.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


lunes, 22 de junio de 2026

“Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones” Mr. 11:17

Las pretensiones de Dios

“Al día siguiente, cuando salían de Betania, Jesús tuvo hambre. Viendo a lo lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si había algún fruto. Cuando llegó a ella sólo encontró hojas, porque no era tiempo de higos. ¡Nadie vuelva jamás a comer fruto de ti!, le dijo a la higuera. Y lo oyeron sus discípulos.” , Mr.11:12-25

Este es un pasaje de difícil interpretación en los evangelios. Alessandro Pronzato se refiere a que se trata de una higuera que no tiene más pecado que el respetar sus estaciones. Podríamos definirla como una planta culpable de observar escrupulosamente el reglamento: “No era tiempo de higos”

Este episodio representa una parábola dramatizada. Son las pretensiones de Dios en relación con nosotros. Cristo nos pide algo más. Como si dijera: La fe tiene la obligación de realizar milagros. Dios espera que su pueblo de fruto a tiempo y fuera de tiempo como Pablo se lo expreso a Timoteo: “Predica la palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar”, 2 Ti 4:2. Dios nos considera capaces de hacer cosas imposibles, Jn 14:12. 

El problema de Israel era que aparentaba vida pero sus hermosas hojas escondían un tremendo vacío. Debemos examinarnos y tener cuidado que no pase lo mismo en nuestro medio. ¿Cuál es el fruto que busca el Señor en medio de su iglesia?

Jesús les enseñaba con estas palabras: ¿No está escrito: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”? Mr. 11:17. Hace referencia a un reino inclusivo que Dios quiere instaurar. Su preocupación tiene que ver con todas las naciones, para todos los pueblos, a favor de todas las etnias. Jesús no se queda con sus límites nacionalistas sino los trasciende.

Debemos cuidarnos de no estar centrados en nosotros mismos a favor de la institución olvidándonos de las necesidades menos alcanzadas de los no alcanzados y menos evangelizados. El Señor está llamando a otras etnias para que también sean su pueblo e invita a su Iglesia a participar. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


domingo, 21 de junio de 2026

La comunidad del Reino de Dios es un lugar de amor mutuo

Comunidad de Fe

¿Qué ideales podemos tener para experimentar la vida en la comunidad de Fe?
Pertenecer a la comunidad del Reino de Dios, la iglesia; es comprometernos a una vida en común, Hch 2:41-47. La comunidad es un lugar de pertenencia, un lugar donde uno encuentra su identidad como pueblo de Dios. Todo ser humano tiene un deseo de comunión y pertenencia. El amor es lo que más deseamos.

La comunidad del Reino de Dios es un lugar de amor mutuo. Si la comunidad es pertenencia y apertura, también es amor hacia cada persona. Decir comunidad es hablar del amor a cada uno, estar unidos, comprometidos unos con otros y vivir la misión.

En comunidad es donde aprendemos a amar a cada persona y no a la comunidad en sentido abstracto, es decir una institución. Lo que cuenta son las personas de tal manera que crezcan según el plan de Dios y sean fuentes de vida. Esta comunidad es el pueblo de Dios donde estamos unidos unos a otros. Formamos una gran familia, un pueblo, un rebaño. Somos llamados a ser signo y testimonio, llevando adelante una misión en particular.

La comunidad está orientada hacia todas las personas y a todas las etnias. Podemos ser infieles al amor si nos alejamos y nos volvemos egoístas. No hay nada más fuerte que un corazón que ama; se entrega a Dios y a los demás. Es un llamado a superarnos alcanzando madurez siguiendo a Jesús.

Hablar del pueblo de Dios como iglesia es hablar de relación donde existe el amor mutuo y se vive una experiencia de comunión.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


sábado, 20 de junio de 2026

"El que es más insignificante entre todos ustedes, ese es el más importante”, Lc. 9:48

Lo esencial

“Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó…” Mr. 10:13-14. 

La cultura judía no apreciaba a los niños. Tipificaban inmadurez y desconocimiento. No apreciaban su inocencia y potencialidad. Ocuparse de ellos era pérdida de tiempo. Los discípulos reprenden a los que habían traído los niños a Jesús. Ellos responden de acuerdo con su cultura y mentalidad. Jesús muestra su humanidad: Se indigna.

