viernes, 31 de julio de 2026

Adaptación cultural

“Volvernos como ellos”

“Saulo, también conocido como Pablo, fue lleno del Espíritu Santo…”, Hch 13:4-12

Saulo es judío, circuncidado cuando tenía ocho días de vida, ciudadano de Israel de pura cepa y miembro de la tribu de Benjamín, ¡un verdadero hebreo como no ha habido otro!, pero “Saulo que también es Pablo” es ciudadano romano, orador y escritor en lengua griega y está dispuesto a “volverse como uno de ellos” con tal que todos tengan la oportunidad de conocer y seguir al Señor. 

Los romanos solían tener tres nombres: el suyo, el de su clan y el de su familia. Pablo era su nombre romano de familia y el que usaba entre los gentiles y Saulo era el nombre que usaba entre los judíos y sus allegados. Lucas sigue llamándole Saulo hasta que comienza a describir la misión a los gentiles. Nos habla de la capacidad de adaptación cultural para compartir el evangelio y nos desafía a “volvernos como uno de ellos”. Se nos anima a estar en la avanzada y abrir brechas entre los no alcanzados.

“Aunque soy libre, vivo como si fuera el esclavo de todos. Así ayudo al mayor número posible de personas a creer en Cristo. Cuando estoy con los judíos, vivo como judío, para ayudarlos a creer en Cristo. Por eso cumplo con la ley de Moisés, aunque en realidad no estoy obligado a hacerlo. Y cuando estoy con los que no obedecen la ley de Moisés, vivo como uno de ellos, para ayudarlos a creer en Cristo. Esto no significa que yo no obedezca la ley de Dios. Al contrario, la obedezco, pues sigo la ley de Cristo. Cuando estoy con los que apenas empiezan a ser cristianos, me comporto como uno de ellos para poder ayudarlos. Es decir, me he hecho igual a todos, para que algunos se salven. Y todo esto lo hago porque amo la buena noticia, y porque quiero participar de sus buenos resultados”, 1 Co 9:19-23

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox



jueves, 30 de julio de 2026

Jesús nos ha prometido acompañarnos en todo tiempo dando claras señales de su presencia

 Confrontación de poderes

“Después viajaron de ciudad en ciudad por toda la isla hasta que finalmente llegaron a Pafos, donde conocieron a un hechicero judío, un falso profeta llamado Barjesús. El tal se había apegado al gobernador, Sergio Paulo, quien era un hombre inteligente. El gobernador invitó a Bernabé y a Saulo para que fueran a verlo, porque quería oír la palabra de Dios; pero Elimas, el hechicero (eso es lo que significa su nombre en griego), se entrometió y trataba de persuadir al gobernador para que no prestara atención a lo que Bernabé y Saulo decían. Trataba de impedir que el gobernador creyera”, Hch 13:6-12

El Espíritu Santo llamó a Bernabé y Saulo para que en la guía e impulso del Espíritu extendieran el horizonte de la misión predicando a los pueblos no alcanzados y dirigiendo sus pasos en las nuevas fronteras misioneras. 

En la isla de Chipre predicaron la palabra de Dios en las sinagogas y en Pafos que era la capital romana de Chipre se encontraron con un hechicero. Lucas describe una confrontación de poderes entre los misioneros y el falso profeta. Saulo, lleno del Espíritu mostro las intenciones del falso profeta quien procuraba que el gobernador se apartara de la fe y este quedo ciego por cierto tiempo. 

“Cuando el gobernador vio lo que había sucedido, se convirtió, pues quedó asombrado de la enseñanza acerca del Señor”. El Espíritu llama y envía, pero además equipa para la misión. Los apóstoles habían recibido el poder del Espíritu para identificar la oposición ante el avance del evangelio. Podemos identificar y poner al descubierto la oposición. 

Jesús nos ha prometido acompañarnos en todo tiempo dando claras señales de su presencia. “Les aseguro que el que confía en mí hará lo mismo que yo hago. Y, como yo voy a dónde está mi Padre, ustedes harán cosas todavía mayores de las que yo he hecho”, Jn 14:12.

“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él”, Jn 14:21

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


miércoles, 29 de julio de 2026

El Espíritu Santo nos desafía una vez más a caminar en fe y dependencia de nuestro Señor

Enviados por el Espíritu Santo

"En la iglesia de Antioquía estaban Bernabé, Simeón «el Negro», Lucio el del pueblo de Cirene, Menahem y Saulo. Menahem había crecido con el rey Herodes Antipas. Todos ellos eran profetas y maestros. Un día, mientras ellos estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo les dijo: «Prepárenme a Bernabé y a Saulo. Yo los he elegido para una misión especial.» Todos siguieron orando y ayunando; después oraron por Bernabé y Saulo, les pusieron las manos sobre la cabeza, y los despidieron. El Espíritu Santo envió a Bernabé y a Saulo a anunciar el mensaje de Dios...", Hch 13:1-4

La palabra de Dios nos indica que Bernabé y Saulo fueron elegidos por el Espíritu Santo para una misión especial. La iglesia de Antioquía con sus profetas y maestros oraron y luego soltaron a Bernabé y Saulo para la tarea que Dios les indicaría. “Así que, después de pasar más tiempo en ayuno y oración, les pusieron las manos sobre la cabeza, y los despidieron”. 

