Discípulos Anónimos
“El poder del Señor estaba con ellos, y un gran número de
estos gentiles creyó y se convirtió al Señor”, Hch 11:21
Lucas nos relata que cuando se extiende el evangelio hacia
aquellos que no son judíos por parte de los creyentes de Chipre y de Cirene “la
mano del Señor estaba con ellos”. El poder del Señor estaba con estos
discípulos anónimos y los no judíos de Antioquía se hicieron seguidores de
Jesucristo.
Estas conversiones describen la clara evidencia de ese
poder. Es el Señor que está trayendo a otros grupos a su seguimiento y se forma
la primera iglesia en el mundo no judío. No se trataba de meras lealtades a
determinadas figuras humanas. Jesús dijo: “Mi Padre me ha confiado todo. Nadie
conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente
al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo”, Mt
11:27.
Seguimos confiando en su poder por arriba de cualquier
programa, orador, estructura o “etiqueta denominacional”. Solo él trae a otras
personas a su conocimiento y seguimiento. Nosotros somos desafiados a ser como
estos discípulos anónimos que se atrevieron hacer cosas diferentes y lo
diferente fue ampliar sus fronteras: “Y la mano del Señor estaba con ellos”.
“Y mi mensaje y mi predicación fueron muy sencillos. En
lugar de usar discursos ingeniosos y persuasivos, confié solamente en el poder
del Espíritu Santo. Lo hice así para que ustedes no confiaran en la sabiduría
humana sino en el poder de Dios”, 1 Co 2.4-5
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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