Un camino de obediencia
“Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó a orar
que, de ser posible, no tuviera él que pasar por aquella hora. Decía: «Abba,
Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no
sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú», Mc 14:32-36
El escritor del libro de Hebreos nos dice “Y como Cristo
siempre fue obediente, Dios contestó su oración. Aunque él era Hijo de Dios,
por medio del sufrimiento aprendió lo que significa obedecer siempre a Dios.
Así, una vez que Cristo hizo todo lo que Dios le mandó, se convirtió en el
salvador que da vida eterna a todos los que lo obedecen”, Heb 5:7-9.
En el seguimiento de Jesús algunas veces pasamos por
situaciones de dolor. El dolor es inevitable, a su vez nos transforma,
aprendemos, nos puede hacer más fuertes y es ahí donde también podemos
encontrar un camino de salvación. El apóstol Pablo lo expresó de esta manera
”Servimos a Dios, ya sea que la gente nos honre o nos desprecie, sea que nos
calumnie o nos elogie. Somos sinceros, pero nos llaman impostores. Nos ignoran
aun cuando somos bien conocidos. Vivimos al borde de la muerte, pero aún
seguimos con vida. Nos han golpeado, pero no matado. Hay dolor en nuestro
corazón, pero siempre tenemos alegría. Somos pobres, pero damos riquezas
espirituales a otros. No poseemos nada, y sin embargo, lo tenemos todo”, 2 Co
6:8-10.
En medio de cualquier dolor podemos recordar las palabras
del salmista “El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los
rescata de todas sus dificultades. El Señor está cerca de los que tienen
quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado", Sal
34:17-18. "Del mismo modo, y puesto que nuestra confianza en Dios es
débil, el Espíritu Santo nos ayuda", Ro 8: 26-28. "En medio de todos
nuestros problemas, estamos seguros de que Jesucristo, quien nos amó, nos dará
la victoria total”, Ro 8:37
Carlos Scott


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