Te invitamos a ser parte de esta *Experiencia Perspectivas* en formato Intensivo, en San Rafael, Mendoza.
GloCal es una palabra que representa la fusión de Global y Local. Es donde la acción local y global se unen en el cruce intencional de barreras, de iglesia a no iglesia en palabra y obra a favor de la extensión del Reino de Dios.
viernes, 10 de abril de 2026
Experiencia Perspectivas
jueves, 9 de abril de 2026
El Espíritu una y otra vez llama a la iglesia a una nueva obediencia
Un espíritu libre
“A todos les gustó la idea y eligieron a Esteban (un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo), a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás de Antioquía (quien anteriormente se había convertido a la fe judía)”, Hch 6:5
Esteban era un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo. Se lo describe también como lleno de la gracia y del poder de Dios haciendo grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo, Hch 6:8.
Esteban ocuparía un rol vital en el desarrollo de la misión cristiana y su extensión a todo el mundo. Mientras los apóstoles enfatizan y retienen el ministerio de la palabra de Dios, “es Esteban quien proclama esta palabra, y da testimonio supremo de ella con su martirio. A consecuencia de este suceso, los cristianos, particularmente los ‘griegos’, se dispersan y con ello se expande la misión”, Hch 8:4.
Acto seguido, es Felipe, otro de los ‘siete’, quien ocupa el centro del escenario al llevar el evangelio primero a Samaria y luego al eunuco etíope” “Que hubiera sido de la iglesia si Esteban y Felipe hubieran dicho: No, nuestro ministerio es el servicio interno en la comunidad de fe, no el de la palabra, y por lo tanto no hemos de predicar a otros”.
El Espíritu una y otra vez llama a la iglesia a una nueva obediencia. El futuro de la iglesia estaría en aquellos “griegos” que habían sido marginados. Muchas veces una de las preocupaciones de la iglesia es su estructura, mantenimiento, gobierno, funcionamiento, etc. Buscamos en el Nuevo Testamento un patrón fijo o un modelo a seguir.
El problema, puede estar en seguir patrones de aprendizaje que solo siguen la tradición sobre lo que se ha hecho hasta el presente.
“La iglesia de Dios está formada por personas, no en edificios y la palabra de Dios alude a las escrituras, no a las tradiciones. Mientras se preserven estos dos elementos esenciales, no importa si se hace necesario prescindir de los edificios y de las tradiciones. No debemos permitir que estos últimos aprisionen al Dios vivo o impidan su misión en el mundo”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
En Pentecostés ha comenzado un nuevo tiempo
Un mundo más amplio
“De manera que los Doce convocaron a todos los creyentes a
una reunión. Dijeron: «Nosotros, los apóstoles, deberíamos ocupar nuestro
tiempo en enseñar la palabra de Dios, y no en dirigir la distribución de
alimento. Por lo tanto, hermanos, escojan a siete hombres que sean muy
respetados, que estén llenos del Espíritu y de sabiduría. A ellos les daremos
esa responsabilidad. Entonces nosotros, los apóstoles, podremos dedicar
nuestro tiempo a la oración y a enseñar la palabra», Hch 6:3-4
En el libro de los Hechos vemos que el Espíritu está
decidido a hacer nuevas cosas. Está abriendo a la iglesia a un mundo más
amplio. Es importante reflexionar sobre la relación que hay entre una misión
que se va ampliando y la transformación de las estructuras de la iglesia y el
liderazgo para llevar a cabo esa misión.
En Pentecostés ha comenzado un nuevo tiempo y esto requerirá
de personas capaces de tener esa visión. Como resultado de las decisiones que
se tomaron, el texto de la palabra de Dios nos dice: “Y la palabra de Dios se
difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén,
e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la Fe”, Hch 6:7.
Nosotros como iglesia debemos ver en este tiempo cuáles son
las nuevas circunstancias y contextos que nos toca vivir. Debemos preguntarnos
cuál es la mejor contribución que podemos hacer a la misión de la iglesia que
siempre es cambiante. Pensemos en todas las generaciones de mujeres y hombres
para preguntarnos ¿Quiénes? ¿Dónde y cómo pueden hacer esta diferencia
cualitativa?
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
martes, 7 de abril de 2026
El Espíritu Santo nos desafía a ser inclusivos, es poder nivelador destructor de todo privilegio y que todas las voces sean escuchadas.
