martes, 12 de marzo de 2024

Seguimiento

 Ser Discípulo

«¡Miren, aquí viene el Cordero de Dios!» “Al oír eso, los dos discípulos lo siguieron”, Jn 1:36

Un discípulo es alguien que responde a un llamado y está en el camino del seguimiento de Jesús

Un discípulo es alguien que busca ser semejante a Jesús, está dispuesto a tener sus mismos gestos y seguir sus mismas opciones

Un discípulo es alguien que reconoce que Jesús lo eligió para estar con él, aprender de él, servir a la gente y buscar a otros a que sigan a Jesús

Un discípulo es alguien que se deja hacer, deja atrás su propia voluntad y experimenta el carácter de Jesús

Un discípulo es alguien que acepta un nuevo estilo de comportamiento a semejanza de Jesús, responde a un descubrimiento progresivo y recorre un camino de fe

Un discípulo es alguien que sigue lo nuevo que nos presenta Jesús en situaciones y territorios no conocidos

Un discípulo es alguien que se compromete con las prioridades que tiene Jesús por encima de las propias

Un discípulo es alguien que vive en salida, está dispuesto a partir a semejanza de Jesús

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

lunes, 11 de marzo de 2024

Milagros

 Señales

“Esta, la primera de sus señales, la hizo Jesús en Caná de Galilea. Así reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en El”, Jn 2:11.

En una boda, Jesús convirtió el agua en vino. Fue un milagro privado realizado especialmente para los discípulos. Les reveló su gloria y los discípulos creyeron en él.  Para Juan los milagros son señales. La función de la señal es dirigir la atención a lo que señala y no es mirar hacia sí misma. Los milagros son señales apuntadas a la identidad de Jesús. El milagro de Jesús les funcionó como señal manifestando su gloria porque los discípulos ya se habían comprometido con él, Jn 1:35-51. Fueron desafiados a creer y seguir creyendo, Jn 1:50, 8:31-32. Jesús nos quiere llevar más allá. Debemos ser transformados. La vida debe ser transformada a la luz de Jesucristo. Los ritos son reemplazados por el vino nuevo que es Jesús.

Carlos Scott

domingo, 10 de marzo de 2024

Alegría

 Celebrar

“El encargado de la fiesta probó el agua que había sido convertida en vino, y se sorprendió, porque no sabía de dónde había salido ese vino. Pero los sirvientes sí lo sabían. Enseguida el encargado de la fiesta llamó al novio y le dijo: «Siempre se sirve primero el mejor vino, y luego, cuando ya los invitados han bebido bastante, se sirve el vino corriente. Tú, en cambio, has dejado el mejor vino para el final» Jesús hizo esta primera señal en Caná de Galilea. Así empezó a mostrar el gran poder que tenía, y sus discípulos creyeron en él”, Jn 2:9-11

Cuando nuestras propias vidas se transforman en insípidas y se pierde el sabor para celebrar es cuando necesitamos un milagro del Señor. Nos hace falta una cosa más importante que el vino. Sin Jesús la vida es monótona, amarga y vacía. La vida parece pesada y carente de interés, pero con Jesús la vida es algo excitante y maravillosa. La vida se convierte en algo ágil, dinámico, emocionante. No debemos renunciar a celebrar la vida. Cuando Jesús entra en la vida de una persona es como convertir el agua en vino. Jesús es la alegría de la humanidad.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

sábado, 9 de marzo de 2024

Celebrar la vida

 Traje de fiesta, alegría y felicidad

“Entonces María les dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que Jesús les diga.», Jn 2:5

Juan en el capítulo dos de su evangelio nos habla de una fiesta, una boda; en una aldea llamada Caná de Galilea. Las bodas eran importantes y podían durar hasta una semana. La vida por lo general estaba marcada por la pobreza y el trabajo duro. Nos encontramos en una casa humilde. Es la periferia y no hay tantos recursos económicos. Esa semana sería algo especial para todos. Jesús, sus discípulos y la madre de Jesús se encontraban allí. La familia debía ofrecer un banquete de acuerdo con las normas sociales. No había gran variedad de bebidas y por lo general se tomaba agua o vino. En un determinado momento la fiesta se quedó sin vino. María se angustio y se acercó a Jesús. No tener vino en una fiesta de boda implicaría vergüenza y humillación. Sin vino, decían los rabinos, no hay fiesta. En las bodas de Caná, Jesús manifestó su gloria y lo que vendría. “Su madre dijo a los sirvientes: Hagan lo que él les ordene”. Siempre tenemos que estar listo para hacer lo que el Padre nos dice, lo que Jesús quiere que hagamos. María tenía confianza en su hijo y Jesús transformo el agua en el mejor vino. Jesús reserva lo mejor para lo último, lo mejor está por venir, cada día con Jesús es mejor que el anterior, una gracia nueva, algo nuevo por entender y descubrir. Invite a Cristo, obedezca a Cristo, disfrute a Cristo. Jesús afirma la importancia de compartir la alegría y felicidad. Dios quiere que celebremos la vida. Nos quiere colocar un “traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento”, Is 61:3. La gracia abunda y sobreabunda para todos, Ro.5:20.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

viernes, 8 de marzo de 2024

Algo superior

 Transforma la vida

“Tres días después María, la madre de Jesús, fue a una boda en un pueblo llamado Caná, en la región de Galilea.  Jesús y sus discípulos también habían sido invitados.  Durante la fiesta de bodas se acabó el vino. Entonces María le dijo a Jesús: —Ya no tienen vino. Jesús le respondió: —Madre, ese no es asunto nuestro. Aún no ha llegado el momento de que yo les diga quién soy. Entonces María les dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que Jesús les diga.»  Allí había seis grandes tinajas para agua, de las que usan los judíos en sus ceremonias religiosas. En cada tinaja cabían unos cien litros. Jesús les dijo a los sirvientes: «Llenen de agua esas tinajas» Los sirvientes llenaron las tinajas hasta el borde. Luego Jesús les dijo: «Ahora, saquen un poco y llévenselo al encargado de la fiesta, para que lo pruebe», Jn 2:1-8

