Circunstancias
“Dios le ordenó: Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré”, Gn 22:2La vida está llena de contingencias que nos pueden llevar algunas veces a no entender el propósito de nuestra existencia. En el camino nos encontramos con la noche. Es noche para tantas personas, y dan ganas de saltar por encima de las tinieblas para dejarnos penetrar por la luz. Es querer llegar a ese final alegre “No pongas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas ningún daño…Te bendeciré… y todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de tu descendencia”, Gn 22:12-18.
Abraham camina durante tres días, hay determinación de llegar al fondo de la cuestión. No es fácil, parece un Dios incomprensible e imposible, un Dios que se contradice. Parece que reniega de la promesa y toma para sí el fruto de esa promesa. Le invito a Abraham a romper el hilo con el pasado y ahora lo invita a romper el hilo con lo porvenir. Dios abre una carretera y corta el camino. ¿Difícil o simple?
Alessandro Pronzato dice: “…es necesario pasar a través de la noche, explorarla hasta el fondo. También la noche contiene indicios de luz”. Es confiar en una presencia, aun cuando experimentamos la ausencia más desoladora, creer en la luz aun cuando se atraviese un túnel interminable sin luz alguna. Es necesario confiar en el Dios de las largas noches, en el Dios de los días negros. Este Dios, en la encrucijada más oscura, te toma de la mano y te dice: “estoy aquí”.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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