Una nueva obediencia
“Al multiplicarse los creyentes rápidamente, hubo muestras de descontento. Los creyentes que hablaban griego se quejaban de los que hablaban hebreo diciendo que sus viudas eran discriminadas en la distribución diaria de los alimentos”, Hch 6:1La ayuda a los necesitados llego a ser una práctica diaria de la iglesia naciente. A medida que la iglesia crecía surgió una desigualdad entre los griegos o helenistas que eran los judíos que se habían criado lejos de Palestina y los hebreos de Palestina cuya lengua era el arameo. Estos últimos se consideraban mejores que los de lengua griega y el descontento surgido fue por la injusticia en la distribución de alimentos.
La solución fue buscar y elegir personas que estén llenos del Espíritu y de sabiduría para servir en esta tarea. Los creyentes eligieron a personas de la cultura griega o helenista y se les dio la autoridad de administrar los recursos.
La visión que está detrás de todo esto es la que deriva del pentecostés. El Espíritu Santo ha traído el tema de la importancia del pluralismo y la participación de todos los sectores culturales y sus respectivas lenguas. El Espíritu Santo nos desafía a ser inclusivos, es poder nivelador destructor de todo privilegio y que todas las voces sean escuchadas.
Nos llama a que pueda haber equidad donde no debe prevalecer una lengua o cultura sobre la otra. Al abrirse a los griegos o helenistas la comunidad se transformó en un puente para la misión entre los gentiles o paganos. El futuro de la iglesia estaba en aquellos griegos que habían sido marginados. Este acontecimiento amplio la misión de la iglesia. El Espíritu Santo llama constantemente a la iglesia a una nueva obediencia y junto con esto nos abre un nuevo camino.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
lunes, 6 de abril de 2026
Un discípulo de Jesús es un signo para encender un deseo donde la fe se hace invitación
Permanecer como Discípulos
“Al día siguiente, Jesús decidió ir a Galilea. Encontró a Felipe y le
dijo: «Ven, sígueme», Jn 1:43
Un discípulo de Jesús es una persona en “comunión” y la fe se convierte en una
buena noticia para los demás
Un discípulo de Jesús es una persona que vive lo sobrenatural con los ojos de
la fe y encuentra un cielo abierto lleno de posibilidades
Un discípulo es alguien que responde a una llamada de gracia y no de mérito, se
pone en movimiento porque es propuesta de relación y afecto con Jesús
Un discípulo es una persona que entiende que “alguien se ha decidido por él”
porque Jesús lo ha elegido, no es conquista personal, es ser conquistado
Un discípulo es alguien que acepta la aventura y el riesgo respondiendo en
forma incondicional y generosa al acercamiento de Jesús
Un discípulo de Jesús es una persona que pasa de la experiencia a la
inexperiencia para imitar las actitudes de servicio de Jesús
Un discípulo de Jesús es alguien que no opone resistencia para lanzarse a la
inexperiencia por seguir a Jesús
Un discípulo de Jesús es un signo para encender un deseo donde la fe se hace
invitación
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
domingo, 5 de abril de 2026
La resurrección cambia todo. Es alegría y esperanza.
El último enemigo
“El domingo por la mañana temprano, mientras aún estaba
oscuro, María Magdalena llegó a la tumba y vio que habían rodado la piedra de
la entrada. Corrió y se encontró con Simón Pedro y con el otro discípulo, a
quien Jesús amaba. Les dijo: «¡Sacaron de la tumba el cuerpo del Señor, y no
sabemos dónde lo pusieron!». Pedro y el otro discípulo se dirigieron a la
tumba”. Jn 20:1-3
María Magdalena llegó a la tumba y podemos imaginar su paso.
Alessandro Pronzato nos comenta: “Es el típico de quien va al cementerio.
Cuando uno tiene una cita con la muerte no corre … El andar de Maria Magdalena
hacia el sepulcro es pesado, cansado, doliente, resignado, … y se lleva consigo
solo los recuerdos, pero he aquí que, de repente, se convierte en testigo del
acontecimiento más increíble que se pueda imaginar. Vio que habían rodado la
piedra de la entrada. El incidente inesperado. El que lo cambia todo. Si la
piedra que sella la tumba no está en su lugar, nada ya está en su sitio. Si ni
siquiera hay orden en un cementerio, es que todo ha cambiado. Si hasta los
signos intocables de la muerte han sido alterados, entonces nada se encuentra
en su lugar”.
