Sentarnos con todos
“Al contrario, invita al pobre, al lisiado, al cojo y al
ciego”, Lc 14:13 «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para
llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los
cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos
en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del Señor», Lc 4:18-19
Jesús suele darnos vuelta las prioridades y el orden de los
que se sientan a la mesa. Los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos están
invitados y por lo general son los que no pueden devolver una invitación. Todo
esto nos muestra una práctica concreta. Miguel Reyes comenta que “la mesa que
convoca Jesús no es la mesa del éxito ni la del reconocimiento. Es la mesa del
servicio sin retorno.”
Pueden existir comunidades enteras en sus territorios que
esperan una presencia que no llega. Cuando vemos la vida de Jesús descubrimos
su intencionalidad en compartir la mesa con todos: Quiero pasar. Quiero entrar.
Quiero cenar contigo. Jesús nos enseña en ir donde otros no van y compartir
donde otros no quieren hacerlo, Lc 19:1-10.
El Señor se define como el camino y nos espera en otro
lugar. Nos desafía en salir del mantenimiento para enfocarnos en su misión. Es
salir del espacio litúrgico y del poder de convocatoria. “Significa abrir la
mesa de la casa a quien llega, sin condiciones previas.” Es movernos de todos
lados hacia todas partes para compartir a Jesús que es el pan de Vida
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
