Un escrito realizado con lágrimas
“… le colocaron en la cabeza una corona hecha con ramas de espinos. Entonces comenzaron a burlarse de él, … Lo golpeaban en la cabeza con una vara y lo escupían, y arrodillándose delante de él le hacían reverencias. Cuando se cansaron de burlarse de él, le quitaron el manto rojo y le pusieron su propia ropa. Después se lo llevaron para clavarlo en la cruz.”, Mc 15:16-20
Este relato nos genera un fuerte pesar, lágrimas y dolor
profundo. Esto es lo que nos describe Marcos cuando escribió sobre la
crucifixión de Jesús. Lucas expresa: “Entonces Pilato sentenció a Jesús a
muerte como la gente reclamaba… Y les entregó a Jesús para que hicieran con él
como quisieran.”, Lc 23:24-25. El Señor y Rey del universo es maltratado por la
humanidad. El justo sufriendo por los injustos, “tenía el rostro tan
desfigurado que apenas parecía un ser humano, y por su aspecto, no se veía como
un hombre.”, Is 52:14.
“¿Quién ha creído nuestro mensaje? ¿A quién ha revelado el
Señor su brazo poderoso? Mi siervo creció en la presencia del Señor como un
tierno brote verde, como raíz en tierra seca ... Fue despreciado y rechazado:
hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la
espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó. Sin embargo,
fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que
lo agobiaron ... él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por
nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue
azotado para que pudiéramos ser sanados. Todos nosotros nos hemos extraviado
como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros…, Fue
oprimido y tratado con crueldad; … no dijo ni una sola palabra…, Sin embargo,
cuando su vida sea entregada en ofrenda por el pecado, tendrá muchos
descendientes…, Yo le rendiré los honores de un soldado victorioso, porque se
expuso a la muerte. Fue contado entre los rebeldes. Cargó con los pecados de
muchos e intercedió por los transgresores”, Is 53:1-9.
Buscando la luz
“Ya era viernes por la tarde, y los judíos se estaban preparando para las celebraciones especiales del día sábado. Un hombre llamado José, del pueblo de Arimatea, no tuvo miedo de pedirle a Pilato el cuerpo de Jesús. José era un miembro muy importante de la Junta Suprema. Además, él oraba para que el reinado de Dios empezara pronto. Pilato se sorprendió mucho al oír que Jesús ya había muerto. Por eso, llamó al oficial romano para ver si era cierto, y para averiguar cuándo había sucedido. Cuando el oficial regresó con el informe, Pilato dio permiso para que le entregaran a José el cuerpo de Jesús. José compró entonces una sábana de tela muy fina y cara. Bajó a Jesús de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en una tumba. Hacía poco tiempo que José la había mandado construir en una gran roca. Luego tapó la entrada de la tumba con una piedra muy grande”, Mc 15:42-47
Cuando hay mucha familiaridad con la oscuridad debemos
seguir confiando que puede aparecer la luz que necesitamos. Dios nos llama a no
renunciar a lo que hemos creído y sostenido.
“José era seguidor de Jesús, pero no se lo había dicho a
nadie porque tenía miedo de los líderes judíos”, Jn19:38. La esperanza puede
resurgir cuando seguimos siendo audaces y valientes. “Jose fue un hombre bueno
y honesto, y deseaba que Dios comenzara ya a reinar en el mundo. José era
miembro de la Junta Suprema, pero cuando la Junta decidió que Jesús debía
morir, él no estuvo de acuerdo”, Lc 23:50-51.
Dios nos llama a salir de la oscuridad y caminar hacia la
luz. “Jose oraba para que el reinado de Dios empezara pronto”. Es una luz que
no podemos ocultar. »Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una
ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver.
Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario:
la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa”, Mt
5:14-15. "Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el
reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Sólo la gente valiente y decidida
logra formar parte de él”, Mt 11:12
Carlos Scott
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