"Esto es verdad” "Una noche, Pedro estaba durmiendo en medio de dos soldados y atado con dos cadenas. Afuera, los demás soldados seguían vigilando la entrada de la cárcel... De repente, un ángel de Dios se le apareció, y una luz brilló en la cárcel. El ángel tocó a Pedro para despertarlo, y le dijo: «Levántate, date prisa.» En ese momento las cadenas se cayeron de las manos de Pedro, y el ángel le ordenó: «Ponte el cinturón y ajústate las sandalias.» Pedro obedeció. Luego el ángel le dijo: «Cúbrete con tu manto, y sígueme.» Pedro siguió al ángel, sin saber si todo eso realmente estaba sucediendo, o si era sólo un sueño. Pasaron frente a los soldados y, cuando llegaron a la salida principal, el gran portón de hierro se abrió solo. Caminaron juntos por una calle y, de pronto, el ángel desapareció. Pedro entendió entonces lo que le había pasado, y dijo: «Esto es verdad. Dios envió a un ángel para librarme de todo lo malo que Herodes Agripa y los judíos querían hacerme.», Hch 12:6-11
Lucas nos comenta que la última noche antes del juicio a
Pedro un ángel se le apareció en la cárcel. La luz que brillo fue la señal de
la misma presencia divina. Pedro dormía profundamente y al parecer el ángel
tuvo que darle algunas palmadas o sacudirlo para que se despierte. Luego de
pasar frente a los soldados se abre un gran portón y camina por una calle hasta
que se da cuenta que realmente fue liberado.
Dios sigue estando en el control de nuestras vidas y ante
diferentes situaciones desfavorables se nos llama a no retroceder. La fe madura
es la que se lanza a una obediencia activa confiando en la fidelidad del Señor.
Dios interviene en la historia y no se desentiende de las más variadas
opresiones. El Señor nos llama a seguirle ya sea que nos libre de
circunstancias adversas o no
“Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien es
poderoso para evitar que caigan, y para llevarlos sin mancha y con gran alegría
a su gloriosa presencia. Que toda la gloria sea para él, quien es el único
Dios, nuestro Salvador por medio de Jesucristo nuestro Señor. ¡Toda la gloria,
la majestad, el poder y la autoridad le pertenecen a él desde antes de todos
los tiempos, en el presente y por toda la eternidad! Amén”, Jud 1:24-25
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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