Jesús actuó en favor de gente sencilla mostrando su compresión y evitando la humillación de una familia humilde.  Uso su poder para salvar a una familia de la vergüenza. Jesús responde a la necesidad humana más profunda. Jesús transforma la vida y es el nuevo vino. El milagro más grande es su entrega en la cruz, muerte y resurrección. Jesús asumió el papel del novio a pesar de que no era su propia boda y transformo el agua en el mejor vino. Dios en Jesús nos da algo superior y no inferior. Así es Jesús. Nos quiere llevar a otro nivel de comprensión y fortaleza espiritual. Jesús se transformó en el novio para todo el pueblo de Dios y vino a comprometerse con él.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

jueves, 7 de marzo de 2024

Humanos

 Derribando muros

“Pero el hombre empezó a contarles a todos cómo había sido sanado. Por eso Jesús no podía entrar libremente en los pueblos, sino que tenía que quedarse en las afueras, donde no había gente. De todos modos, la gente iba a verlo”, Mc 1:45

 Cuando salimos fuera de los “muros” que nos imponemos descubrimos al otro. Hay personas necesitadas de proximidad, equidad, misericordia, ternura, apego y comprensión. Nosotros también somos necesitados de esta clase de amor. Nos hacemos seguidores de Cristo cuando nuestras entrañas son conmovidas y es ahí cuando nos reconocemos “humanos”. El camino muchas veces lo encontramos “fuera del campamento” y es cuando encontramos al otro. Encontramos a Dios cuando practicamos la misericordia con aquellos que se consideran “leprosos”. Para “estar dentro” del Evangelio es necesario “salir fuera” del campamento, del reglamento, la estructura, el sistema. En el territorio de nuestra existencia será clave que no haya gente abandonada porque nadie se atreve a darles un lugar. "El amor debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente”, Ro:12:9-10

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

miércoles, 6 de marzo de 2024

Categorías

 Sin Fronteras

“Un hombre que tenía la piel enferma se acercó a Jesús, se arrodilló ante él y le dijo: —Señor, yo sé que tú puedes sanarme. ¿Quieres hacerlo? Jesús tuvo compasión del enfermo, extendió la mano, lo tocó y le dijo: —¡Quiero hacerlo! ¡Ya estás sano! De inmediato, aquel hombre quedó completamente sano”, Mc 1:40-42

Jesús trae cerca a los que están lejos. Esto fue lo que pasó con la persona que tenía la piel enferma. Jesús ha llegado para quitar toda clase de fronteras y grietas. Jesús derriba los muros de separación, prejuicios y no acepta las discriminaciones raciales y religiosas, Jn 4:1-42. Para él no tiene sentido las categorías que solemos usar para separarnos unos de otros. Jesús habla con todos, habla a todos y todas. En otra parte del evangelio se ocupa de una persona pobre, loca y endemoniada que vivía entre los sepulcros. Jesús no va al cementerio a encontrar muertos, sino vivos olvidados, Mc 5:3. Jesús también acepta la invitación de un religioso y recibe a la mujer que se reconoce necesitada de perdón y entra a la casa con un frasco de perfume para derramarlo a los pies del Señor, Lc 7:36-50. Jesús sube para una fiesta, pero no va directo al templo, sino a una piscina de Betsaida, dónde está amontonada una multitud de ciegos, cojos, andrajosos, paralíticos, gente que se le niega lo sagrado y privilegia al excluido de entre los excluidos, Jn 5. Jesús va en busca de sorpresas, prefiere ser uno más entre gente sospechosa. Camina entre calles no seguras, barrios poco recomendables y está en compañía de los que han sido rechazados. Jesús no teme al contagio. Es el contacto con él lo que salva y sana. Jesús nos desafía a salir fuera del campamento porque la estructura puede limitar, proteger solo sus intereses, Heb 13:12-15. Se diría que, para él, la puerta sólo sirve para salir al encuentro de los que están afuera.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 

martes, 5 de marzo de 2024

Desafío

 Falta uno

"¡Quiero hacerlo! ¡Ya estás sano!”, Mc 1:41

Una persona que tenía una enfermedad en la piel se acercó a Jesús. Los leprosos eran enviados fuera de la comunidad por motivos higiénicos y también religiosos. Su aislamiento implicaba cuidar la seguridad del lugar. Se asociaba y confundía la enfermedad con la culpa y el contagio físico con la impureza moral. Jesús rompe con el reglamento y hace saltar los mecanismos de exclusión. Jesús desafía el contagio. No evita el contacto con el impuro. No teme mancharse. Jesús nos enseña que alejarnos no significa curar, que librarse de personas incómodas es lo contrario a liberar; que ignorar a las personas no resuelve el problema, sino que lo agrava; que el orden dentro del campamento no quiere decir que “estamos bien dentro y entre nosotros”. Jesús nos vuelve a mostrar que “falta uno”, que ha sido expulsado y no se ha hecho nada por entenderlo. "Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo. Si te crees demasiado importante para ayudar a alguien, solo te engañas a ti mismo. No eres tan importante.”, Ga 6:2-3