La resurrección cambia todo. Es alegría y esperanza. Ni la
muerte ni la vida son ya lo que han sido hasta ahora. María Magdalena corrió y
se encontró con Simón Pedro y con el otro discípulo, a quien Jesús amaba. Les
dijo: «¡Sacaron de la tumba el cuerpo del Señor, y no sabemos dónde lo
pusieron!» Todos se pusieron a correr, se cruzan, hay confusión, pero aquí la
desgracia irreparable le ha sucedido a la muerte. Lucharon vida y muerte, pero
algo grave le sucede a la muerte. Precisamente a ella, que parecía dueña
absoluta del campo, siempre dominadora invencible, acostumbrada a decir la
última palabra, se encuentra vencida por alguien mas fuerte y de aquí nace la
esperanza para todos nosotros.
La buena noticia que anunciamos es que Dios resucitó a
Cristo. ¡Cristo resucitó! Esto nos enseña que también resucitarán los que
murieron. Lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer
fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron.
“Oh muerte, ¿dónde está tu victoria? Oh muerte, ¿dónde está
tu aguijón?», 1 Co 15.55. Todos los que pertenecen a Cristo recibirán vida
nueva. Todos los que pertenecen a Cristo serán resucitados cuando él regrese.
“Y el último enemigo que será destruido es la muerte. Pues las Escrituras
dicen: «Dios ha puesto todas las cosas bajo su autoridad», 1 Co 15:26-27
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
“No llores, no tengas miedo” ¡Cristo ha resucitado!, Mt 28:5
Certezas, motivos y razones
“No llores, no tengas miedo” ¡Cristo ha resucitado!, Mt 28:5La resurrección de Jesucristo nos da suficientes motivos, razones y certezas para confiar y seguir a Jesús. En medio de cualquier oscuridad, desilusión o frustración debemos volver a recordar que hay un nuevo día y amanecer.
La luz triunfa sobre las tinieblas, la vida sobre la muerte, la justicia sobre la injusticia, la verdad sobre la mentira y el amor sobre el odio. Sin entender todo, se nos llama a creer y avanzar.
La única manera de conocer a Jesús es caminar con él. En medio del camino las dudas son aclaradas y viene la certeza. María Magdalena se quedó llorando junto al sepulcro, Jn 20:10-11 y busca a Jesús como alguien que está muerto, Lc 24:5. No ve a Jesús resucitado. Estamos tentados a pensar que la resurrección de Jesucristo no puede ayudarnos en nuestras luchas, dudas y temores. Jesús nos invita a cambiar nuestro criterio.
Jesús cuestionó a María Magdalena ¿Por qué lloras? Quiere que veamos su presencia en medio de toda circunstancia. Ninguna situación está fuera del control de Dios. Ella y las otras mujeres le abrazaron los pies y lo adoraron, Mt 28:9, pero su mandamiento fue de animar a los hermanos, salir al mundo y no privatizar la misión.
“Vivir de acuerdo con la resurrección de Jesucristo es permitir que su voluntad sea la guía para todo aspecto de nuestra vida”. Salgamos con una misión de amor compartiendo todo el evangelio con toda la humanidad
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

sábado, 4 de abril de 2026
Mirarán al que traspasaron
“Cuando llegaron a Jesús, se dieron cuenta de que ya había muerto. Por
eso no le quebraron las piernas. Sin embargo, uno de los soldados atravesó
con una lanza el costado de Jesús, y enseguida salió sangre y agua. Todo
esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Biblia: «No le quebrarán
ningún hueso». En otra parte, la Biblia también dice: «Mirarán al que
atravesaron con una lanza», Jn 19:31-37.
Jesús fue traspasado en la cruz y el que fue atravesado con
una lanza es el que traspasa todo poder. Es el poder del amor su fuerza
irresistible y nos llama a tener otra mirada. Significa seguir la lógica del
amor y dejar el deseo de supremacía, el instinto de imponer, la pretensión de
conquistar posiciones favorables.