A pesar de no tener detalles específicos, sabemos que luego de escuchar al Espíritu, la iglesia de Antioquía obedeció sin resistencias y pretextos. Al igual que la iglesia de Antioquía de Siria, necesitamos escuchar y obedecer al Espíritu. La misión es de Dios y es Él quien envía, acompaña y sostiene a los obreros de campo. El Señor nos llama a sujetarnos al impulso de su espíritu y puede cambiar o reorientar las agendas humanas. El Espíritu Santo nos desafía una vez más a caminar en fe y dependencia de nuestro Señor. Nos llama a cruzar fronteras de iglesia a no iglesia, en palabra y obra a favor de la extensión del Reino de Dios.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


martes, 28 de julio de 2026

"Arriesgarse es perder el equilibrio momentáneamente. No arriesgarse es perderse a uno mismo"

"Tercer Espacio para una nueva manera de ser iglesia para los demás"

El tercer espacio es un lugar social, donde las personas se reúnen, interactúan y construyen comunidad. Harold Segura nos comenta que "los confinamientos de la humanidad en los años de una pandemia global nos han invitado a poner el acento eclesiológico donde debían haber estado: la comunidad y no el templo, la misión y no la institución, la pastoral y no el pastor, la espiritualidad y no la religión."

Hay personas que están en una búsqueda de Dios, pero no desean una religiosidad que se manifiesta en estructuras, reglamentos, legalismo e etiquetas. Hablamos de personas que están buscando una comunidad que sencillamente siga a Jesucristo.

Una manera diferente de ser iglesia implica estar lejos de modelos de repetición, tradicionales y jerárquicos. Salir de una dimensión clerical (la profesionalidad del clero) hacia una dimensión eclesial (el sacerdocio de todos los creyentes). Un espacio que esté lejos del amor al poder.

Un "tercer espacio'' nos habla de la escucha atenta, del poder del amor, del apego, la empatía, la proximidad, la equidad. También nos indica la importancia de la ternura, la amplitud y la gracia. Implica demoler y dejar viejos paradigmas para movernos en libertad y afirmar el respeto, el cuidado mutuo, la aceptación, el perdón.

Una manera simple de ser iglesia sin determinadas etiquetas es donde encontramos una comunidad para sanar, para volver a creer, para desarrollar la fe, tener esperanza y en libertad decidir dónde seguir. 

Una iglesia con un espacio diferente nos habla de la misión que se concreta en la búsqueda del otro, del servicio en la sociedad local, de la solidaridad con los que sufren, de la cooperación global donde el evangelio no ha llegado. 

Bienvenidos a este "tercer espacio". "Arriesgarse es perder el equilibrio momentáneamente. No arriesgarse es perderse a uno mismo", Soren Kierkegaard

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 


lunes, 27 de julio de 2026

Buenas obras

“Conciencia del llamado y la voluntad de Dios”.

"Ayuda en todo lo que puedas al abogado Zenas y a Apolos, de modo que nos les falte nada para su viaje... (A las naciones) Que aprendan los nuestros a empeñarse en hacer buenas obras, a fin de que atiendan a lo que es realmente necesario y no lleven una vida inútil”, Tito 3:13-14.

En todo trabajo al cual se nos ha llamado suele haber dificultades, oposición, problemas en los equipos, falta de fe, incomprensión, crítica, etc. En todo esto hay una lucha espiritual y el sufrimiento será parte del trabajo en “misión”. 

La clave está en saber “Oírle a Dios”. Debemos atender lo que Dios nos quiere decir. No hay peor sordo que el que no quiere oír y Dios nos dice “Si oyereis hoy su voz no endurezcáis vuestro corazón”. Se nos anima a “Creerle a Dios” y muchas veces somos puestos a prueba. El que cree a Dios no será avergonzado. 

Se nos orienta en “trabajar según los planes de Dios”. Esto implica oración y trabajo duro. Sin trabajo no hay logros. Jhon Stott nos recuerda: “La acción sin reflexión es fanatismo en acción, pero la reflexión sin entrega es la parálisis de toda acción.” “Dios llama a todos los creyentes a participar y comprometerse en su misión. Si el estudio no lleva a la participación, sea en casa o en ultramar, la misionologia habrá perdido su vocación y razón de ser.” 