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

lunes, 4 de marzo de 2024

La sanidad de la soledad

 Atrevernos a decir “Si, quiero”

"Jesús tuvo compasión del enfermo, extendió la mano, lo tocó y le dijo: —¡Quiero hacerlo! ¡Ya estás sano!”, Mc 1:41

 La lógica de la “estructura” y el “campamento” algunas veces deja afuera lo que Dios considera su enfoque de amor. El campamento, sistema, rendimiento, decretos y obediencia debida suele defender sus propios límites y observaciones. Cuando podemos mirar con el corazón de Jesús nos damos cuenta de que todavía hay algunos “leprosos” que mantenemos a distancia. Pueden ser personas que nos causan disgusto e indiferencia y es ahí donde tratamos de refugiarnos en las normas de seguridad sugeridas por el prejuicio.  El “leproso” algunas veces suele estar muy cerca y es necesario derribar el muro infranqueable del rechazo. Implica decir “quiero”, porque la sanidad de la soledad, el anonimato, la falta de amor y desesperación viene cuando estamos dispuestos a cruzar todo tipo de fronteras. "Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran. Vivan en armonía los unos con los otros. No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes. No se crean los únicos que saben”, Ro 12:15-16

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

domingo, 3 de marzo de 2024

Sospechoso

  Los intocables

“Un hombre que tenía la piel enferma se acercó a Jesús, se arrodilló ante él”, Mc 1:40

Jesús tocó al que era considerado intocable, marginado y sospechoso. El grito de este ser humano impuesto por los demás era: ¡Soy impuro! Jesús nos desafía a tener gestos concretos para acercarnos a toda persona y que nadie quede excluido. Jesús sufrió fuera de la ciudad, fuera del campamento y entregó su vida para salvarnos y sanarnos, Heb 13:12-13. Ahora nos espera fuera para salir a su encuentro con todos aquellos que nos necesitan. La salvación acampa en un espacio abierto y no puede quedar limitada por confines demasiados estrechos. El enfermo y leproso sanado es devuelto a la sociedad y se hace mensajero para que todos salgamos a campo abierto. Es un mensaje para recordarnos que no debemos establecer las fronteras del rechazo y del elemento extraño que perturba. Se nos llama a vivir el amor expresado en el diálogo y la paciencia. Quedarnos siempre adentro o en el "campamento" nos impide escuchar la voz de los que están afuera. La voluntad de Dios no es la indiferencia, el distanciamiento, la exclusión y la condena. Es saber superar nuestros propios prejuicios y dejar un poco de lado los reglamentos, permisos y decretos. No mantengamos a distancia a los que se les considera los intocables para proteger la estructura y las normas de seguridad. Abramos las ventanas para darnos cuenta de que afuera nos espera Jesús para respirar un aire de esperanza que necesita toda la humanidad. "—Si alguno de ustedes nunca ha pecado, tire la primera piedra. Luego, volvió a inclinarse y siguió escribiendo en el suelo. Al escuchar a Jesús, todos empezaron a irse, comenzando por los más viejos, hasta que Jesús se quedó solo con la mujer. Entonces Jesús se puso de pie y le dijo: —Mujer, los que te trajeron se han ido. ¡Nadie te ha condenado! Ella le respondió: —Así es, Señor. Nadie me ha condenado. Jesús le dijo: —Tampoco yo te condeno. Puedes irte, pero no vuelvas a pecar”, Jn 8:8-11

Carlos Scott

sábado, 2 de marzo de 2024

Signo de Salvación

 Estar en pie 

"Jesús fue a verla, la tomó de la mano y la levantó. En ese mismo instante la fiebre se le fue, y la suegra de Simón les sirvió de comer.”, Mc 1:31

En medio del camino alguna veces encontramos obstáculos que debemos superar. Otras veces estos mismos obstáculos nos detienen y podemos desanimarnos, caer o bien retroceder. Todo se trata de estar en pie para poder seguir. Jesús toma de la mano a la suegra de Simón, como también le dio la mano a Pedro cuando se hundía en el lago. No estar en pie puede representar una enfermedad o cualquier otra circunstancia que ocurre en la aventura de la vida. Son estos momentos donde necesitamos que alguien nos dé una mano, una mano que además de levantarnos nos ayude a caminar. Estar en pie implica caminar y si solemos detenernos innumerables veces o no querer seguir corremos el peligro de perder el equilibrio, el horizonte, la aventura, la vida misma. Se nos llama a seguir para poder ver y creer para seguir creyendo. En medio de los obstáculos podemos seguir caminando gracias a una mano. “De inmediato, Jesús extendió la mano y lo agarró. —Tienes tan poca fe—le dijo Jesús—. ¿Por qué dudaste de mí?”, Mt 14:31. Años más tarde Pedro repite estos mismos gestos con otros: “El hombre lisiado los miró ansiosamente, esperando recibir un poco de dinero, pero Pedro le dijo: «Yo no tengo plata ni oro para ti, pero te daré lo que tengo. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y camina!». Entonces Pedro tomó al hombre lisiado de la mano derecha y lo ayudó a levantarse. Y, mientras lo hacía, al instante los pies y los tobillos del hombre fueron sanados y fortalecidos”, Hch 3:5-7. Ser un signo de salvación es ayudar a otros a ponerse en pie. El seguidor de Jesucristo es alguien que pasa de la enfermedad al servicio imitando al Señor que dijo: “Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos», Mc 10:45.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

viernes, 1 de marzo de 2024

Kike Pavón ft. Melissa Janet Romero - Me Cubre Tu Gracia (Video Oficial)