Es dejar que me atraviese su vida y su espíritu quitando
todo otro poder. “¿Acaso piensan que las Escrituras no significan nada? Ellas
dicen que Dios desea fervientemente que el espíritu que puso dentro de nosotros
le sea fiel… Humíllense delante del Señor, y él los levantará con honor”, Stg
4:5-10.
“Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por
nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y
gracias a sus heridas fuimos sanados”, Is 53:5. “Los que buscan su ayuda
estarán radiantes de alegría; ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el
rostro”, Sal 34:5. “¡Miren! Él viene en las nubes del cielo. Y todos lo verán,
incluso aquellos que lo traspasaron. Y todas las naciones del mundo se
lamentarán por él. ¡Sí! ¡Amén!”, Ap 1:7
Carlos Scott
La Victoria Cósmica: ¿Dónde estaba Jesús el sábado?
Sábado Santo y la victoria cósmica, oculta en el silencio
Dick Robinson
Celebramos el Viernes Santo con solemnidad, el Domingo de Pascua con alegría. Pero el sábado —el día intermedio— suele pasar desapercibido. La mayoría de las iglesias no celebran ningún servicio especial. No hay dramatismo. Solo la extraña y pesada espera.
He llegado a creer que ese silencio es en sí mismo una declaración teológica. Fleming Rutledge, en su magnífica obra sobre la crucifixión, presenta el Sábado Santo como el día de la ocultación de Dios: el día en que Cristo entra en plena solidaridad con cada ser humano que alguna vez ha yacido en la tumba. Ella insiste en que esto no es incidental al evangelio; es parte de su esencia, de su significado. Y ofrece una palabra a la que vuelvo a menudo: «El descenso de Cristo a los infiernos significa que no hay ningún reino en el universo, ni siquiera el dominio de la Muerte y el diablo, donde alguien pueda ir y quedar separado del poder salvador de Dios».
Léanlo despacio. No hay ningún lugar al que ir donde Cristo no haya ido ya. Esto no es una nota al pie. Son buenas noticias. Algo estaba sucediendo en ese silencio. Algo sísmico.
Lo que dice el Credo
La mayoría de los cristianos recitan el Credo de los Apóstoles sin detenerse en una de sus frases más extrañas: «Descendió a los muertos».
Las traducciones antiguas dicen «descendió al infierno», lo que, lamentablemente, evoca imágenes de fuego y castigo. Pero la palabra original es Hades, el reino de los muertos, lo que las escrituras hebreas llaman Seol. Rutledge es cuidadoso aquí: el infierno no es tanto un lugar de llamas como «un dominio donde el mal se ha convertido en la realidad reinante: un imperio de muerte». Hades no es un dominio, sino un reino. Cristo no descendió a un lugar; entró en territorio enemigo.
Michael Bird, en «Lo que los cristianos deben creer», nos ayuda a comprender cómo se imaginaban los judíos del Segundo Templo al pensar en el Seol. Tenía dos regiones distintas. En una se encontraban los muertos impíos, a la espera del juicio final. El otro lugar —a veces llamado «Paraíso» o «el seno de Abraham»— albergaba a aquellos que habían muerto en fiel pacto con Yahvé: Abraham, Moisés, David, los profetas, todos los santos de Israel.
Eran personas que habían confiado en las promesas de Dios sin ver su cumplimiento. Habían vivido y muerto esperando algo que solo vislumbraban a lo lejos.
Después del Viernes Santo y antes del Domingo de Pascua, el sábado, Jesús fue a verlos.
Fue a proclamar lo que la cruz había logrado: a anunciar en el reino de los muertos que la espera había terminado. Cuando Jesús le dijo al ladrón moribundo el Viernes Santo: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lucas 23:43), no lo decía a la ligera. El Paraíso estaba a punto de recibir a su Rey. Los santos del Antiguo Testamento, aquellos que habían muerto en la fe, ahora eran liberados y llevados plenamente a su presencia.
El día de la ocultación fue, para ellos, el día de su llegada.
El Sábado Santo lo cambió todo.
El arco de la historia: ya se está desarrollando
Una vez que se comprende esto, todo el arco de la redención cobra sentido.
Deuteronomio 32: Las naciones son divididas y entregadas a los hijos de Dios.
Sábado Santo: Cristo desciende, libera a los santos del Antiguo Testamento y proclama la victoria sobre los Vigilantes encarcelados. Su dominio es derrotado de raíz.
