viernes, 26 de diciembre de 2025

Se es capaz de esperar porque se tiene esperanza. Y la esperanza se manifiesta en la disposición de esperar

Tiempo nuevo

“Cuarenta días después de que Jesús nació, sus padres lo llevaron al templo de Jerusalén para presentarlo delante de Dios… En ese tiempo había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que obedecía a Dios y lo amaba mucho… Ese día, el Espíritu Santo le ordenó a Simeón que fuera al templo. Cuando los padres de Jesús entraron en el templo con el niño, para cumplir lo que mandaba la ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios diciendo: "Ahora, Dios mío, puedes dejarme morir en paz.» ¡Ya cumpliste tu promesa!» Con mis propios ojos he visto al Salvador, a quien tú enviaste y al que todos los pueblos verán … En el templo estaba también una mujer muy anciana, que era profetisa. Se llamaba Ana, … Cuando Simeón terminó de hablar, Ana se acercó y comenzó a alabar a Dios, y a hablar acerca del niño Jesús …”, Lc 2:22-38
Nos encontramos con un niño de pocas semanas cuyo nombre es Jesús. Obviamente no habla y es llevado en brazos. Los ojos de Simeón están casi para apagarse y Ana es una viuda muy anciana. Ana significa “Gracia” y Simeón quiere decir “Dios ha escuchado”. Ellos esperaban la manifestación de Dios a lo largo del hilo de la espera y de la esperanza. Se es capaz de esperar porque se tiene esperanza. Y la esperanza se manifiesta en la disposición de esperar. Más que acumular experiencias y desilusiones, Simeón y Ana han acumulado esperanza. Ellos sacaron valor de sus propios sueños. Nunca han renunciado a la locura de la espera imposible y no han secado su corazón. Metidos en la estructura del templo y la pertenencia a la institución todavía hay brillo en sus ojos. En ese ambiente antiguo del templo renunciaron a la experiencia de las cosas viejas y se muestran totalmente disponibles a los tiempos nuevos. Se abren a lo nuevo, no se avergüenzan de sus sueños que no eran otros que el proyecto de Dios. De aquel Dios que es siempre nuevo y al que le gusta hacer cosas nuevas. “Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha hecho nacer de nuevo, y nos ha dado una vida con esperanza", 1 P 1:3-5
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox



jueves, 25 de diciembre de 2025

El tiempo que nos queda es el tiempo de nacer. ¡Feliz Navidad!

Camino

En la búsqueda y descubrimiento de la persona de Jesús también emprendemos un camino para conocernos a nosotros mismos. Es un camino áspero, duro y complicado porque debemos enfrentarnos con quienes somos en realidad. Es proyectarnos o mirarnos ante un espejo y descubrir lo más profundo de nuestro ser. Es aquí donde comenzamos a descubrir nuestras contradicciones, miedos, resistencias. Es dejar que salgan a la luz nuestros pensamientos secretos, las intenciones nunca manifestadas. Es un viaje incómodo conocer la confusión del corazón. El evangelio nos anima para que nos acerquemos a la luz y busquemos la opción por la verdad que nos hace libres. Jesús nos dice: —Te aseguro que si una persona no nace de nuevo no podrá ver el reino de Dios.”, Jn 3:3. En el momento que confesamos el deseo de nacer de lo alto, el Señor nos dice: “¡Sígueme!”. Todo vuelve a comenzar. El tiempo que nos queda es el tiempo de nacer. ¡Feliz Navidad!

Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Dios nos llama a convertirnos en alegría

Vivir la Navidad

“—Yo soy el camino, la verdad y la vida —contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.”, Jn 14:6

Cristo ha venido a traernos todo lo que el ser humano esta buscando. En Cristo encontramos el camino, la verdad y la vida. Dios nos llama a convertirnos en alegría.

El mensaje de Cristo es un mensaje de salvación, no de condenación. Un mensaje de liberación, no de opresión. Un mensaje de alegría, no de tristeza.