Jesús nos dice: “El que es más insignificante entre todos ustedes, ese es el más importante”, Lc. 9:48. “Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos”, Mr. 10:16. Jesús no se deja llevar por los prejuicios de la cultura. Toma en sus brazos a los niños. El Señor toma en sus brazos a los que todavía no tienen mucha comprensión de las cosas.

Para Pensar: ¿Solemos hacer distinción con determinadas personas en las comunidades de fe? ¿Todos tienen el mismo valor o hacemos diferencias? ¿Qué alcance tiene la palabra “recibir” en la comunidad de fe? 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


Nuestro trato mutuo

“Que no falte la sal entre ustedes para que puedan vivir en paz unos con otros”, Mr. 9:42-50 

Jesús nos dice que no falte la sal entre nosotros en nuestro trato mutuo y que vivamos en paz. La discordia había comenzado porque discutían entre sí quién era el más importante, Mr. 9:33-37. La sal es el símbolo a la disposición que puedan vivir en paz unos con otros en la comunidad. 

El Señor nos advierte en tener cuidado de transformarnos en un escándalo o tropiezo para otros, hacer pecar a los que son más pequeños. Pequeños como el que hecha demonios que no forma parte de los doce, Mr. 9:38-41, o bien la figura del niño que son modelos de siervos sencillos y humildes, Mr.10:13-16. No excluirlos. Cortemos de raíz este mal.

“Pero si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mi…Si tu mano te hace pecar, córtatela…" Se requiere una acción drástica que tiene que ver con cortar, dejar y abandonar el pecado. Se orienta la vida de la comunidad hacia la apertura. Trasciende fronteras creadas por los sistemas. No acepta el mal. Cuidado con el “abuso del poder” o el “amor al poder” en vez del “poder del amor”. La responsabilidad y autoridad que se nos ha dado es principalmente para servir, amar y recibir a otros.

¿Te vas a cortar la mano?, no lo hagas. Se trata de cortar el pecado.

Para Pensar: ¿Solemos excluir a la gente? ¿En qué casos? ¿Respetamos y le damos valor a todos por igual? 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox




Empatía y valoración

El apego, la proximidad y el abrazo

"Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos", Mr. 10:16

En una sociedad líquida, como el agua que se va entre las manos las personas están perdiendo los vínculos, la confianza y el sentido de comunidad. Nos encontramos con una sociedad del rendimiento con su exceso de positividad, dispersión, autosuficiencia. Se vive muchas veces sin límites donde hemos perdido el descanso espiritual, emocional y físico.

La aceleración y el éxito a cualquier costo, nos llevaron a tener una sociedad e iglesia cansada que puede estar alejada de una teología trinitaria, de relación, compañerismo y amistad

Jesús nos muestra una teología que tiene que ver con el apego, la ternura, la proximidad y pertenencia. Hay empatía, valoración y humildad. Es una teología del amor que se manifiesta en la autoridad del afecto y el cuidado tierno.

"Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.", Col 3:12-15

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 


“Tengan cuidado, ¡Ojo con la levadura de los fariseos y la de Herodes!

Comunidades Eclesiales

“Tengan cuidado, ¡Ojo con la levadura de los fariseos y la de Herodes!... ¿Por qué están hablando de que no tienen pan? ¿Todavía no ven ni entienden? ¿Tienen la mente embotada? ¿Acaso no recuerdan? Cuando partí los cinco panes para los cinco mil, ¿Cuántas canastas llenas de pedazos recogieron? Y cuando partí los siete panes para los cuatro mil, ¿Cuántas cestas llenas de pedazos recogieron? ¿Y todavía no entienden? Mr 8:14-21

Este pasaje nos habla que los discípulos estaban hablando que no tenían pan. El Señor les advierte sobre la levadura de los fariseos y la de Herodes: “Tengan cuidado; ¡ojo con la levadura de los fariseos y con la de Herodes!

La levadura de los religiosos o fariseos es la preocupación morbosa en mantener el control sobre la religiosidad del pueblo a través de la reglamentación. Representaba la hipocresía, la piedad mal entendida convertida en legalismo, la justicia sin la misericordia. Es alejarnos de la gracia, del amor, de la gratitud, del respeto al otro para caer en el abuso del poder (Os 6:6, Mi 6:8, Mt 12:1-8, Mt 9:12-13).