Domingo de Pascua: ¡Resurrección! La muerte misma, el último gran poder, es vencida.
Hechos 2: El Espíritu Santo se derrama en Pentecostés, la Torre de Babel se derriba. Cada nación escucha en su propio idioma. Los pueblos que antes estaban bajo el dominio de los rebeldes divinos ahora se reúnen de nuevo con YHWH mediante las buenas nuevas de su Hijo.
Apocalipsis 7:9-17: Una gran multitud de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie ante el trono y el Cordero, junto con los ángeles, los ancianos y los cuatro seres vivientes. Todo el cielo se reunió alrededor del vencedor.
Quiero dejar claro lo siguiente: este arco no es solo futuro. Ya está sucediendo. N.T. Wright, en Sorprendidos por la esperanza, argumenta que la Pascua no se trata de almas que escapan de la tierra al cielo, sino de la nueva creación de Dios que irrumpe en el presente. La resurrección inaugura un mundo nuevo; no solo promete uno en algún momento del futuro. Greg Beale interpreta el Apocalipsis de manera similar: no como un guion para una dispensación futura, sino como una visión de lo que el evangelio está haciendo ahora, en la era actual, a través del Espíritu y la iglesia. La multitud de Apocalipsis 7 se está reuniendo aquí y ahora, nación por nación, cultura por cultura, pueblo por pueblo, persona por persona.
Esta es la realidad del ya presente/aún no presente que se encuentra en el corazón del evangelio. Las naciones se están reuniendo en la era actual. El arco que va desde el Sábado Santo hasta Hechos 2 y Apocalipsis 7 no es solo futuro; se está desarrollando. Lo que significa que la labor misionera no es preparación para algo que aún no ha comenzado, sino participación en algo que ya está en marcha.
Cómo se ve esto en la práctica en Perú
Quiero compartir algo personal, porque esta teología no es abstracta para mí, para RiverWind ni para nuestros equipos en la Amazonía.
Trabajamos con iglesias indígenas en aldeas remotas de la selva. Parte de ese trabajo implica desenvolverse en un mundo donde los brujos —curanderos— ejercen una influencia espiritual real, donde los poderes indígenas no son descartados como superstición por quienes conviven con ellos. Han visto demasiado como para ignorarlos.
Rutledge insiste en que miremos el mal radical sin pestañear. El evangelio solo tiene sentido en el contexto de la oscuridad genuina, no en una versión idealizada. Tiene razón. No puedo servir bien a estas comunidades minimizando los poderes, fingiendo que la oscuridad no es real. Eso sería teológicamente incorrecto.
Un escrito realizado con lágrimas
“… le colocaron en la cabeza una corona hecha con ramas de espinos. Entonces comenzaron a burlarse de él, … Lo golpeaban en la cabeza con una vara y lo escupían, y arrodillándose delante de él le hacían reverencias. Cuando se cansaron de burlarse de él, le quitaron el manto rojo y le pusieron su propia ropa. Después se lo llevaron para clavarlo en la cruz.”, Mc 15:16-20
Este relato nos genera un fuerte pesar, lágrimas y dolor
profundo. Esto es lo que nos describe Marcos cuando escribió sobre la
crucifixión de Jesús. Lucas expresa: “Entonces Pilato sentenció a Jesús a
muerte como la gente reclamaba… Y les entregó a Jesús para que hicieran con él
como quisieran.”, Lc 23:24-25. El Señor y Rey del universo es maltratado por la
humanidad. El justo sufriendo por los injustos, “tenía el rostro tan
desfigurado que apenas parecía un ser humano, y por su aspecto, no se veía como
un hombre.”, Is 52:14.
“¿Quién ha creído nuestro mensaje? ¿A quién ha revelado el
Señor su brazo poderoso? Mi siervo creció en la presencia del Señor como un
tierno brote verde, como raíz en tierra seca ... Fue despreciado y rechazado:
hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la
espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó. Sin embargo,
fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que
lo agobiaron ... él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por
nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue
azotado para que pudiéramos ser sanados. Todos nosotros nos hemos extraviado
como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros…, Fue
oprimido y tratado con crueldad; … no dijo ni una sola palabra…, Sin embargo,
cuando su vida sea entregada en ofrenda por el pecado, tendrá muchos
descendientes…, Yo le rendiré los honores de un soldado victorioso, porque se
expuso a la muerte. Fue contado entre los rebeldes. Cargó con los pecados de
muchos e intercedió por los transgresores”, Is 53:1-9.