Liberación del mal

 Con poder

"La gente se quedó muy asombrada, y se preguntaba: «¿Qué es esto? ¿Una nueva enseñanza? ¿Qué clase de poder tiene este hombre? Con autoridad y poder ordena a los espíritus malos que salgan, ¡y ellos lo obedecen!», Mc 1:27

 Jesús se encuentra ante una persona que no es ella misma, que está trastornada y ocupada abusivamente por otra. Jesús no hacía alarde de su poder. El poder mostrado por Jesús no era para sí mismo, sino que estaba a favor de los demás. Dios se hace presente en la palabra que sana y se concreta en la acción. Esto constituye un acto de liberación. Jesús nos trae algo nuevo porque su palabra se transforma para que suceda algo. El éxodo de la persona hacia Dios comienza con el éxodo forzoso de los demonios que se han apoderado de la gente. El resultado final es la liberación del mal y Jesús deja al descubierto al enemigo para derrotarlo.  "En la sinagoga, había un hombre que tenía un espíritu malo. El espíritu le gritó a Jesús: —¡Jesús de Nazaret! ¿Qué tienes contra nosotros? ¿Acaso vienes a destruirnos? Yo te conozco. ¡Tú eres el Hijo de Dios!”, Mc 1:23-24. Las personas son víctimas de las fuerzas malignas y en la predicación de Jesús el demonio advierte que su reino se ve amenazado por la manifestación del Reino de Dios. “Pues el reino de Dios no consiste en las muchas palabras sino en vivir por el poder de Dios”, 1 Co 4:20. La vida vuelve a ser otra cuando es habitada por el Espíritu de Dios. Se transforma en un espacio de libertad y lugar de comunión. “Porque el Señor y el Espíritu son uno mismo, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad”, 2 Co 3:17. "Porque el Espíritu que Dios les ha dado no los esclaviza ni les hace tener miedo. Por el contrario, el Espíritu nos convierte en hijos de Dios y nos permite llamar a Dios: «¡Papá!» El Espíritu de Dios se une a nuestro espíritu, y nos asegura que somos hijos de Dios.  Y como somos sus hijos, tenemos derecho a todo lo bueno que él ha preparado para nosotros.”, Ro 8:15-17

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

jueves, 29 de febrero de 2024

Servicio

 Con Autoridad

"Jesús y sus discípulos fueron al pueblo de Cafarnaúm. El sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban admirados de sus enseñanzas, pues cuando les hablaba, lo hacía con autoridad, y no como los maestros de la Ley”, Mc 1:21-22

Jesús va a una sinagoga donde se desarrolla la oración, la lectura y la explicación de la ley. Eran edificios sencillos y la predicación la hacía el presidente de la asamblea o bien algún participante. Los religiosos eran especialistas en compartir las escrituras y eran los intérpretes oficiales de la ley, por lo tanto, tenían autoridad. Ahora bien, la autoridad de Jesús que tanto impresiona a la gente es de otro tipo. Es una autoridad que viene de lo alto y es reconocida por el pueblo, no por un sentido de sujeción y de miedo, sino porque todos ven la preeminencia que hay en su corazón, sus aspiraciones más profundas de libertad. No es una autoridad que está vinculada con el puesto que ocupa, sino una autoridad que lo demuestra por lo que hace y no sólo por lo que dice, 1 Co 4:20. En Jesús, el mensaje es inseparable de su ser. El mensaje es él mismo. Proclama y actúa. Palabra y obra, obra y palabra. Jesús nos muestra un sentido diferente de lo que significa la autoridad. Es una autoridad que está para servir y no para ser servido. Es una autoridad que no se vale de sus privilegios divinos para beneficio propio. Es una autoridad que conoce su identidad y no necesita valerse del poder para dominar o manipular a los demás. Es una autoridad basada en la gracia y la misericordia, da vuelta el orden social, y nos ama hasta el fin. Jesús está a favor de los sencillos y pequeños. Jesús traspasa el poder religioso y restituye la libertad. “Y si yo echo fuera los demonios con el poder del Espíritu de Dios, con eso les demuestro que el reino de Dios ya está aquí”, Mt 12:28. «¿Entienden ustedes lo que acabo de hacer?... Pues si yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros", Jn 13:12-17