El Señor nos invita en esta Navidad a convertirnos en un regalo para los demás. Hacer de nuestras vidas una entrega sin reservas.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

martes, 23 de diciembre de 2025

Dios experimenta lo humano, para que el ser humano pueda hacer experiencia de lo divino

Todo el amor y toda la verdad

“Aquel que es la Palabra habitó entre nosotros y fue como uno de nosotros. Vimos el poder que le pertenece como Hijo único de Dios, pues nos ha mostrado todo el amor y toda la verdad”, Jn 1:14

Dios experimenta lo humano, para que el ser humano pueda hacer experiencia de lo divino. Jesús nos invita a habitar en su mundo, nos lleva a un territorio desconocido y nos saca de nuestra geografía bien establecida. Nos alcanza en donde nos encontramos para levantarnos, hacernos caminar y “ser otra persona”. Es éxodo, salida, nuevo nacimiento de lo alto. Nos invita a un espacio de libertad donde propone, atrae, pero no fuerza a nadie. El paso decisivo está a cargo nuestro. Se nos desafía a dejar prejuicios y ser introducidos en lo que Dios desea revelar. Todo su amor y su verdad es para beneficio de todos nosotros, pero sigue en pie la línea del límite que hay que cruzar. En esa línea puede estar el rechazo, la ruptura, el abandono y el distanciamiento, pero también se nos presenta una oportunidad de libertad, de “vida entera y plena”, significado y propósito. Cuando definitivamente dejamos atrás nuestro propio mundo, entonces, y solamente entonces, nos podremos encontrar en el territorio de Dios. “Señor, te pedimos la fuerza para arriesgarnos a dar este paso que nos pides para entrar “en otra parte”, “en tu mundo y tu mejor parte”, para que nuestro mundo sea diferente”

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

lunes, 22 de diciembre de 2025

El evangelio nos invita a frecuentar la profundidad

Protagonistas

“Ahora bien, en Jerusalén había un hombre llamado Simeón, que era justo y devoto, y aguardaba con esperanza la redención de Israel. El Espíritu Santo estaba con él y le había revelado que no moriría sin antes ver al Cristo del Señor”, Lc 2:25-26

Simeón fue una persona que vivía de espera, y por tanto de esperanza. El no podía morir, porque todavía tenía que ver una cosa, la más importante. A diferencia de otros ancianos él no miraba hacia atrás, sino que dirigía sus ojos hacia el futuro. Simeón, a pesar de sus años, no pierde la memoria. Conserva intacta la memoria del futuro. Es el contenido de la espera lo que da sentido y determina la calidad de vida

“Movido por el Espíritu, fue al Templo. Cuando al niño Jesús lo llevaron sus padres para cumplir con la costumbre establecida por la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios:  «Según tu palabra, Soberano Señor, ya puedes despedir a tu siervo en paz. Porque han visto mis ojos tu salvación, que has preparado a la vista de todos los pueblos: luz que ilumina a las naciones y gloria de tu pueblo Israel», Lc 2:27-32

La vida de Simeón encuentra su síntesis, su expresión mas alta en ese momento de gracia. Esta gracia implicaba tener fe, confianza y saber esperar. Lucas también señala a Ana con la misma fe. El evangelio nos invita a frecuentar la profundidad. A concentrarnos en lo esencial. “En él estaba la vida y la vida era la luz de la humanidad.”, Jn 1:4

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

"Las costas lejanas esperan su enseñanza", Is. 42:4

"Celebremos a Jesús"

«Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra», Mt. 28:18. Su autoridad no solamente la tiene sobre el cielo sino también sobre la tierra. Su autoridad es de extensión universal. Por lo tanto, “Si Jesús, en realidad, es Señor de todo, esta realidad tiene que ser proclamada”.
Jesús nos dijo: “Por tanto vayan y hagan discípulos”, Mt 28:19. El hecho que Jesucristo es el Señor y Rey de todo implica una misión global. Su reinado y victoria es final. Se cumple o se cumple, no hay medias tintas o marcha atrás. “Su reinado no tendrá fin”, Lc 1:33
Celebremos su nacimiento no solamente para mirar, ni aun para admirar, sino para compartir su misión.
El que era rico se hizo pobre para que nosotros mediante su pobreza seamos ricos. ¡Que esta sublime generosidad de Dios se exprese en generosidad nuestra!
"Las costas lejanas esperan su enseñanza", Is. 42:4
Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


domingo, 21 de diciembre de 2025

Jesús es nuestra alegría

 Alojamiento

“María dio a luz a su primer hijo varón. Lo envolvió en tiras de tela y lo acostó en un pesebre, porque no había alojamiento disponible para ellos.”, Lc 2:7

