GloCal es una palabra que representa la fusión de Global y Local. Es donde la acción local y global se unen en el cruce intencional de barreras, de iglesia a no iglesia en palabra y obra a favor de la extensión del Reino de Dios.
“Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista”, Hch 1:9 Existe un riesgo y es el de quedarnos mirando el cielo. Alguien disgustado con la tierra y sus habitantes puede huir hacia una contemplación desconectada de las realidades más incómodas y comprometedoras. Es necesario explorar la tierra y entender por dónde Dios quiere caminar. Es aquí donde encontramos la belleza de seguir a Jesús. Es un camino que hay que inventar cada día, entre certezas e imprecisión, situaciones diversas, imprevistos, que obligan a revisar constantemente las posiciones. Es tener sentido de la realidad, sin renunciar a la esperanza. Conciencia clara de los peligros que amenazan, sin ceder a la tentación de esconderse en cómodos refugios. Es vivir alegremente lo provisional y experimentar la fuerza que viene del Espíritu. “Porque somos la obra maestra de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.”, Ef 2:10 “Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil.”, Stg 2:17 Carlos Scott
“Pero quiero que sepan que el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y que recibirán poder para hablar de mí en Jerusalén, en todo el territorio de Judea y de Samaria, y también en los lugares más lejanos del mundo”, Hch 1:8 Se nos llama a ser testigos, pero ¿testigos de qué...? El testimonio para el cual los discípulos reciben poder es el anuncio concreto de lo que Dios ha hecho en la vida, muerte y resurrección de Jesús. En los escritos de Lucas el Espíritu de misión es a la vez el Espíritu de poder. El Espíritu infunde valentía a los antes tímidos discípulos. Por medio del Espíritu, Dios está en el control de la misión. Ser testigos no es ser jueces. Hay mucho juicio entre los "santos". La evidencia de que seguimos a Jesucristo es que amamos a Dios y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. "Cuando todo ha fracasado el amor vence". Los testigos establecen el valor de seguir a Cristo. Somos testigos desde Jerusalén hasta el fin del mundo. “No deberíamos detenernos hasta que ambos extremos hayan sido alcanzados”. Todo el período entre Pentecostés y la segunda venida del Señor se ha de llenar con la misión global de la iglesia en el poder del Espíritu. Lamentablemente a veces somos testigos de una determinada "etiqueta", nombre o denominación, tradiciones, programas, sistemas o modelos. Norberto Saracco comparte que «la misión que tenemos es ser testigos. Esto no es solo hablar acerca de..., sino vivir de acuerdo a... Debemos profundizar el discipulado de tal manera de encarnar aquello de lo cual queremos dar testimonio. El mayor escándalo de la iglesia es la contradicción entre lo que dice y lo que hace. Debemos llegar al punto en que la gente simplemente diga: “yo quiero vivir como ustedes”. Sabemos que solos no podemos. Por eso en la promesa del Espíritu Santo se nos asegura que nos daría poder para ser testigos. Poder para el servicio y poder para una vida ejemplar»
“Ahora debo ir a Jerusalén, pues el Espíritu Santo me lo ordena. No sé lo que me va a pasar allá. A dondequiera que voy, el Espíritu Santo me dice que en Jerusalén van a meterme a la cárcel, y que van a maltratarme mucho. No me preocupa si tengo que morir. Lo que sí quiero es tener la satisfacción de haber anunciado la buena noticia del amor de Dios, como me lo ordenó el Señor Jesús”, Hch 20:22-23
Es interesante observar como Lucas nos muestra lo que paso en la ciudad de Éfeso, En medio de todo un despertar y avivamiento Pablo toma la determinación de ir a Jerusalén y Roma. “Después de todos estos sucesos, Pablo tomó la determinación de ir a Jerusalén, pasando por Macedonia y Acaya. Decía: «Después de estar allí, tengo que visitar Roma», Hch 19:21. Cuando le escribe a los romanos les muestra su intención: "Pero ahora que ya no me queda un lugar dónde trabajar en estas regiones, y como desde hace muchos años anhelo verlos, tengo planes de visitarlos cuando vaya rumbo a España. Espero que, después de que haya disfrutado de la compañía de ustedes por algún tiempo, me ayuden a continuar el viaje. Por ahora, voy a Jerusalén para llevar ayuda a los hermanos, ya que Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una colecta para los hermanos pobres de Jerusalén”, Ro 15:23-26. El Espíritu de Dios le habla a nuestro espíritu, pero a su vez nos llama a tomar decisiones. Sin intencionalidad, determinación y decisiones concretas es difícil avanzar y ser guiados por el Espíritu de Dios. Estas decisiones deben reflejar como pensamos, vivimos y como nos extendemos en ampliar los círculos de influencia para que Dios sea conocido, adorado, la gente bendecida y el mal derrotado. Que Dios nos ayude a ser audaces confiando en el Señor.
