Enviados por el Espíritu Santo
"En la iglesia de Antioquía estaban Bernabé, Simeón «el
Negro», Lucio el del pueblo de Cirene, Menahem y Saulo. Menahem había crecido
con el rey Herodes Antipas. Todos ellos eran profetas y maestros. Un día,
mientras ellos estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo les
dijo: «Prepárenme a Bernabé y a Saulo. Yo los he elegido para una misión
especial.» Todos siguieron orando y ayunando; después oraron por Bernabé y
Saulo, les pusieron las manos sobre la cabeza, y los despidieron. El Espíritu
Santo envió a Bernabé y a Saulo a anunciar el mensaje de Dios...", Hch
13:1-4
La palabra de Dios nos indica que Bernabé y Saulo fueron
elegidos por el Espíritu Santo para una misión especial. La iglesia de
Antioquía con sus profetas y maestros oraron y luego soltaron a Bernabé y Saulo
para la tarea que Dios les indicaría. “Así que, después de pasar más
tiempo en ayuno y oración, les pusieron las manos sobre la cabeza, y los
despidieron”.
A pesar de no tener detalles específicos, sabemos que luego
de escuchar al Espíritu, la iglesia de Antioquía obedeció sin resistencias y
pretextos. Al igual que la iglesia de Antioquía de Siria, necesitamos escuchar
y obedecer al Espíritu. La misión es de Dios y es Él quien envía, acompaña y
sostiene a los obreros de campo. El Señor nos llama a sujetarnos al impulso de
su espíritu y puede cambiar o reorientar las agendas humanas. El Espíritu Santo
nos desafía una vez más a caminar en fe y dependencia de nuestro Señor. Nos
llama a cruzar fronteras de iglesia a no iglesia, en palabra y obra a favor de
la extensión del Reino de Dios.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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