Volvamos a tomar el “mensaje que es digno de confianza” y como le dice Pablo a Tito “quiero que lo recalques, para que los han creído en Dios se empeñen en hacer buenas obras. Esto es excelente y provechoso para todos”, Tito 3:8. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


domingo, 26 de julio de 2026

El don del Espíritu es el don de involucrarse en la misión

Sin construcción humana

"El Espíritu Santo dijo: "Apártenme ahora a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los he llamado..." "Bernabé y Saulo, enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre", Hch 13:1-4

Cuando leemos este texto se valora profundamente la experiencia que vivieron aquellos apóstoles y surgen algunas preguntas: ¿Podemos fiarnos de una voz a la cual llamamos el Espíritu Santo? ¿Cómo la descubrimos y escuchamos? ¿Cómo podemos describirla e interpretarla? 

El texto de Juan nos puede ayudar cuando dice «El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu», Jn. 3:8. Es un Espíritu que según Juan nos enseñara todas las cosas, Jn 14:26. Hay una dimensión sobrenatural que supera nuestra razonabilidad.

En un primer acercamiento podemos decir que es algo que "viene de arriba" o "de lo alto" y no corresponde a ninguna construcción humana. El Cristo resucitado se hizo presente en la comunidad primordialmente por medio del Espíritu. El mismo Espíritu, en cuyo poder Jesús se fue a Galilea, también empuja a los discípulos a la misión. A cada paso se ve la misión de la Iglesia que es inspirada y confirmada por las manifestaciones del Espíritu. El evento decisivo, por supuesto, es Pentecostés. 

El don del Espíritu es el don de involucrarse en la misión, porque la misión es consecuencia directa del derramamiento del Espíritu. Roland Allen comenta: “No habla de personas quienes, siendo lo que eran, se esmeraron en obedecer las últimas órdenes de un patrón muy amado, sino de personas quienes, habiendo recibido un Espíritu, fueron impulsados por tal Espíritu a actuar de acuerdo con ese mismo Espíritu”

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


sábado, 25 de julio de 2026

“El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor”

Nuevos contextos, modelos y oportunidades

«Designen a Bernabé y a Saulo para el trabajo especial al cual los he llamado», Hch 13:2.

Antioquía fue una comunidad abierta que escuchaba al Espíritu de Dios y se organizó a partir de la misión. Esta iglesia nos muestra un ministerio compartido y no individual. Formaban un liderazgo espiritual con diferentes trasfondos. Era un liderazgo internacional e intercultural. Venían de diferentes regiones: Bernabé de Chipre, Manaén venía de los círculos gubernamentales de Jerusalén, Saulo de Tarso, Lucio de Cirene de extracción árabe proveniente del Norte de África y Simeón apodado el Negro de la cuenca del Nilo en África oriental. Entre ellos había profetas y maestros. Encarnaban un compañerismo que servía de modelo a la congregación.

«El Espíritu Santo dijo: «Apártenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los he llamado» "Bernabé y Saulo, enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y allí navegaron a Chipre”, Hch 13:1-4. La vida guiada bajo la influencia del Espíritu Santo busca las puertas abiertas y oportunidades que Dios está presentando ante nosotros, 2 Co 2:12. Es el Espíritu Santo que abre puertas y buscar lo que el Espíritu manifiesta es encontrarnos con el propósito de Dios, Ap. 3:8.

El Espíritu Santo nos da oportunidades, pero también puede cerrar puertas. Le prohibió al equipo apostólico predicar la palabra en la provincia de Asia, Hch 16:6-10. Luego, cuando llegaron cerca de Misia, intentaron pasar a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Fue recién cuando bajaron a Troas durante una noche que Pablo tuvo una visión donde se le indicaba que debían comenzar la misión en Europa. “El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor”, Pr 16:9.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


Generando espacios y dando lugar a los demás

El impulso necesario

“Entre los profetas y maestros de la iglesia de Antioquía de Siria se encontraban Bernabé, Simeón (llamado «el Negro»), Lucio (de Cirene), Manaén (compañero de infancia del rey Herodes Antipas) y Saulo", Hch 13.1

La búsqueda de la voluntad de Dios en la relación unos con otros implica vivir la unidad sin caer en la uniformidad, la distinción sin el individualismo y la diferencia sin caer en la división. Nuestro desafío está en escuchar a Dios, pero no lo podremos hacer sin aprender a escucharnos unos a otros.

En comunidad es donde aprendemos a caminar hacia el otro generando espacios y dando lugar a los demás. El Espíritu Santo impulsa a la iglesia a una nueva dimensión que la lleva a interpretar la misión. “Un día, mientras ellos estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo les dijo: «Prepárenme a Bernabé y a Saulo. Yo los he elegido para una misión especial», Hch 13:2 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


jueves, 23 de julio de 2026

Una Buena Semilla

Movilidad y Expansión

Jesús nos dice: "El Hijo del Hombre es el agricultor que siembra la buena semilla. El campo es el mundo, y la buena semilla representa a la gente del reino, ...", Mt 13:37-38.