La levadura de Herodes representa una sociedad sin Dios, secular, sin necesidad de depender de Dios, añadiendo los valores del sistema vigente, aceptar por bueno lo que es malo, corrupción, poder, manipulación, resultados exitistas sin Dios. Es decir, el “mercado manda” y seguimos sus reglas postrándose ante sus métodos.

Somos llamados a formar “comunidades eclesiales” que reflejen el espíritu de reconciliación, respeto, aceptación, perdón y amor. El ejercicio del liderazgo en la vida de las iglesias locales deberá estar marcado por el modelo del siervo sufriente y mostrar un contraste con el caudillismo y otras deformaciones causadas por el abuso del poder. Seguir a Jesús significa asumir su vida y misión.

Jesús les recuerda a sus discípulos que no deben preocuparse de la comida, el vestido y donde dormir. Nos proyecta a ser y hacer como Jesús cuando les dijo: “Crucemos al otro lado” Mr. 4.35. ¿Y todavía no entienden?

Para Pensar: ¿Qué cambios nos muestra el Espíritu de Dios que debemos hacer?

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


lunes, 15 de junio de 2026

Servir el pan a los que están debajo de la mesa

Una espiritualidad universal 
Jesús en su momento salió de Palestina y de territorio judío. El punto clave es que el evangelio es para todas las etnias y culturas. Jesús entra en territorio gentil, Mc 7:24-30, Mt 15:21-28. Jesús está presentando la amplitud del Reino de Dios que viene para todos incluyendo a nuestros enemigos. 

"Una mujer que tenía una niña poseída por un espíritu maligno fue y se arrojó a sus pies. Esta mujer era extranjera, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba a Jesús que expulsara al demonio que tenía su hija," Mc 7:24-26.  Esta mujer exclamo: “hasta los perros comen debajo de la mesa las migajas que dejan los hijos”, Mc 7:28. ¿No puedo comer lo que los hijos arrojan al piso?"

La mujer reconoce que está debajo de la mesa. Ha sido marginada. Solo le llegan algunas migajas. Encima de la mesa está el pan que es el evangelio para todos los pueblos y etnias, pero puede ser desvirtuado cuando solo caen algunas migajas. La mujer se vuelve voz de los marginados. 

“Jesús le dijo: Por haberme respondido así, puedes irte tranquila; el demonio ha salido de tu hija”, Mc 7:29. Jesús encuentra una fe verdadera en la periferia y muy distante de lo que esperaba de los hijos verdaderos, Ro 9:25, Mt 21:43. Se fundamenta la misión universal de Dios, Ef. 2:14, Ga 3:26-28. 

Somos desafiados a imitar a Jesús y servir el pan a los que están debajo de la mesa. Jesús es el pan de vida para todos los pueblos y todas las etnias

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox



domingo, 14 de junio de 2026

“Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas”

Señales generosas del camino

“Tabitá (Dorcas) siempre servía a los demás y ayudaba mucho a los pobres. Por esos días Tabitá se enfermó y murió … Muchas viudas se acercaron llorosas a Pedro, y todas le mostraban los vestidos y los mantos que Tabitá les había hecho cuando aún vivía”, Hch 9:36-39

Dorcas nos marca un ejemplo de generosidad y de compromiso con los indefensos. Nos muestra el camino del seguimiento de Jesús y señala la importancia de las buenas obras. 

La muerte de Dorcas causo mucho dolor entre los discípulos y especialmente entre las viudas que ella atendía. Dios obro un milagro y Dorcas retorno a la vida. El evangelio nos habla que las buenas obras declaran el amor de Dios por toda la humanidad. El poder de Dios se expresa de múltiples maneras y en este caso resucitando a los muertos. 

Lucas nos describe la manifestación pública del poder de Dios y como lo hace por medio de sus discípulos. El tiempo que nos toca vivir es un llamado a expresar una y otra vez estos milagros por medio de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Hay salvación y sanidad en el nombre del Señor. 

“Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas”, Sal 147:3. “Bendito el hombre que confía en el Señor y pone su confianza en él. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto», Jer 17:7-8 “Sáname, Señor, y seré sanado; sálvame y seré salvado, porque tú eres mi alabanza”, Jer17:14

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


viernes, 12 de junio de 2026

Muchos creyeron en el Señor Jesús

 Milagros y más milagros

“En el puerto de Jope vivía una seguidora de Jesús llamada Tabitá. Su nombre griego era Dorcas, que significa «Gacela». Tabitá siempre servía a los demás y ayudaba mucho a los pobres. Por esos días Tabitá se enfermó y murió …Muchas viudas se acercaron llorosas a Pedro, y todas le mostraban los vestidos y los mantos que Tabitá les había hecho cuando aún vivía. Pedro mandó que toda la gente saliera del lugar. Luego se arrodilló y oró al Señor. Después de eso, se dio vuelta hacia donde estaba el cuerpo de Tabitá y le ordenó: «¡Tabitá, levántate!» Ella abrió los ojos, miró a Pedro y se sentó. Pedro le dio la mano para ayudarla a ponerse de pie; luego llamó a los seguidores de Jesús y a las viudas, y les presentó a Tabitá viva”, Hch 9:36-41

Lucas nos habla sobre Dorcas que era una mujer que “servía a los demás y ayudaba mucho a los pobres”. Dorcas se enfermó y murió. Cuando Pedro llego a Jope que es la actual ciudad de Jaifa, “muchas viudas se acercaron llorosas a Pedro, y todas le mostraban los vestidos y los mantos que Tabitá (Dorcas) les había hecho cuando aún vivía. Pedro se arrodilló y oró al Señor. El resultado fue que Dorcas volvió a la vida y muchos creyeron en el Señor Jesús. 

El poder de Jesús continuaba con los discípulos y ese mismo poder continua hasta el día de hoy. El poder de Dios se manifiesta en las más variadas situaciones, en diferentes tiempos y lugares. Creemos en su poder y no renunciamos a orar y seguir orando. "¡Venga tu Reino!, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Mat 6:10. 

"Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre”, Jn 14:12. La oración extiende el Reino de Dios entre las naciones y orar es traer el cielo a la tierra. "Todos los que vivían en Jope se enteraron de esto, y muchos creyeron en el Señor Jesús”, Hch 9:42

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


jueves, 11 de junio de 2026

Vivamos la unidad

Unos a otros

“Cuando Pedro vino a la ciudad de Antioquía, me enfrenté a él y le dije que no estaba bien lo que hacía. Pues antes de que llegaran los judíos que Santiago envió, Pedro comía con los cristianos que no son judíos; pero, en cuanto llegaron los judíos, dejó de hacerlo, porque les tenía miedo. Pedro y los judíos disimularon muy bien sus verdaderos sentimientos, y hasta el mismo Bernabé les creyó. ¡Esa conducta iba en contra del verdadero mensaje de la buena noticia! Por eso, hablé con Pedro delante de todos los miembros de la iglesia de Antioquía, y le dije: «Tú, que eres judío, has estado viviendo como si no lo fueras. ¿Por qué, entonces, quieres obligar a los que no son judíos a vivir como si lo fueran?”

La palabra de Dios nos enseña a no fingir en amar a los demás; amarlos de verdad y ser íntegros en toda situación. Amarnos unos a otros con un afecto genuino y reconocernos mutuamente. Se trata de vivir en armonía unos con otros y no ser tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común.

Se nos recomienda hacer todo lo posible por vivir en paz con todos, seguir el bien y no dejar que el mal gane la partida. Somos familia, comunidad, y nos pertenecemos unos a otros. “Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes y cada parte tiene una función específica, el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un solo cuerpo y nos pertenecemos unos a otros.”, Ro 12:1-21

Vivamos la unidad sin caer en la uniformidad, la distinción sin caer en el individualismo y la diferencia sin caer en la división. Una danza de vida y amor, un solo cuerpo, una fe trinitaria, de relación, un movimiento de unidad.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


“A los pobres siempre los tendrán con ustedes”

La espiritualidad que no se resigna Algunas veces escuchamos “A los pobres siempre los tendrán con ustedes”. La fe no es "principio de ...