Un camino que hay que inventar
“Esas cosas les sucedieron a ellos como ejemplo para nosotros. Se pusieron por escrito para que nos sirvieran de advertencia a los que vivimos en el fin de los tiempos. Si ustedes piensan que están firmes, tengan cuidado de no caer”, 1 Co 10:11-12El pueblo de Israel fue llamado a rendir culto en el desierto en su liberación de Egipto (Ex 7:16), pero el pueblo le expreso a Moisés y también a Aarón: “¡Cómo quisiéramos que el Señor nos hubiera quitado la vida en Egipto! Allá nos sentábamos en torno a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos”, Ex 16:3.
Caminar por el desierto es muy duro, es una vida nómada, errante, hay constantes traslados y surgen todo tipo de imprevistos. En el desierto no tenemos la seguridad del camino y no se puede saber cuándo se llega. Este camino no te deja tranquilo y te expone a riesgos muy variados.
No es fácil la liberación porque la liberación implica un camino, no una vida instalada. Alessandro Pronzato nos dice que Dios nos salva de la tentación de la seguridad y de volver atrás con una operación simple: escapando hacia adelante.
El profeta Isaías nos recuerda: «¡Construyan, construyan, preparen el camino! ¡Quiten los obstáculos del camino de mi pueblo!» Porque lo dice el excelso y sublime, el que vive para siempre, cuyo nombre es santo: «Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el corazón de los quebrantados.", Is.57:14-15 "Yo voy a hacer algo nuevo, y ya he empezado a hacerlo. Estoy abriendo un camino en el desierto y haré brotar ríos en la tierra seca.", Is 43:19
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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