La espiritualidad de una visión
La misión y visión de Nehemías tenía que ver con reedificar los muros de Jerusalén, Neh 2. Cuando llegó a la ciudad de Jerusalén fue prudente, hizo un relevamiento y buscó el tiempo adecuado para compartir la visión. Cuando llegó el momento sus primeras palabras fueron de ánimo y desafío.
Nehemías sabía lo que significaba “ser audaz y valiente”. Él estuvo en el proceso de restaurar la esperanza de un grupo entero de personas. Nunca es fácil volver a empezar – se necesita valentía, firmeza y el compromiso de asumir riesgos.
Reedificar las murallas de la ciudad de Jerusalén requería un equipo que entendiera la realidad y que estuviera comprometido para hacer lo que se tenía que hacer – independientemente de lo que sucediera. Solamente después que Nehemías les dijo a las personas “cómo la bondadosa mano de Dios había estado con él" la respuesta del grupo fue: “¡Manos a la obra!” y unieron la acción a la palabra", Neh 2:18
Ser audaz y valiente significa emprender acciones poco comunes sin temer a las dificultades o al riesgo que implican. Este tipo de audacia nos muestra la fuerza, resistencia y perseverancia que necesitamos. Tan pronto como Nehemías y su gente se comprometieron a “levantarse y construir” empezaron los ataques de la oposición – “Pero ¿qué es lo que están haciendo?” Y la respuesta de Nehemías no es más que la certeza de una profunda fe en Dios: “El Dios del cielo nos concederá salir adelante. Nosotros sus siervos vamos a comenzar la reconstrucción”, Neh 2:20
La experiencia de Nehemías nos recuerda que los desafíos para construir son cuando necesitamos a otros valientes, quienes puedan “esforzar sus manos.” Que puedan caminar con nosotros y juntos “construir y levantar.” Eso nos debe traer esperanza: reedificamos con audacia y valentía.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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