sábado, 11 de abril de 2026

Dios nos vuelve a decir “póngase a pensar… Yo soy la fuente de agua que les da vida”

 Volver a la fuente de agua viva                                                                                                          

“Dios me dijo: «Jeremías, ve y diles de mi parte a todos los habitantes de Jerusalén: ... Ustedes, pueblo mío, cometieron dos pecados: me abandonaron a mí, que soy para ustedes una fuente de agua que les da vida, y se hicieron sus propios estanques, que no retienen el agua. Yo era su guía, pero ustedes me rechazaron… Sus propias rebeliones y maldades demuestran que ustedes son culpables. Pónganse a pensar, y reconozcan lo malo y triste que es abandonarme y no obedecerme. Les juro que esto es así”, Jer 2:1-19

Dios elige a Jeremías como su profeta y no es llamado a gozar místicamente de Dios, sino a ser intermediario entre Dios y el pueblo, a ser portador de una palabra nueva. Dios nos seduce y nos llama a ser testigos creíbles.

Dios nos vuelve a decir “póngase a pensar… Yo soy la fuente de agua que les da vida”

Dios nos llama a edificar y plantar, pero es necesario primero arrancar, extirpar y sacar desde la raíz lo que no sirve. La meta es una relación nueva con Dios y más profunda.

Dios nos dice: “Así como antes me dediqué a derribarlos, arrancarlos y destruirlos, ahora me dedicaré a plantarlos, reconstruirlos y ayudarlos a crecer”, Jer 31:28.

La promesa de Dios nos dice que estará con nosotros. Dios quiere bendecir a las naciones, destruir el mal por medio del Reino de Dios y ser reconocido como el único Dios.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


viernes, 10 de abril de 2026

Te haré tan fuerte como un poste de hierro

El Dios de lo imposible

“Yo te haré tan fuerte como un poste de hierro, como un portón de bronce, como una ciudad amurallada. Vas a enfrentarte a todas las autoridades de Judá. Esa gente peleará contra ti, pero te aseguro que no te podrán vencer, porque yo estaré a tu lado para cuidarte», Jer 1:18-19

El Dios que todo lo hace posible implica que no hay nada imposible que pueda transformar. La palabra de Dios se transformó en mensaje para la vida de Jeremías cuando Josías llevaba trece años como rey de Judá. También le dio otros mensajes durante los reinados de Joacín y de Sedequías. Jeremías fue testigo de las más altas esperanzas de Israel y de su más profunda desesperación. 

Le tocó vivir en el reinado de Josías donde hubo reformas sociales, religiosas y políticas que llevaron a Judá por un breve tiempo a un estado de esplendor. Luego de la muerte de Josías se abrió un camino de desgracias nacionales que terminaron con la conquista de Jerusalén y la destrucción del templo. En el momento más difícil Jeremías proclama el día de salvación. 

La intervención de Dios en la vida de una persona nos muestra una experiencia religiosa íntima y a su vez nos indica la soberana intervención de Dios para transformarlo en un mensajero: «Yo te elegí antes de que nacieras; te aparté para que hablaras en mi nombre a todas las naciones del mundo». El desafío será enfrentar a las autoridades de su época.

Su excusa era que no tenía experiencia: “Yo no sé hablar en público, y todavía soy muy joven”. La respuesta de Dios fue “No tengas miedo, que yo estaré a tu lado para cuidarte. Desde hoy tendrás poder sobre reinos y naciones, para destruir o derribar, pero también para levantar y reconstruir”. Su promesa fue “Yo te haré tan fuerte como un poste de hierro”. Nosotros al igual que Jeremías se nos desafía a creer y dejar actuar a Dios para que se cumplan sus propósitos. Para esto es necesario arrancar, derribar, destruir y demoler viejas maneras de pensar y actuar porque Dios desea construir y plantar algo nuevo.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox



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jueves, 9 de abril de 2026

El Espíritu una y otra vez llama a la iglesia a una nueva obediencia

Un espíritu libre                                                                                                                  

“A todos les gustó la idea y eligieron a Esteban (un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo), a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás de Antioquía (quien anteriormente se había convertido a la fe judía)”, Hch 6:5

Esteban era un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo. Se lo describe también como lleno de la gracia y del poder de Dios haciendo grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo, Hch 6:8.

Esteban ocuparía un rol vital en el desarrollo de la misión cristiana y su extensión a todo el mundo. Mientras los apóstoles enfatizan y retienen el ministerio de la palabra de Dios, “es Esteban quien proclama esta palabra, y da testimonio supremo de ella con su martirio. A consecuencia de este suceso, los cristianos, particularmente los ‘griegos’, se dispersan y con ello se expande la misión”, Hch 8:4.