“Maestro
-dijo Juan-, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo impedimos
porque no es de los nuestros. – No se lo impidan – replicó Jesús – Nadie que
haga un milagro en mi nombre puede a la vez hablar mal de mí” Mr. 9:38-39
A Juan y a los
discípulos (protagonistas de esta historia) les preocupa la competencia, el
prestigio y el poder. Parece que las cosas no han cambiado demasiado en nuestro
tiempo. Juan expresa el sentir de todo el grupo. Ensimismados tratan de excluir
a otros.
Lo cierto es que Juan
revela el verdadero motivo de su queja. Entre lo que relata Marcos "se lo
impedimos" y luego "no se lo impidan" aparece el motivo: porque
no nos siguen, no son de los nuestros. No hace las mismas cosas que nosotros,
no sigue nuestra metodología, no pertenece a nuestro sequito, a nuestra pauta
cultural, a nuestros parámetros, lenguaje, trasfondo o simplemente "No nos pidieron permiso para hacer
esto".
Parece que los discípulos no han entendido el modelo deRecibir,
aceptar a otros, perdonar y amar. Se
quedan detenidos o prefieren Excluir. Se parecen a los fariseos que
excluyen a quienes no actúan como ellos.
Jesús responde “no se lo impidan”. En definitiva, está explicando la verdadera
intención que tenemos que tener dentro del reino. Recibir, dar oportunidades, hacer participar, no celar, no competir.
Jesús acepta a una
persona fuera del grupo que hace milagros en su nombre. Parece que el que
expulsaba demonios lo hacía en la autoridad de Jesús, pero es significativo que
Jesús no indaga acerca de su doctrina, ni tampoco sobre sus motivaciones.
Responde mostrando la alternativa del reino. Quien luche en mi nombre es parte y no enemigo.
No sigue a Jesucristo
quien afirme su doctrina, sino aquél que actúa como Él. La fe es práctica, es
seguimiento, no es tener el nombre o la etiqueta correcta. Jesús les dijo: “El que no está contra nosotros está a favor
de nosotros. Les aseguro quecualquiera
que les dé un vaso de agua en mi nombre por ser ustedes de Cristo no perderá su
recompensa.” Mr. 9:40-41
Solo hay dos lados:
contra nosotros o por nosotros. Jesús dice que debemos aceptar toda ayuda a la
causa del Reino, si es en su nombre, con su autoridad.
El
texto nos invita a valorar lo bueno que nos ofrecen personas ajenas a nuestra
manera de ver las cosas.
Quien ayude a
satisfacer la sed de los que son de Cristo será recompensado en el reino. Son
las implicancias de actuar "en mi nombre". Una teología muy amplia y
abarcativa. No hay pérdida de recompensa para aquellos que están
dispuestos a dar un vaso de agua a los que son de Cristo.
Jesús acepta a todos
los que hacen obra de misericordia y justicia en su nombre. En
otras palabras, nadie tiene el monopolio en la misión o en determinados
ministerios. La lección es que tenemos que aprender a trabajar con
todos aquellos que tienen una práctica redentora y recibir agradecidos su
ayuda, su vaso de agua en nombre de Jesucristo.