Jesús nos enseñó: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.”, Mt. 7:7. Pero para María las cosas no fueron sencillas porque las puertas permanecieron cerradas. “Ella se encontraba embarazada y mientras estaban allí se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada”. Para él no había sitio. Tiene que ir a nacer fuera de la ciudad.

Corremos el peligro de dejarlo fuera. Su presencia nos puede molestar y tal vez tendremos que defendernos de él, pero la luz brilla en las tinieblas. Su vida es una luz que descubre nuestras miserias, nuestras limitaciones, nuestras mezquindades. Es una luz que no se resigna a ser un puro adorno, sino que compromete, que exige cambios dolorosos en nuestra existencia. Es una luz fastidiosa y provocativa

Jesús nos invita a ser abiertos y entregarnos a su Luz. Cristo viene para llenarnos de alegría. “El ángel dijo: «No tengan miedo. Miren que traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.”

Jesús es nuestra alegría. Nos entiende desde adentro, se hace humano. Se hace caminante para recorrer junto a nosotros nuestro mismo camino, compartiendo nuestras penas y miserias, nuestras lágrimas, angustias y esperanzas. Es un Dios que nos trae salvación. “Entonces salgamos al encuentro de Jesús, fuera del campamento…” Fuera de nuestro egocentrismo, de nuestra resistencia para entregarnos a él y seguir su caminar.

Carlos Scott 

Foto Gilbert Lennox

sábado, 20 de diciembre de 2025

Cuando sentimos que nuestra energía y nuestro entusiasmo menguan, podemos recordar que Él mismo se llamó «la vida»

NAVIDAD

"Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído, pues todo sucedió tal como se les había dicho." — Lucas 2.20

Durante el nacimiento de Jesús, en medio de la suciedad de un establo, se cumplió un milenio de promesas, profecías y esperanzas. Los pastores oyeron, vieron y todo fue como les habían dicho. Años después, Jesús nos diría de tantas maneras diferentes: «Yo soy la luz que ha venido al mundo» (Jn. 12.46), «…yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia» (Jn. 10.10), «Yo para esto nací, y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la verdad» (Juan 18.37). Entonces…

Cuando sentimos la suciedad de la vida en este mundo, podemos focalizarnos en la pureza de Cristo.

Cuando nos sentimos débiles, podemos reposar en el poder de Cristo.

Cuando estamos enfermos, podemos recordar que Él es el Gran Médico.

Cuando estamos confundidos, podemos recurrir a Sus palabras para orientarnos.

Cuando nos sentimos dañados, podemos recordar que Él dijo que no acabará de romper la caña quebrada ni apagará la mecha que apenas arde.

Cuando sabemos que hemos pecado, podemos conocer Su perdón.

Cuando estamos descarriados, podemos recordar que Él se llamó a sí mismo «el camino».

Cuando hemos mentido, podemos recordar que Él se llamó a sí mismo «la verdad».

Cuando sentimos que nuestra energía y nuestro entusiasmo menguan, podemos recordar que Él mismo se llamó «la vida». Y así, podemos orar:

Gracias, Señor Jesucristo, por humillarte y asumir forma de ser humano. Gracias por empujar lejos la oscuridad de este mundo y de mi vida. Gracias por vivir entre nosotros de modo que podamos ver cuánta vida podemos tener. Permíteme vivir las siguientes 52 semanas a la luz de tu presencia y tu poder continuo en este mundo. Y luego poder celebrar nuevamente la Navidad, con alegría.

Mel Lawrenz - Alegría de Navidad

Foto Gilbert Lennox 

Todo comienza el día después y una nueva historia puede comenzar en nuestras vidas.