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

miércoles, 28 de febrero de 2024

Ojos de Fe

 Revelación

El evangelio de Juan es revelador cuando nos dice “El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no le reconoció”, Jn 1:10. Jesús no llegó a esta tierra en helicóptero, tampoco en un avión privado, no anduvo con un traje de seda blanco respaldado por las grandes firmas comerciales y tampoco caminaba a diez metros de altura haciendo alarde de su poder. La identidad de Jesús es conflictiva para muchos. Corremos el riesgo de olvidarnos del “Jesús carpintero, el otro lado del Jesús Hijo de Dios”. Dios en la persona de Jesucristo se hace humano, elige la periferia, una provincia pobre, un hogar humilde y camina por las aldeas y pueblos sirviendo a la gente. Jesús no usó su divinidad para hacer ostentación de su poder, Fil. 2:5-8. El evangelio nos sorprende cuando dice que el mundo no le reconoció, porque a Jesús solo se lo puede ver con los ojos de la Fe.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 

martes, 27 de febrero de 2024

A todas partes

 Vámonos de aquí

Jesús enseñaba, pero no se detenía ahí. Liberaba a las personas de los demonios y las sanaba como fue el caso de la suegra de Simón y muchos más que padecían de diversas enfermedades, Mc 1:30-34. El evangelio de Marcos nos relata que muy de madrugada cuando todavía estaba oscuro se iba a un lugar solitario para orar. Simón y sus compañeros salieron a buscarlo y le dijeron “Todo el mundo te busca. Jesús respondió: Vámonos de aquí a otras aldeas cercanas donde pueda predicar, para esto he venido”, Mc 1:35-39. Jesús no se centró en formar una mega estructura religiosa sino en recorrer toda Galilea predicando y expulsando demonios. El Señor “no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan”, 2 P 3:9. Nada ni nadie puede detenerlo. Nadie puede parar a Jesús. Jesús se define como el camino y nos espera en otra parte. Se traslada de un lugar a otro sin tener domicilio fijo. Sabe caminar a oscuras, corre riesgos y disfruta la aventura. Estar con Cristo significa movernos con Él y aceptar el riesgo del camino. El evangelio tiene que ver con el creer en Cristo, el Hijo de Dios y el creer en Cristo tiene que ver con saber vivir. Es difícil conocerlo si nos mantenemos distantes. Es cómodo hablar de una geografía donde nunca pusimos los pies. Al Señor le encontramos cuando nos unimos con Él. Se nos llama a ser buscadores de Dios, pero no podemos privatizarlo o domesticarlo. La pregunta final es ¿dónde nos lleva? Jesús nos invita a seguir su caminar hacia las tierras lejanas y nos espera en la próxima parada de nuestro futuro. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

lunes, 26 de febrero de 2024

Levantarnos

 Seguir en su camino

“Tan pronto como salieron de la sinagoga, Jesús fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.  La suegra de Simón estaba en cama con fiebre y enseguida se lo dijeron a Jesús”, Mc 1:29-30

Marcos nos describe un milagro y sus consecuencias inmediatas. Se nos habla de la suegra de Pedro, pero no de su esposa. Algunos comentaristas sugieren que Pedro era viudo, pero Pablo comenta que la esposa de Pedro le acompañaba en sus primeros viajes de misión, 1 Co 9:5. Los discípulos aparentemente son los que le comparten a Jesús lo que sucede con la suegra de Pedro. El milagro que han visto en la sinagoga les da confianza. “Jesús se acercó, la tomó de la mano y la ayudó a levantarse”. Jesús levanta a las personas de su estado de enfermedad y frustración. La comunidad primitiva quizás podía interpretar el episodio en la clave de la resurrección. “Entonces se le quitó la fiebre y comenzó a servirles”. La doctrina es la gracia y la ética es la gratitud. No podemos ganarnos la salvación por nuestros propios méritos. Todo es de Él por pura gracia. Lo que si podemos hacer es seguirle en el camino, ser discípulos y hacer discípulos del Señor. Nuestra respuesta es servir y seguir en su camino por gratitud. No podemos hacer nada más y nada menos para que Dios nos ame y nos salve por su gracia. Dios nos ama, te ama. Jesús nos dice: “a ti te digo, ¡levántate!”. Somos llamados a levantarnos y ayudar a otros a que se levanten a una nueva vida en el nombre de Jesús.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox
 

domingo, 25 de febrero de 2024

Derrotar al mal

 Admiración

«¿Qué clase de enseñanza nueva es esta? —se preguntaban con emoción—. ¡Tiene tanta autoridad!», Mc 1:27
 
La misión de Jesús es anunciar la buena noticia que Dios ha venido a derrotar el mal, bendecir a la humanidad y reinar sobre las naciones. “Pues él nos rescató del reino de la oscuridad y nos trasladó al reino de su Hijo amado, quien compró nuestra libertad y perdonó nuestros pecados”, Col 1:13-14. Jesús uso su autoridad para liberar. Las personas son el enfoque, la misericordia y el amor de Dios por toda la humanidad. El Rey lucho contra el mal para liberar al pueblo. “Cuando Jesús bajó de la barca, vio a la gran multitud, tuvo compasión de ellos y sanó a los enfermos”, Mt 14:14. Se movió por la compasión a beneficio de los que habían sido dañados por la maldad. “Tuvo compasión de ellos porque eran como ovejas sin pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas”, Mc 6:34. Jesús Sano y Enseño. Su autoridad no la utilizo para su propio beneficio sino para el beneficio y liberación de la gente. Peleaba contra el dominio de Satanás para rescatar, liberar y salvar. Jesús peleo con valor enfrentando a los demonios y la enfermedad. El pastor peleo contra los lobos para salvar a las ovejas, Jn 10:11-13. «Les digo la verdad, yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes que yo eran ladrones y bandidos, pero las verdaderas ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta; los que entren a través de mí serán salvos. Entrarán y saldrán libremente y encontrarán buenos pastos.  El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante”, Jn 10:7-10. Jesús nos deja mover con entera libertad y hallar buenos pastos.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

sábado, 24 de febrero de 2024

Potestad

 Influencia, poder, mando

"¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva, pues lo hace con autoridad!”, Mc 1:27