Acto seguido, es Felipe, otro de los ‘siete’, quien ocupa el centro del escenario al llevar el evangelio primero a Samaria y luego al eunuco etíope” “Que hubiera sido de la iglesia si Esteban y Felipe hubieran dicho: No, nuestro ministerio es el servicio interno en la comunidad de fe, no el de la palabra, y por lo tanto no hemos de predicar a otros”.

El Espíritu una y otra vez llama a la iglesia a una nueva obediencia. El futuro de la iglesia estaría en aquellos “griegos” que habían sido marginados. Muchas veces una de las preocupaciones de la iglesia es su estructura, mantenimiento, gobierno, funcionamiento, etc. Buscamos en el Nuevo Testamento un patrón fijo o un modelo a seguir.

El problema, puede estar en seguir patrones de aprendizaje que solo siguen la tradición sobre lo que se ha hecho hasta el presente. 

“La iglesia de Dios está formada por personas, no en edificios y la palabra de Dios alude a las escrituras, no a las tradiciones. Mientras se preserven estos dos elementos esenciales, no importa si se hace necesario prescindir de los edificios y de las tradiciones. No debemos permitir que estos últimos aprisionen al Dios vivo o impidan su misión en el mundo”

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


En Pentecostés ha comenzado un nuevo tiempo

Un mundo más amplio

“De manera que los Doce convocaron a todos los creyentes a una reunión. Dijeron: «Nosotros, los apóstoles, deberíamos ocupar nuestro tiempo en enseñar la palabra de Dios, y no en dirigir la distribución de alimento. Por lo tanto, hermanos, escojan a siete hombres que sean muy respetados, que estén llenos del Espíritu y de sabiduría. A ellos les daremos esa responsabilidad. Entonces nosotros, los apóstoles, podremos dedicar nuestro tiempo a la oración y a enseñar la palabra», Hch 6:3-4

En el libro de los Hechos vemos que el Espíritu está decidido a hacer nuevas cosas. Está abriendo a la iglesia a un mundo más amplio. Es importante reflexionar sobre la relación que hay entre una misión que se va ampliando y la transformación de las estructuras de la iglesia y el liderazgo para llevar a cabo esa misión.

En Pentecostés ha comenzado un nuevo tiempo y esto requerirá de personas capaces de tener esa visión. Como resultado de las decisiones que se tomaron, el texto de la palabra de Dios nos dice: “Y la palabra de Dios se difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la Fe”, Hch 6:7.

Nosotros como iglesia debemos ver en este tiempo cuáles son las nuevas circunstancias y contextos que nos toca vivir. Debemos preguntarnos cuál es la mejor contribución que podemos hacer a la misión de la iglesia que siempre es cambiante. Pensemos en todas las generaciones de mujeres y hombres para preguntarnos ¿Quiénes? ¿Dónde y cómo pueden hacer esta diferencia cualitativa?

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


martes, 7 de abril de 2026

El Espíritu Santo nos desafía a ser inclusivos, es poder nivelador destructor de todo privilegio y que todas las voces sean escuchadas.

Una nueva obediencia

“Al multiplicarse los creyentes rápidamente, hubo muestras de descontento. Los creyentes que hablaban griego se quejaban de los que hablaban hebreo diciendo que sus viudas eran discriminadas en la distribución diaria de los alimentos”, Hch 6:1

La ayuda a los necesitados llego a ser una práctica diaria de la iglesia naciente. A medida que la iglesia crecía surgió una desigualdad entre los griegos o helenistas que eran los judíos que se habían criado lejos de Palestina y los hebreos de Palestina cuya lengua era el arameo. Estos últimos se consideraban mejores que los de lengua griega y el descontento surgido fue por la injusticia en la distribución de alimentos.

La solución fue buscar y elegir personas que estén llenos del Espíritu y de sabiduría para servir en esta tarea. Los creyentes eligieron a personas de la cultura griega o helenista y se les dio la autoridad de administrar los recursos.

La visión que está detrás de todo esto es la que deriva del pentecostés. El Espíritu Santo ha traído el tema de la importancia del pluralismo y la participación de todos los sectores culturales y sus respectivas lenguas. El Espíritu Santo nos desafía a ser inclusivos, es poder nivelador destructor de todo privilegio y que todas las voces sean escuchadas.

