Espíritu y verdad
"Pero se acerca el tiempo—de hecho, ya ha llegado—cuando los verdaderos
adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre busca personas
que lo adoren de esa manera. Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que
lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad", Jn 4:23-24
Jesús nos dice: "Sólo el Espíritu da vida eterna; los esfuerzos humanos no
logran nada. Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida",
Jn 6:63. Gracias al Espíritu Santo, un principio que va más allá del ser
humano es que tenemos la posibilidad de estar en relación con Dios. Ahora bien,
el Espíritu es inseparable de la verdad. La verdad es Jesús mismo que revela el
rostro de Dios y su voluntad. Lo que caracteriza a los adoradores, tal como
Dios los quiere, es el empeño por escuchar al Señor y hacer su voluntad, como
bien se manifiesta a través de Jesús.
El ser humano nacido de nuevo rinde una adoración nueva y no se trata solo de
un servicio realizado con los labios y gestos externos o bien limitada a la
esfera interior. El que es nacido del Espíritu Santo escucha la palabra y da un
fruto que se manifiesta especialmente en el mandamiento nuevo del
amor. "Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a
otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. El
amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis
discípulos», Jn 13:34-35.
"Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios, conocimiento de
Dios en lugar de holocaustos", Os 6:6. Adoremos en Espíritu y Verdad.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox




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