El don no se compra, solo se recibe

Navidad es, precisamente, esperar el don. Es poder intuir y creer que la gracia es lo que salva. “En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación”, Tit 2:11.

La paz, la alegría, la buena voluntad, la fraternidad y la justicia la encontramos en Dios. Es ahí donde podemos recuperar la ingenuidad, la confianza, la esperanza, la espontaneidad, el canto, la risa, la naturalidad. Reencontrar la gratitud.

La Navidad no es un punto de llegada, sino de partida. No se trata de una fecha, sino de una realidad dinámica, un acontecimiento sorprendente, abierta al futuro. Se trata de un tiempo distinto. Todo comienza el día después y una nueva historia puede comenzar en nuestras vidas.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

La fe no es pasiva sino activa

NACIMIENTO

"Así que fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño que estaba acostado en el pesebre. Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de él, y cuantos lo oyeron se asombraron de lo que los pastores decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas. Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído, pues todo sucedió tal como se les había dicho", Lucas 2:16-20

Dios eligió a los pastores como las primeras personas en escuchar las noticias sobre el nacimiento de Jesús. Ese es un pensamiento hermoso en sí mismo.

Pero lo que también es interesante es cómo responden los pastores a esta noticia. La fe no es pasiva sino activa. Dios actúa, luego reaccionamos. Y vale la pena imitar la reacción de los pastores.

Los pastores vieron.

Después de escuchar acerca de Jesús, van a investigar. Ellos comienzan a buscar. Esto es importante para nosotros también. El Nuevo Testamento y su mensaje sobre Jesús merecen nuestra consideración. ¿Se puede confiar en los relatos del Evangelio? ¿La resurrección realmente sucedió? ¿Está Jesús vivo y llamándome hoy? Estas son preguntas que vale la pena explorar. Necesitamos ver por nosotros mismos.

Los pastores cuentan.

Después de ver a Jesús, les cuentan a otros acerca de él. Se dan cuenta de que el nacimiento de Jesús es una buena noticia para todos y contaron lo que se les había dicho acerca de él.  Cuando vemos algo grandioso, naturalmente les decimos a los demás y solemos hacer esto. El evangelio no es diferente.

Los pastores adoran.

El texto dice que volvieron "glorificando y alabando a Dios". Esto puede tomar muchas formas. Debemos adorar con nuestras palabras, orando y agradeciendo a Dios continuamente. Deberíamos adorar con el canto. Debemos adorar con nuestras acciones, viviendo rectamente; buscando el amor y la justicia en el mundo.

Para conocer a Jesús, sería prudente aprender de los pastores.

Nate Edmondson

viernes, 19 de diciembre de 2025

Dios tiene una vocación nómada

No dejemos a Jesús en el pesebre

Dios tiene una vocación nómada, aunque muchos lo prefieran sedentario. No tengamos prisa por colocarlo en el pesebre. Él prefiere el movimiento. Desea “salir” con cada uno de nosotros. Le gusta mezclarse con la gente, ir a la plaza, entrar en el lugar de trabajo, acercarse a alguien, sentarse a la mesa con nuestra familia, conocer a nuestros amigos, dialogar sobre los problemas. También le gusta llenar la soledad de algún anciano, escuchar al que está afligido, detenerse en la habitación de un hospital, estar con los emigrantes, caminar por los barrios pobres y jugar con los niños.

Dios se hizo carne en la persona de Jesucristo para estar en el camino, porque el lugar de Dios es la carretera. Enmanuel, Dios con nosotros es un Dios sin casa, porque busca a todo ser humano en donde quiera que se encuentre. Es una invitación a imitarlo.

Recordar su nacimiento nos sirve a nosotros. Volver a nacer es su propuesta para cada uno. Es nacer de lo alto.  "El ser humano solo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual nace del Espíritu Santo.  Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo”, Jn 3:6-7. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

Dios confía en que podemos superarnos y lanzarnos en el campo de la inexperiencia

Una escena urbana “Un poco más adelante, Jesús vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo. Ellos también eran pescadores, y estaban en una ba...