Nos llama a que pueda haber equidad donde no debe prevalecer una lengua o cultura sobre la otra. Al abrirse a los griegos o helenistas la comunidad se transformó en un puente para la misión entre los gentiles o paganos. El futuro de la iglesia estaba en aquellos griegos que habían sido marginados. Este acontecimiento amplio la misión de la iglesia. El Espíritu Santo llama constantemente a la iglesia a una nueva obediencia y junto con esto nos abre un nuevo camino.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

lunes, 6 de abril de 2026

Un discípulo de Jesús es un signo para encender un deseo donde la fe se hace invitación

Permanecer como Discípulos

“Al día siguiente, Jesús decidió ir a Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Ven, sígueme», Jn 1:43

Un discípulo de Jesús es una persona en “comunión” y la fe se convierte en una buena noticia para los demás

Un discípulo de Jesús es una persona que vive lo sobrenatural con los ojos de la fe y encuentra un cielo abierto lleno de posibilidades

Un discípulo es alguien que responde a una llamada de gracia y no de mérito, se pone en movimiento porque es propuesta de relación y afecto con Jesús

Un discípulo es una persona que entiende que “alguien se ha decidido por él” porque Jesús lo ha elegido, no es conquista personal, es ser conquistado

Un discípulo es alguien que acepta la aventura y el riesgo respondiendo en forma incondicional y generosa al acercamiento de Jesús

Un discípulo de Jesús es una persona que pasa de la experiencia a la inexperiencia para imitar las actitudes de servicio de Jesús

Un discípulo de Jesús es alguien que no opone resistencia para lanzarse a la inexperiencia por seguir a Jesús

Un discípulo de Jesús es un signo para encender un deseo donde la fe se hace invitación

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox



domingo, 5 de abril de 2026

La resurrección cambia todo. Es alegría y esperanza.

El último enemigo                                                                                                                                    

“El domingo por la mañana temprano, mientras aún estaba oscuro, María Magdalena llegó a la tumba y vio que habían rodado la piedra de la entrada. Corrió y se encontró con Simón Pedro y con el otro discípulo, a quien Jesús amaba. Les dijo: «¡Sacaron de la tumba el cuerpo del Señor, y no sabemos dónde lo pusieron!». Pedro y el otro discípulo se dirigieron a la tumba”. Jn 20:1-3

María Magdalena llegó a la tumba y podemos imaginar su paso. Alessandro Pronzato nos comenta: “Es el típico de quien va al cementerio. Cuando uno tiene una cita con la muerte no corre … El andar de Maria Magdalena hacia el sepulcro es pesado, cansado, doliente, resignado, … y se lleva consigo solo los recuerdos, pero he aquí que, de repente, se convierte en testigo del acontecimiento más increíble que se pueda imaginar. Vio que habían rodado la piedra de la entrada. El incidente inesperado. El que lo cambia todo. Si la piedra que sella la tumba no está en su lugar, nada ya está en su sitio. Si ni siquiera hay orden en un cementerio, es que todo ha cambiado. Si hasta los signos intocables de la muerte han sido alterados, entonces nada se encuentra en su lugar”.

La resurrección cambia todo. Es alegría y esperanza. Ni la muerte ni la vida son ya lo que han sido hasta ahora. María Magdalena corrió y se encontró con Simón Pedro y con el otro discípulo, a quien Jesús amaba. Les dijo: «¡Sacaron de la tumba el cuerpo del Señor, y no sabemos dónde lo pusieron!» Todos se pusieron a correr, se cruzan, hay confusión, pero aquí la desgracia irreparable le ha sucedido a la muerte. Lucharon vida y muerte, pero algo grave le sucede a la muerte. Precisamente a ella, que parecía dueña absoluta del campo, siempre dominadora invencible, acostumbrada a decir la última palabra, se encuentra vencida por alguien mas fuerte y de aquí nace la esperanza para todos nosotros.

La buena noticia que anunciamos es que Dios resucitó a Cristo. ¡Cristo resucitó! Esto nos enseña que también resucitarán los que murieron. Lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron.

“Oh muerte, ¿dónde está tu victoria? Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?», 1 Co 15.55. Todos los que pertenecen a Cristo recibirán vida nueva. Todos los que pertenecen a Cristo serán resucitados cuando él regrese. “Y el último enemigo que será destruido es la muerte. Pues las Escrituras dicen: «Dios ha puesto todas las cosas bajo su autoridad», 1 Co 15:26-27

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


“No llores, no tengas miedo” ¡Cristo ha resucitado!, Mt 28:5

Certezas, motivos y razones

“No llores, no tengas miedo” ¡Cristo ha resucitado!, Mt 28:5

La resurrección de Jesucristo nos da suficientes motivos, razones y certezas para confiar y seguir a Jesús. En medio de cualquier oscuridad, desilusión o frustración debemos volver a recordar que hay un nuevo día y amanecer.