Necesitamos
aprender a recibirnos unos a otros y a recibir de otros. Jesús lo demostró
cuando recibió un vaso de agua de la mujer samaritana. La posición de responsabilidad o
mal llamada “poder” cuando es vista como privilegio para abusar de ella y no
como don para el servicio, siempre es excluyente. El resultado de esto
en las iglesias y en los movimientos misioneros es el sectarismo. Lo contrario es el Reino que implica una
comunidad abierta que invita y no un grupo cerrado que limita. Este pasaje
es un duro golpe para todos los que desean encerrase puertas adentro, ya sea
excluir o encerrarse en un sistema.
Preguntas para la reflexión y trabajo en grupos
pequeños:
¿Cómo respondo en mi caso particular ante
circunstancias similares en la iglesia, movimiento misionero, movilización,
comunidad, etc.? ¿Suelo excluir a las personas?
¿Qué implica una posición de responsabilidad?
¿Soy una persona abierta que invita a otros a formar parte o limito la
integración?
¿Qué significará para nosotros dar un vaso de
agua o recibirlo por parte de otro que tiene un trasfondo diferente? ¿Es un
peligro o una oportunidad? ¿Estoy abierto a recibir un "vaso de agua"
de los demás?
¿Cuál es el vaso de
agua que puedo dar a la iglesia en mi región o en otras latitudes?
"Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron: —Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel?", Hch 1:6 Con la venida de Jesús el Reino de Dios se ha inaugurado. “Más que un mandato misionero lo que vemos en los escritos de Lucas es lo que el Espíritu realiza. Es un Espíritu misionero”. “El don del Espíritu es el don de involucrarse en la misión, porque la misión es consecuencia directa del derramamiento del Espíritu". La tentación de los primeros discípulos fue pensar en su propio Reino, Hch 1:6. El Reino de Dios es un reino Universal, multicultural, multiétnico, que abarca el cosmos, toda la tierra, todas las etnias, toda lengua, todas las personas, todas las naciones. Los apóstoles mantenían aspiraciones estrechas y nacionalistas. Estaban preocupados por su propio Israel e independencia. La respuesta de Jesús fue ampliar su horizonte, Hch 1:8. El tema clave es que el Reino de Dios no tolera ningún nacionalismo estrecho. Mientras que ellos le preguntan por la restauración de Israel, Jesús les responde hablándoles de una misión hasta lo último de la tierra. Lo que debían saber es que habrían de recibir poder de manera que entre la venida del Espíritu y la segunda venida del Hijo habrían de ser sus testigos en círculos cada vez más amplios. Una iglesia llena del Espíritu de Dios entiende que el evangelio es universal. Es para todos sin excepción, Hch 10:34. Es una iglesia que tiene un amor amplio: Toda lengua, toda cultura, toda etnia está en el corazón de Dios. Es una iglesia que está ampliando las fronteras del Reino de Dios. Carlos Scott
Prácticas
y Actitudes: ¿Quién es el más importante?
“¿Qué venían discutiendo por el
camino? Ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido entre
si quien era el más importante.” Mr. 9:33-34
¿Cuál fue la respuesta de Jesús?
Elaboró una parábola
dramatizada. “Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce
y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el
servidor de todos” Mr.9:35-36. Acto
seguido: Tomó a un niño y lo puso en medio de ellos. “Abrazándolo, les dijo: El que
recibe en mi nombre a uno de estos niños, me recibe a mí; y el que me recibe a
mí, no me recibe a mí sino al que me envió” Mr.9:37.
La ubicación del niño
en medio del grupo describe su forma de pensar. Lo abrazó. La enseñanza de
Jesús está centrada en dos movimientos: sentarse y abrazar. Jesús se sienta y
enseña. Jesús toma a un niño y lo
abraza.No descarta a sus discípulos.
En estos dos movimientos Jesús muestra la
paciencia que tiene con nosotros y nos recuerda como debe ser nuestra actitud
de servicio: no hacer nada por
egoísmo o vanidad, ser humildes
considerando a los demás, velar no solo por mis propios intereses sino
también por los intereses de los otros, servirles, amar, abrazarlos, recibirlos y brindar oportunidades.
El Señor está presentando un modelo que tiene
que ver con la sencillez, humildad y pequeñez. Jesucristo nos presenta un modelo que denota
quién es el enviado de Dios.
Es estapersona-niño. “Les aseguro que a
menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de
los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en
el reino de los cielos” (Mt. 18:3-4). Nos habla del modelo de humildad en la
comunidad del reino y de la
necesidad de cambiar para pertenecer a él.
