viernes, 9 de enero de 2026

Dios es capaz de usar nuestras circunstancias adversas y moverlas en una buena dirección

Una perspectiva más grande

José fue una persona que vivió en medio de circunstancias que golpearon su vida. Sus hermanos lo envidiaban por su forma de ser, así que se volvieron contra él. En un camino desierto, lo golpearon, le pusieron dentro de una cisterna y luego lo vendieron como esclavo, Gen. 37:23-28.

José se convirtió en esclavo en Egipto, la gran superpotencia de ese tiempo, pero su carácter y dones lo convirtieron en la persona más poderosa junto al faraón. Años después en esa posición de poder y riqueza, le dio la bienvenida a sus distanciados hermanos, quienes fueron en busca de alimentos a consecuencia de una gran escasez.

Cuando ellos se dieron cuenta que el “Señor de Egipto” el cual estaba frente de ellos, era su hermano, escucharon la sorprendente interpretación de José: “Dios me envió delante de ustedes: para salvarles la vida de manera extraordinaria y de ese modo asegurarles descendencia sobre la tierra. Fue Dios quien me envió aquí, y no ustedes.”, Gn 45:7-8. ¿Cuál es la lección aquí?

En este punto, la Biblia ofrece una perspectiva que solo la fe puede aceptar: Dios es capaz de usar nuestras circunstancias adversas y moverlas en una buena dirección. 

 Mel Lawrenz comenta: "Si en este tiempo estamos experimentando el desánimo, una pérdida de trabajo, la pérdida de alguien en especial, o cualquier experiencia que viole la esencia de lo que es bueno y correcto, entonces; tenemos que saber que Dios puede tomarnos no importa quiénes seamos, y utilizarnos para sus buenos propósitos". 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 

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