La luz triunfa sobre las tinieblas, la vida sobre la muerte, la justicia sobre la injusticia, la verdad sobre la mentira y el amor sobre el odio. Sin entender todo, se nos llama a creer y avanzar.

La única manera de conocer a Jesús es caminar con él. En medio del camino las dudas son aclaradas y viene la certeza. María Magdalena se quedó llorando junto al sepulcro, Jn 20:10-11 y busca a Jesús como alguien que está muerto, Lc 24:5. No ve a Jesús resucitado. Estamos tentados a pensar que la resurrección de Jesucristo no puede ayudarnos en nuestras luchas, dudas y temores. Jesús nos invita a cambiar nuestro criterio.

Jesús cuestionó a María Magdalena ¿Por qué lloras? Quiere que veamos su presencia en medio de toda circunstancia. Ninguna situación está fuera del control de Dios. Ella y las otras mujeres le abrazaron los pies y lo adoraron, Mt 28:9, pero su mandamiento fue de animar a los hermanos, salir al mundo y no privatizar la misión.

“Vivir de acuerdo con la resurrección de Jesucristo es permitir que su voluntad sea la guía para todo aspecto de nuestra vida”. Salgamos con una misión de amor compartiendo todo el evangelio con toda la humanidad

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

sábado, 4 de abril de 2026

 Mirarán al que traspasaron                                                                                                           

“Cuando llegaron a Jesús, se dieron cuenta de que ya había muerto. Por eso no le quebraron las piernas. Sin embargo, uno de los soldados atravesó con una lanza el costado de Jesús, y enseguida salió sangre y agua. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Biblia: «No le quebrarán ningún hueso». En otra parte, la Biblia también dice: «Mirarán al que atravesaron con una lanza», Jn 19:31-37. 

Jesús fue traspasado en la cruz y el que fue atravesado con una lanza es el que traspasa todo poder. Es el poder del amor su fuerza irresistible y nos llama a tener otra mirada. Significa seguir la lógica del amor y dejar el deseo de supremacía, el instinto de imponer, la pretensión de conquistar posiciones favorables.

Es dejar que me atraviese su vida y su espíritu quitando todo otro poder. “¿Acaso piensan que las Escrituras no significan nada? Ellas dicen que Dios desea fervientemente que el espíritu que puso dentro de nosotros le sea fiel… Humíllense delante del Señor, y él los levantará con honor”, Stg 4:5-10.

“Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados”, Is 53:5. “Los que buscan su ayuda estarán radiantes de alegría; ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el rostro”, Sal 34:5. “¡Miren! Él viene en las nubes del cielo. Y todos lo verán, incluso aquellos que lo traspasaron. Y todas las naciones del mundo se lamentarán por él. ¡Sí! ¡Amén!”, Ap 1:7

Carlos Scott

 

La Victoria Cósmica: ¿Dónde estaba Jesús el sábado?

Sábado Santo y la victoria cósmica, oculta en el silencio

Dick Robinson

Celebramos el Viernes Santo con solemnidad, el Domingo de Pascua con alegría. Pero el sábado —el día intermedio— suele pasar desapercibido. La mayoría de las iglesias no celebran ningún servicio especial. No hay dramatismo. Solo la extraña y pesada espera.

He llegado a creer que ese silencio es en sí mismo una declaración teológica. Fleming Rutledge, en su magnífica obra sobre la crucifixión, presenta el Sábado Santo como el día de la ocultación de Dios: el día en que Cristo entra en plena solidaridad con cada ser humano que alguna vez ha yacido en la tumba. Ella insiste en que esto no es incidental al evangelio; es parte de su esencia, de su significado. Y ofrece una palabra a la que vuelvo a menudo: «El descenso de Cristo a los infiernos significa que no hay ningún reino en el universo, ni siquiera el dominio de la Muerte y el diablo, donde alguien pueda ir y quedar separado del poder salvador de Dios».

Léanlo despacio. No hay ningún lugar al que ir donde Cristo no haya ido ya. Esto no es una nota al pie. Son buenas noticias. Algo estaba sucediendo en ese silencio. Algo sísmico.

Lo que dice el Credo

La mayoría de los cristianos recitan el Credo de los Apóstoles sin detenerse en una de sus frases más extrañas: «Descendió a los muertos».

Las traducciones antiguas dicen «descendió al infierno», lo que, lamentablemente, evoca imágenes de fuego y castigo. Pero la palabra original es Hades, el reino de los muertos, lo que las escrituras hebreas llaman Seol. Rutledge es cuidadoso aquí: el infierno no es tanto un lugar de llamas como «un dominio donde el mal se ha convertido en la realidad reinante: un imperio de muerte». Hades no es un dominio, sino un reino. Cristo no descendió a un lugar; entró en territorio enemigo.