La enseñanza de Jesús es nueva porque lo hace con una autoridad que es diferente a lo que solemos conocer. Puede haber autoridad profesional y técnica que trasmite conceptos y puede estar unida a la repetición de una tradición. La autoridad de Jesús viene por otro lado y se afirma con un testimonio de clara evidencia. En la época de Jesús como también en nuestro tiempo se puede hablar desde una posición de poder y mando, pero no necesariamente esto representa la influencia en el poder del amor. La palabra de Jesús es eficaz, poderosa para sanar, liberar y salvar. No pretende hacerse escuchar porque tiene autoridad; su vida le da esa autoridad en la que logra hacerse escuchar. Jesús tiene una palabra que sorprende, que llega al corazón y que pone en movimiento a alguien y algo. Es una palabra que tiene algo para decirnos, sabe como decirla y produce seguimiento o rechazo. Jesús se posiciona en la calidad de su palabra y no desde la autoridad jerárquica que está ligada con el puesto que uno tiene. En Jesús vemos que su ser y opciones están abiertas invitando a toda la humanidad para estar en su seguimiento. No se trata de la profesionalidad religiosa sino de la pasión, no de la burocracia y deber sino de la convicción y el amor. Su palabra no le tiene miedo a los obstáculos y las oposiciones que provoca. Dios no deja de asombrarnos y golpea nuestro corazón endurecido por la costumbre y la rutina. Desea abrir un camino, un espacio, liberar y hacer algo nuevo. La autoridad que viene de lo alto se dirige hacia lo bajo, a favor de toda persona. Su palabra es liberación y crecimiento. Cada palabra que Dios pronuncia tiene poder y tiene vida. “La palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo de nuestro ser. Allí examina nuestros pensamientos y deseos, y deja en claro si son buenos o malos.”, He 4:12

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

viernes, 23 de febrero de 2024

Esplendor

  Plenitud de vida

“¿Por qué te entrometes, Jesús de Nazaret?", Mc 1:24

Jesús nos dice “Yo he venido para que todos ustedes tengan vida, y para que la vivan plenamente”, Jn 10:10. Dios quiere lo mejor para nuestra vida, pero también le podemos decir ¿Porque te metes con mi vida? ¿Qué es lo que deseas quitar? Jesús puede ser un extraño o intruso cuando le negamos la opción de hacer algo diferente. Cuando Dios llamo a Jeremías le dijo «He puesto en tu boca mis palabras. Mira, hoy te doy autoridad sobre naciones y reinos, para arrancar y derribar, para destruir y demoler, para construir y plantar», Jer1:9-10. No podemos construir algo nuevo a partir de lo viejo, sin demoler, arrancar, derribar y destruir. Dios se ha propuesto construir y plantar algo diferente que nos lleva a vivir en plenitud. La salvación comienza en el momento mismo en que aceptamos que Jesús viene a nuestra vida a sacar todo lo que no sirve y hacernos nuevas personas. “Yo, por mi parte, pondré mi confianza en Dios. Él es mi salvador, y sé que habrá de escucharme”, Mi 7:7 «El mensaje está muy al alcance de la mano, está en tus labios y en tu corazón». Y ese mensaje es el mismo mensaje que nosotros predicamos acerca de la fe: Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Pues es por creer en tu corazón que eres hecho justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo”, Ro 10:8-10

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

jueves, 22 de febrero de 2024

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 Elegir

“Jesús entró en la sinagoga y comenzó a enseñar... De pronto, un hombre en la sinagoga, que estaba poseído por un espíritu maligno, gritó: «¿Por qué te entrometes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? ¡Yo sé quién eres: el Santo de Dios!» Pero Jesús lo reprendió: «¡Cállate!—le ordenó—. ¡Sal de este hombre!». En ese mismo momento, el espíritu maligno soltó un alarido, le causó convulsiones al hombre y luego salió de él", Mc 1:21-26

Martín Lutero decía “Donde Dios ha construido una iglesia, el demonio construye también su capilla”. Saber diferenciar una de la otra es la esencia de la comunión entre los creyentes y saber cómo enfrentar el mal. Suele pasar que algunas veces se vive entre los extremos que todo lo que pasa y anda mal es demoníaco o nada es demoníaco. Dios está en el centro de todo, el señorío es de Cristo y es clave rechazar la centralidad del demonio. Dios nos invita a ver y vivir en su Gracia y el demonio es inferior a Dios bajo todos los conceptos. “Debemos rechazar el demonio como excusa para anular la libertad y la responsabilidad humana. Antes que nada, debemos señalarnos con el dedo a nosotros mismos, no consolarnos diciendo que otros nos arrastran, nos despedazan y nos quebrantan”. Ante todo, está el ser humano con su libertad y con su riesgo fascinante. “Piensa bien antes de actuar, y estarás bien protegido; el mal no te alcanzará ni los malvados podrán contigo”, Pr 2:11-12 “El cielo y la tierra son testigos de que hoy les he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Yo les aconsejo, a ustedes y a sus descendientes, que elijan la vida”, Dt 30:19. “Busquen al Señor y su fuerza, búsquenlo continuamente”, 1 Cr 16:11