Jesús nos desafía a ser una buena semilla y estar dispuestos a ser plantados en nuevos terrenos para ser de bendición a todas las naciones, que su nombre sea reconocido y adorado y el mal pueda ser derrotado por el avance del Reino de Dios.

Para pensar: ¿Qué tipo de semilla soy para Dios? ¿Estamos dispuestos a ser plantados en un nuevo terreno? ¿Tenemos en mente el comienzo de nuevas comunidades de discípulos?

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox



miércoles, 22 de julio de 2026

Mansedumbre, humildad y proximidad

Jesús era una persona que amaba. La escritura dice: “los amó hasta el fin”, Jn 13:1. No fue egoísta. Tenía el dominio completo, autoridad y poder. ¿Que hizo Jesús con este poder? “Se levantó de la mesa, ... y comenzó a lavarles los pies"

Jesús ofreció su servicio a gente que no lo merecía, que lo abandonarían y también ofreció su servicio a una persona que se oponía. Jesús era una persona que amaba. Los amó hasta el fin.

Jesús era alguien que conocía su identidad. Lo más probable es que este lavamiento de pies fue provocado por alguna mala conducta de los discípulos. 

Los discípulos estaban dispuestos a pelearse por un trono, pero no por una toalla. Ellos preferían sentarse a comer sucios antes que estar limpios. Jesús sabía bien quién era y no necesitaba el poder para completar su identidad.

Jesús era una persona que estaba dando vuelta el orden social. Jesús estaba rompiendo con el paradigma de los honores y prestigio que solemos tener en nuestro medio. Se humilló. Lavó los pies de todos. Usó todo su poder para servir. Su énfasis fue la gracia y no el mérito.

Jesús lavó los pies de Judas. Él había oído el mensaje de Jesús, pero eso no lo transformó. Responder al ejemplo de Jesús implica abandonar el derecho de elegir a quien quiero servir.

Jesús muestra el modelo de mansedumbre, humildad, servicio y amabilidad fraternal. Es el modelo que recomienda para sus seguidores. “Les he puesto ejemplo para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes… ¿Entienden esto? Dichosos serán si lo ponen en práctica”, Jn 13: 12-17.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox




martes, 21 de julio de 2026

La espiritualidad en comunidad 

Tenemos una fe trinitaria que es una fe relacional. Dios en tres personas, pero siempre uno. Su oración es que seamos uno y alcancemos la perfección en la unidad para que el mundo crea, Jn 17:20-21. 

Como comunidad trinitaria somos desafiados a vivir compenetrados unos con otros. Para describir la trinidad algunos usan la palabra perijóresis o perichóresis que fue tomado o fijado por primera vez en la iglesia antigua por los Padres Capadocios. Se trata de un término griego que está construido por dos palabras: una es peri (alrededor) y el otro choreo (danzar). Es bailar juntos danzando en círculo o alrededor. Significa “intercambiar lugares”, “danzar en torno”. Una danza de vida y amor. 

Cada persona de la trinidad provee espacio para las otras dos. Hay comunión y comunicación total, donde cada persona existe solamente en la medida que camina y avanza hacia la otra, ocupando su lugar y habitando en ella. 

La trinidad es una danza divina de tres personas que se aman unas a las otras y se reciben plenamente, en donde cada una de ellas se vuelve “una” con las otras. La permanencia y la morada de una de las tres Personas en la otra significa que son inseparables, que no han de separarse. Cada persona está en el otro y viceversa, sin mezcla, fusión o confusión. Se mantiene la personalidad, sin caer en el individualismo. Hay unidad con distinción, distinción sin mezcla, y unidad sin separación.

Esta fe y amor trinitario es mutuamente sacrificial donde cada persona renuncia a sí misma para encontrarse realizándose en las otras. El texto de Juan 17 presenta el modelo de la unidad sobre la base del amor trinitario. El Señor ruega al Padre que sus discípulos "sean uno, así como nosotros somos uno”, Jn 17:22 y abre una nueva perspectiva a nuestra mente, donde sugiere que seamos semejantes a la unión entre las Personas divinas de la trinidad. Sugiere la unidad en la verdad y el amor. Se nos llama a ser una comunidad trinitaria que es abierta e invita. Nos desafía a cerrar las grietas en la iglesia y en la sociedad. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


Adaptación cultural

“Volvernos como ellos” “Saulo, también conocido como Pablo, fue lleno del Espíritu Santo…”, Hch 13:4-12 Saulo es judío, circuncidado cua...