Michael Bird, en «Lo que los cristianos deben creer», nos ayuda a comprender cómo se imaginaban los judíos del Segundo Templo al pensar en el Seol. Tenía dos regiones distintas. En una se encontraban los muertos impíos, a la espera del juicio final. El otro lugar —a veces llamado «Paraíso» o «el seno de Abraham»— albergaba a aquellos que habían muerto en fiel pacto con Yahvé: Abraham, Moisés, David, los profetas, todos los santos de Israel.

Eran personas que habían confiado en las promesas de Dios sin ver su cumplimiento. Habían vivido y muerto esperando algo que solo vislumbraban a lo lejos.

Después del Viernes Santo y antes del Domingo de Pascua, el sábado, Jesús fue a verlos.

Fue a proclamar lo que la cruz había logrado: a anunciar en el reino de los muertos que la espera había terminado. Cuando Jesús le dijo al ladrón moribundo el Viernes Santo: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lucas 23:43), no lo decía a la ligera. El Paraíso estaba a punto de recibir a su Rey. Los santos del Antiguo Testamento, aquellos que habían muerto en la fe, ahora eran liberados y llevados plenamente a su presencia.

El día de la ocultación fue, para ellos, el día de su llegada.

El Sábado Santo lo cambió todo.

El arco de la historia: ya se está desarrollando

Una vez que se comprende esto, todo el arco de la redención cobra sentido.

Deuteronomio 32: Las naciones son divididas y entregadas a los hijos de Dios.

Sábado Santo: Cristo desciende, libera a los santos del Antiguo Testamento y proclama la victoria sobre los Vigilantes encarcelados. Su dominio es derrotado de raíz.

Domingo de Pascua: ¡Resurrección! La muerte misma, el último gran poder, es vencida.

Hechos 2: El Espíritu Santo se derrama en Pentecostés, la Torre de Babel se derriba. Cada nación escucha en su propio idioma. Los pueblos que antes estaban bajo el dominio de los rebeldes divinos ahora se reúnen de nuevo con YHWH mediante las buenas nuevas de su Hijo.

Apocalipsis 7:9-17: Una gran multitud de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie ante el trono y el Cordero, junto con los ángeles, los ancianos y los cuatro seres vivientes. Todo el cielo se reunió alrededor del vencedor.

Quiero dejar claro lo siguiente: este arco no es solo futuro. Ya está sucediendo. N.T. Wright, en Sorprendidos por la esperanza, argumenta que la Pascua no se trata de almas que escapan de la tierra al cielo, sino de la nueva creación de Dios que irrumpe en el presente. La resurrección inaugura un mundo nuevo; no solo promete uno en algún momento del futuro. Greg Beale interpreta el Apocalipsis de manera similar: no como un guion para una dispensación futura, sino como una visión de lo que el evangelio está haciendo ahora, en la era actual, a través del Espíritu y la iglesia. La multitud de Apocalipsis 7 se está reuniendo aquí y ahora, nación por nación, cultura por cultura, pueblo por pueblo, persona por persona.

Esta es la realidad del ya presente/aún no presente que se encuentra en el corazón del evangelio. Las naciones se están reuniendo en la era actual. El arco que va desde el Sábado Santo hasta Hechos 2 y Apocalipsis 7 no es solo futuro; se está desarrollando. Lo que significa que la labor misionera no es preparación para algo que aún no ha comenzado, sino participación en algo que ya está en marcha.

Cómo se ve esto en la práctica en Perú

Quiero compartir algo personal, porque esta teología no es abstracta para mí, para RiverWind ni para nuestros equipos en la Amazonía.

Trabajamos con iglesias indígenas en aldeas remotas de la selva. Parte de ese trabajo implica desenvolverse en un mundo donde los brujos —curanderos— ejercen una influencia espiritual real, donde los poderes indígenas no son descartados como superstición por quienes conviven con ellos. Han visto demasiado como para ignorarlos.

Rutledge insiste en que miremos el mal radical sin pestañear. El evangelio solo tiene sentido en el contexto de la oscuridad genuina, no en una versión idealizada. Tiene razón. No puedo servir bien a estas comunidades minimizando los poderes, fingiendo que la oscuridad no es real. Eso sería teológicamente incorrecto. 

El primer llamado a toda comunidad es vivir la fe con vigor teniendo un encuentro con Dios

Una relación liberadora “El que ama a los demás, vive bajo la brillante luz de Dios y no causa ningún problema a los de su iglesia. Pero el ...