Buscando la luz
“Ya era viernes por la tarde, y los judíos se estaban preparando para las celebraciones especiales del día sábado. Un hombre llamado José, del pueblo de Arimatea, no tuvo miedo de pedirle a Pilato el cuerpo de Jesús. José era un miembro muy importante de la Junta Suprema. Además, él oraba para que el reinado de Dios empezara pronto. Pilato se sorprendió mucho al oír que Jesús ya había muerto. Por eso, llamó al oficial romano para ver si era cierto, y para averiguar cuándo había sucedido. Cuando el oficial regresó con el informe, Pilato dio permiso para que le entregaran a José el cuerpo de Jesús. José compró entonces una sábana de tela muy fina y cara. Bajó a Jesús de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en una tumba. Hacía poco tiempo que José la había mandado construir en una gran roca. Luego tapó la entrada de la tumba con una piedra muy grande”, Mc 15:42-47
Cuando hay mucha familiaridad con la oscuridad debemos
seguir confiando que puede aparecer la luz que necesitamos. Dios nos llama a no
renunciar a lo que hemos creído y sostenido.
“José era seguidor de Jesús, pero no se lo había dicho a
nadie porque tenía miedo de los líderes judíos”, Jn19:38. La esperanza puede
resurgir cuando seguimos siendo audaces y valientes. “Jose fue un hombre bueno
y honesto, y deseaba que Dios comenzara ya a reinar en el mundo. José era
miembro de la Junta Suprema, pero cuando la Junta decidió que Jesús debía
morir, él no estuvo de acuerdo”, Lc 23:50-51.
Dios nos llama a salir de la oscuridad y caminar hacia la
luz. “Jose oraba para que el reinado de Dios empezara pronto”. Es una luz que
no podemos ocultar. »Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una
ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver.
Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario:
la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa”, Mt
5:14-15. "Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el
reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Sólo la gente valiente y decidida
logra formar parte de él”, Mt 11:12
Carlos Scott
“Creyente no es el privilegiado envuelto en la luz; es el que, incluso en la oscuridad, logra ver claro”
Una declaración decisiva
“Jesús lanzó un fuerte grito y murió … El oficial romano que estaba frente a Jesús lo vio morir, y dijo: —En verdad este hombre era el Hijo de Dios.”, Mc 15:37-39
Marcos nos habla de un oficial romano que reconoce en Jesús
al Hijo de Dios. Esta declaración constituye el punto de llegada del
Evangelio. Es la respuesta tan esperada a una pregunta fundamental: ¿Quién es
Jesús?
Esta contestación viene de parte de un gentil o pagano y se
constituye en una verdadera declaración de fe. Nos hace ver que el Espíritu
prometido ya estaba actuando en medio de las personas. Cuando Jesús fue
bautizado una voz que venía del cielo le dijo: «Tú eres mi Hijo, a quien
quiero mucho. Estoy muy contento contigo.», Mc 1:11 y ahora, en el Calvario,
después de su muerte hay un reconocimiento: "En verdad este hombre era el
Hijo de Dios".
Es interesante observar que esta declaración no viene de
parte de un discípulo, un amigo o un familiar, sino de parte de un gentil. Este
oficial llegó a descubrir la identidad de Jesús no precisamente en el
momento del triunfo, sino en la derrota y el fracaso. Nos encontramos con
el cuerpo de Jesús azotado, una corona de espinas en la cabeza, desnudo,
burlado, expuesto a todos los golpes, clavado y asesinado en una cruz. Es
conmovedor ver que Jesús es reconocido no en el momento feliz de los milagros,
sino cuando se negó a hacer el milagro de bajar de la cruz y murió.
En la oscuridad del final es reconocido por este oficial, un
gentil que puede ver con claridad. En medio de la densa tiniebla que
cubrió la tierra, esta persona pudo distinguir un rostro divino. Lo
reconoce cuando está desfigurado y no transfigurado. “Creyente no es el
privilegiado envuelto en la luz; es el que, incluso en la oscuridad, logra ver
claro”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
El camino de la realización humana pasa por ser semejante a Jesús
La espiritualidad de nuestras creencias “La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no con...





