Un mundo más amplio
“De manera que los Doce convocaron a todos los creyentes a
una reunión. Dijeron: «Nosotros, los apóstoles, deberíamos ocupar nuestro
tiempo en enseñar la palabra de Dios, y no en dirigir la distribución de
alimento. Por lo tanto, hermanos, escojan a siete hombres que sean muy
respetados, que estén llenos del Espíritu y de sabiduría. A ellos les daremos
esa responsabilidad. Entonces nosotros, los apóstoles, podremos dedicar
nuestro tiempo a la oración y a enseñar la palabra», Hch 6:3-4
En el libro de los Hechos vemos que el Espíritu está
decidido a hacer nuevas cosas. Está abriendo a la iglesia a un mundo más
amplio. Es importante reflexionar sobre la relación que hay entre una misión
que se va ampliando y la transformación de las estructuras de la iglesia y el
liderazgo para llevar a cabo esa misión.
En Pentecostés ha comenzado un nuevo tiempo y esto requerirá
de personas capaces de tener esa visión. Como resultado de las decisiones que
se tomaron, el texto de la palabra de Dios nos dice: “Y la palabra de Dios se
difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén,
e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la Fe”, Hch 6:7.
Nosotros como iglesia debemos ver en este tiempo cuáles son
las nuevas circunstancias y contextos que nos toca vivir. Debemos preguntarnos
cuál es la mejor contribución que podemos hacer a la misión de la iglesia que
siempre es cambiante. Pensemos en todas las generaciones de mujeres y hombres
para preguntarnos ¿Quiénes? ¿Dónde y cómo pueden hacer esta diferencia
cualitativa?
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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