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox
 

miércoles, 21 de febrero de 2024

Autoridad Absoluta

 El más fuerte

“Jesús y sus compañeros fueron al pueblo de Capernaúm. Cuando llegó el día de descanso, Jesús entró en la sinagoga y comenzó a enseñar”, Mc 1:21

Cuando la comunidad de fe atraviesa periodos de un sueño profundo el diablo duerme tranquilamente. Muchas veces el peligro está oculto, es secreto e invisible. Esto puede pasar cuando tenemos un estilo de vida opaco, decadente y perdemos el compromiso en ser discípulos de Jesús. En estas circunstancias el demonio puede dormir con mucha tranquilidad, se entrega al sueño, desaparece de circulación, porque no tiene nada que temer. Cuando el demonio se siente amenazado trata de no perder sus posesiones que debilitan su poder y cuestionan su imperio. La llegada de Jesús hace sonar todas las alarmas y los demonios saltan: “¿Por qué te entrometes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos?”. Llego el más fuerte y tiene la autoridad absoluta. Su nombre es Jesús. “Permítanme darles otra ilustración. ¿Quién tiene suficiente poder para entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes? Solo alguien aún más fuerte, alguien que pudiera atarlo y después saquear su casa”, Mc 3:27. “Cuando el ladrón llega, se dedica a robar, matar y destruir. Yo he venido para que todos ustedes tengan vida, y para que la vivan plenamente. Yo soy el buen pastor. El buen pastor está dispuesto a morir por sus ovejas”, Jn 10:10-11. Expulsemos al demonio, pero no a Jesús. “Porque la luz hace todo visible. Por eso se dice: «Despiértate, tú que duermes; levántate de los muertos, y Cristo te dará luz», Ef 5:14

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

martes, 20 de febrero de 2024

Amor

 Los intereses de Dios

"En la sinagoga, había un hombre que tenía un espíritu malo. El espíritu le gritó a Jesús: —¡Jesús de Nazaret! ¿Qué tienes contra nosotros? ¿Acaso vienes a destruirnos? Yo te conozco. ¡Tú eres el Hijo de Dios!", Mc 1:23-24

Hay fuerzas que impiden a la persona ser humano y desfiguran la creación de Dios. Es fundamental quitar esta fuerza que destruye porque los enemigos del ser humano son los enemigos de Dios. Indudablemente lo que atenta contra el ser humano atenta contra su dignidad y contra Dios. Los intereses de Dios se juegan en el terreno de los seres humanos. El enemigo es común y el ser humano es asunto de Dios. El espíritu maligno, gritó: “¿Por qué te entrometes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos?” Su amor y autoridad hace salir de todo ser humano lo que tiende a esclavizarlo. Al estilo de Jesús somos llamados a escuchar el grito de aquellos que viven lo que es indebido y por mas que nos griten que no debemos meternos en ciertos temas, no hay que dudar. Es la señal por la cual debemos participar anunciando el reino de Dios.  “Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.”, Jn 3:16-17

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

lunes, 19 de febrero de 2024

Propuesta liberadora

 Libre

“Pero Jesús lo reprendió: «¡Cállate!—le ordenó—. ¡Sal de este hombre!». En ese mismo momento, el espíritu maligno soltó un alarido, le causó convulsiones al hombre y luego salió de él”, Mc 1:25-26

En el evangelio de Marcos la expulsión de demonios ocupa un lugar importante. Las personas son víctimas de fuerzas malignas y Jesús se encuentra frente a una persona que no es él mismo y que está ocupado abusivamente por otro. Nos encontramos ante un enemigo común, de Dios y del ser humano. El demonio suele ocupar lo que Dios quiere sanar, restaurar, devolver la dignidad y sentido de la vida. El espíritu maligno debe salir porque Dios quiere consagrar la vida de todo ser humano a su destino original y encontrar la armonía en todas sus relaciones. El éxodo del ser humano hacia Dios se inicia con el éxodo de los espíritus malignos que suelen apoderarse de las personas. Día a día necesitamos las palabras de Jesús que le dice a toda maldad que nos rodea ¡Sal de aquí! Dios nos ama profundamente y nos quiere liberar de todo pensamiento y espíritu que nos lleva a la muerte. Su propuesta es liberadora de toda opresión y permite al ser humano tener una correcta relación con Dios, unos con otros, consigo mismo y con la creación. Necesitamos esa palabra simple de Jesús cuyo resultado final es nacer de lo alto en una nueva creación y ser liberados del mal. Jesús obliga a salir afuera al verdadero enemigo y derrotarlo. Jesús nos da un espacio de libertad y de comunión. “Y si yo echo fuera los demonios con el poder del Espíritu de Dios, con eso les demuestro que el reino de Dios ya está aquí”, Mt 12:28

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

domingo, 18 de febrero de 2024

El poder de Dios

 Autoridad

“De pronto, un hombre en la sinagoga, que estaba poseído por un espíritu maligno, gritó: «¿Por qué te entrometes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? ¡Yo sé quién eres: el Santo de Dios!», Mc 1:23-24