Para los religiosos de esa época
el reino de Dios consistía en el cumplimiento de la ley. La sencillez, humildad y pequeñez no
formaban parte de su estilo de vida. Estos últimos valores descriptos deben ser la manifestación práctica de
la comunidad de Fe.
Jesús resalta en la dignidad del
niño, el modelo del reino y su ideología: Ser sencillos, humildes y servidor de
todos. El reino de Dios
pertenece a los niños porque lo reciben como don y no como recompensa por algún
esfuerzo.
Este mensaje es para los adultos. Jesús,
corrige los valores y la conducta contraria al reino. No tener en cuenta a los niños significa no tener en cuenta a los
débiles y desprotegidos.
Seguramente las comunidades
eclesiales de esa época podían tener los mismos problemas que tenemos hoy.
¿Cómo manejar “el poder” en nuestras relaciones eclesiales sociales? Los niños nos recuerdan lo que fuimos antes de
llegar a lo que somos ahora. A veces somos prepotentes y demasiado confiados en
nosotros mismos.
Marcos da el antídoto y la
respuesta al problema (Mr. 10:15-16). Debemos arrepentirnos y cambiar.
Sentir dolor y vergüenza. Recibir el reino de Dios como niño. Volvernos
pequeños, humildes y sencillos.
Seguir a Jesús implica no quedarnos detenidos
en nuestra manera de privatizar la misión. La misión no tiene dueño y no es un
capital privado. La misión es de Dios y nosotros solo instrumentos donde se nos
invita a participar de ella con sencillez y humildad.
Preguntas para la reflexión y trabajo en grupos
pequeños:
¿Qué pienso y siento cuando entiendo que me
debo volver humilde, sencillo y pequeño?
¿Qué es la humildad, simplicidad y pequeñez?
¿Son otros una amenaza para mí? ¿Por qué? ¿Qué implica recibirlos, abrazarlos y
bendecidlos?
¿Tiene que ver nuestro modelo con el
triunfalismo, status, fuerza, poder, resultados y autosuficiencia? ¿Cómo
manejar “el poder” en nuestras relaciones eclesiales sociales?
¿Qué es lo que debe ser evidente en nuestra
vida cuando servimos en la iglesia y comunidad o cuando vamos a servir entre
los pueblos menos evangelizados?
¿Cómo es nuestra forma de actuar cuando vamos a
servir en otra cultura y etnia?
"Durante cuarenta días les demostró que realmente estaba vivo, y siguió hablándoles del reino de Dios", Hch 1:1-4 Jesús resucitado estuvo cuarenta días hablando acerca del Reino de Dios a sus discípulos. Les había dado la orden de no alejarse de Jerusalén. "Desde un lugar peligroso y que no era el lugar de origen de ellos, se derramó el Espíritu Santo para que en el nombre de Jesucristo se predicará el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones." Cuando estalló la persecución los apóstoles no se dispersaron…, permanecieron en un lugar peligroso. Fueron arrestados, humillados, censurados y golpeados más de una vez, Hch 4:1-21 y 5:17-41. Con el tiempo, Jacobo fue muerto, Hch 12:2. Así y todo, siguieron en Jerusalén, rehusándose a huir… Pedro fue arrestado. Estas eran personas obstinadamente obedientes. Al parecer, no había amenazas que pudieran intimidarlos "Ser testigo implica actuar en un contexto público" No es solo afirmar los hechos de Jesús sino también seguirle con disposición de sufrir, Hch 14:21-23. Es un testimonio constituido por el sufrimiento. Todo esto se da por hombres y mujeres comunes que actúan con valor. Son estos tiempos cuando se establece el valor de seguir a Cristo. “Y seguía aumentando el número de los que creían y aceptaban al Señor.”, Hch 5:14. Somos desafiados a ser testigos fieles en la ciudad, la nación y el mundo. Es predicar el evangelio, no claudicar, no transar, no negociar valores y principios. "El lugar peligroso es donde experimentamos el poder del Señor." Carlos Scott
“Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios.”, Hch 1:3 Jesucristo resucitado paso cuarenta días con sus discípulos. Estos cuarenta días son significativos e indican el tiempo de una revelación y de una prueba. Recordamos los cuarenta días de ayuno de Jesús en el desierto antes de su misión. Estos cuarenta días después de la pascua es el tiempo de preparación para la misión de la iglesia: “les habló acerca del reino de Dios”. “Le pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, es decir, al Padre maravilloso, que les dé su Espíritu, para que sean sabios y puedan entender cómo es Dios. También le pido a Dios que les haga comprender con claridad el gran valor de la esperanza a la que han sido llamados, y de la salvación que él ha dado a los que son suyos. Pido también que entiendan bien el gran poder con que Dios nos ayuda en todo. El poder de Dios no tiene límites; con ese mismo poder Dios resucitó a Cristo y le dio un lugar en el cielo, a la derecha de su trono; con ese mismo poder, Dios le dio a Cristo dominio sobre todos los espíritus que tienen poder y autoridad, y sobre todo lo que existe en este mundo y en el nuevo mundo que vendrá. Dios puso todas las cosas bajo el poder de Cristo, y lo nombró jefe de la iglesia. Cristo es, para la iglesia, lo que la cabeza es para el cuerpo. Con Cristo, que todo lo llena, la iglesia queda completa.”, Ef 1:17-23
“Una Gran Invitación (Mt 11:28-30) con un Gran Mandamiento (Mt 22:34-40) junto a la Gran Comisión (Mt 28:18-20) hacen de una comunidad una Gran Iglesia y de cada persona un Gran Creyente para que exista la continua reproducción de grupos de discípulos y un movimiento de plantación de iglesias en cada etnia.”
» Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados (llevan cargas pesadas) ; yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí (déjenme enseñarles), pues yo soy apacible (humilde) y humilde de corazón (tierno de corazón), y encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave (es fácil de llevar) y mi carga es liviana (la carga que les doy es liviana», Mt 11:28-30
• "—Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante en la ley de Moisés? Jesús contestó: — “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primer mandamiento y el más importante. Hay un segundo mandamiento que es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Toda la ley y las exigencias de los profetas se basan en estos dos mandamientos" Mt 22:33-40
“Jesús se acercó y dijo a sus discípulos: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto, Vayan y hagan discípulos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos», Mt 28:18-20
Discípulos que forman parte de la historia de Dios, hacen historia y cambian la Historia. Saben decir ¡Sí!
«Son muchos los que necesitan entrar al reino de Dios, pero son muy pocos los discípulos para anunciarles las buenas noticias. Por eso, pídanle a Dios que envíe más discípulos, para que compartan las buenas noticias con toda esa gente.», Mt 9:35-38
Sirvamos a nuestra Generación y descendencia
• Dios quiere iglesias fuertes y discípulos de Jesús para que todo el evangelio esté disponible en todo lugar hasta lo último de la tierra
“Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno.”, Ap. 1:17-18
Nos encontramos a veces con una pandemia del temor y el texto de la palabra de Dios nos ayuda e indica que no debemos tener miedo.
Juan se encontraba exiliado en la isla de Patmos, que en esa época estaba casi despoblada y era usada por Domiciano como isla penal. Quizás estaba desanimado al pensar en los problemas de las iglesias. También podría pensar en sus compañeros de servicio que fueron martirizados y otras tantas circunstancias que suelen golpear en la vida.
En el día del Señor cuando Juan no pudo congregarse con los fieles, el Espíritu vino sobre él y Juan vio a Jesús. En los días tristes todos nosotros necesitamos una visitación del Señor.
Juan recibió la revelación de Jesucristo que es un retrato de nuestro Señor. El Señor puso su mano derecha sobre él y le dijo: “No tengas miedo”.
En los tiempos difíciles necesitamos de alguien que nos coloque la mano en el hombro, nos acompañe, entienda nuestro dolor y nos diga: “No tengas miedo”. Dios está en el control.
Para Pensar: ¿Cuáles son los pensamientos que nos dan tristeza? ¿Cómo estamos experimentando la visitación del Señor sobre nuestras vidas? ¿Qué implica que el Señor nos diga “No tengas miedo”?