La autoridad que tiene Jesús no solo se basa en su enseñanza. El milagro es otra manifestación de su autoridad. El poder mostrado por Jesús está orientado en favor de los demás. Dios se hace presente y actúa en el mundo a través de la enseñanza y a través de la palabra que sana. Dios libera a las personas en el hecho de que su palabra es una palabra que hace que suceda algo. Dios se hace presente en nuestro tiempo, nos confronta, nos llama y el demonio advierte que su reino se ve amenazado porque es embestido por el reino de Dios. Solo el Santo de Dios puede darnos “vida entera”, con propósito y proveer lo necesario para desarrollarnos para el bien de toda la humanidad. “Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes son verdaderamente libres”, Jn 8:36 “Pues el reino de Dios no consiste en las muchas palabras sino en vivir por el poder de Dios”, 1 Co 4:20

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 

sábado, 17 de febrero de 2024

Inmenso Amor

 Diferente

"Lo hacía con verdadera autoridad, algo completamente diferente de lo que hacían los maestros de la ley religiosa”, Mc 1:22
En la época de Jesús había muchos maestros, intérpretes oficiales o teólogos especialistas que interpretaban las escrituras ¡Si alguno tenía autoridad, eran precisamente ellos! La autoridad de Jesús que impresionaba a la gente era de otro tipo. Era una autoridad que venía de lo alto y que era reconocida por la gente común. No estaba fundada en el miedo, reglamento o bien en el legalismo y la obediencia a ciegas. Su autoridad se basaba en que la gente podía ver las exigencias de su corazón, su amor y las aspiraciones más profundas de libertad. No era una autoridad basada en algún puesto, sino en su propia persona. En Jesús, el mensaje es inseparable de su ser. El mensaje es él mismo. Su corazón está a favor de los “pequeños” y es el que hace libre a las personas. Jesús nos cuestiona en términos de autoridad. Nos hace pensar en el amor y nos dice “Misericordia quiero y no sacrificio”. Nos habla de la gracia, nos lleva a lugares espaciosos para que podamos movernos en libertad, se acerca a nosotros y una y otra vez nos dice “Te amo”.  Inmenso amor que lo cubre todo y que no lo puedo conquistar en base al mérito. No puedo hacer nada más y nada menos para que Dios me siga amando: “Me ama y te ama”. “Así que, cuando tengamos alguna necesidad, acerquémonos con confianza al trono de la gracia de Dios. Él nos ayudará, porque es bueno y nos ama”, He 4:16
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

Be Alright (LIVE) - Evan Craft, Redimi2, Danny Gokey

jueves, 15 de febrero de 2024

Compartir la vida

Con vocación

“Jesús los llamó: «Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!», Mc:1:17

Lo importante en la vida no es tanto lo que uno hace sino lo que uno es. Puede existir un hacer, pero alejado de mi vocación de discípulo que implica compartir la vida y llamar a otros a seguir a Jesús. El Señor trabaja en relación con nuestro ser, cambiando nuestra mentalidad y forma de pensar. Nos hace crecer en el desarrollo de las opciones del Reino de Dios. Cuando se piensa bien es cuando aceptamos pasar de la experiencia a la inexperiencia. Algunos de sus discípulos eran expertos en materia de pesca de peces y cosas afines, pero su nuevo oficio como pescadores de personas los confrontaría con su incompetencia. Jesús les dijo: “¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!”. Dios nos llama a participar de algo más grande y nos dice “que vengan los inexpertos”

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

miércoles, 14 de febrero de 2024

Espacios sagrados

En otra parte

"Entonces Jesús salió de nuevo a la orilla del lago y enseñó a las multitudes que se acercaban a él.  Mientras caminaba, vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en su cabina de cobrador de impuestos. «Sígueme y sé mi discípulo», le dijo Jesús. Entonces Leví se levantó y lo siguió", Mc 2:13-14.

Dios no busca una determinada categoría de personas o gente muy especial. La invitación es abierta para todas las personas que deciden tomar en serio el Evangelio y creer la buena noticia. Somos llamados a creer, seguir y recorrer el camino del Señor. No se trata de interpretar un rol religioso o jerárquico. Cuando rechazamos las opciones y actitudes de servicio del Señor hemos decidido no seguir y distanciarnos de Jesús de Nazaret. El llamado de Jesús no está orientado y acomodado en el recinto del templo, en un momento religioso, sino en una escena totalmente profana o secular. Gente que trabaja como Simón, Andrés, Santiago y Juan caen en la red de Cristo mientras están ocupados en su oficio de pescadores. El riesgo hay que tomarlo fuera del templo cuando estamos cara a cara con alguien que tiene necesidad de mi vocación como discípulo del Señor. Es una perspectiva distinta cuando nos damos cuenta que anunciar el Evangelio lo podemos hacer con cualquier oficio, dedicándonos a cualquier actividad. Se trata de otros espacios que son sagrados para Dios y donde él está trabajando en buscar hombres y mujeres para el Reino.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 

La comunidad del Reino de Dios es un lugar de amor mutuo

Comunidad de Fe ¿Qué ideales podemos tener para experimentar la vida en la comunidad de Fe? Pertenecer a la comunidad del Reino de Dios, ...