lunes, 27 de julio de 2026

Buenas obras

“Conciencia del llamado y la voluntad de Dios”.

"Ayuda en todo lo que puedas al abogado Zenas y a Apolos, de modo que nos les falte nada para su viaje... (A las naciones) Que aprendan los nuestros a empeñarse en hacer buenas obras, a fin de que atiendan a lo que es realmente necesario y no lleven una vida inútil”, Tito 3:13-14.

En todo trabajo al cual se nos ha llamado suele haber dificultades, oposición, problemas en los equipos, falta de fe, incomprensión, crítica, etc. En todo esto hay una lucha espiritual y el sufrimiento será parte del trabajo en “misión”. 

La clave está en saber “Oírle a Dios”. Debemos atender lo que Dios nos quiere decir. No hay peor sordo que el que no quiere oír y Dios nos dice “Si oyereis hoy su voz no endurezcáis vuestro corazón”. Se nos anima a “Creerle a Dios” y muchas veces somos puestos a prueba. El que cree a Dios no será avergonzado. 

Se nos orienta en “trabajar según los planes de Dios”. Esto implica oración y trabajo duro. Sin trabajo no hay logros. Jhon Stott nos recuerda: “La acción sin reflexión es fanatismo en acción, pero la reflexión sin entrega es la parálisis de toda acción.” “Dios llama a todos los creyentes a participar y comprometerse en su misión. Si el estudio no lleva a la participación, sea en casa o en ultramar, la misionologia habrá perdido su vocación y razón de ser.” 

Volvamos a tomar el “mensaje que es digno de confianza” y como le dice Pablo a Tito “quiero que lo recalques, para que los han creído en Dios se empeñen en hacer buenas obras. Esto es excelente y provechoso para todos”, Tito 3:8. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


domingo, 26 de julio de 2026

El don del Espíritu es el don de involucrarse en la misión

Sin construcción humana

"El Espíritu Santo dijo: "Apártenme ahora a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los he llamado..." "Bernabé y Saulo, enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre", Hch 13:1-4

Cuando leemos este texto se valora profundamente la experiencia que vivieron aquellos apóstoles y surgen algunas preguntas: ¿Podemos fiarnos de una voz a la cual llamamos el Espíritu Santo? ¿Cómo la descubrimos y escuchamos? ¿Cómo podemos describirla e interpretarla? 

El texto de Juan nos puede ayudar cuando dice «El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu», Jn. 3:8. Es un Espíritu que según Juan nos enseñara todas las cosas, Jn 14:26. Hay una dimensión sobrenatural que supera nuestra razonabilidad.

En un primer acercamiento podemos decir que es algo que "viene de arriba" o "de lo alto" y no corresponde a ninguna construcción humana. El Cristo resucitado se hizo presente en la comunidad primordialmente por medio del Espíritu. El mismo Espíritu, en cuyo poder Jesús se fue a Galilea, también empuja a los discípulos a la misión. A cada paso se ve la misión de la Iglesia que es inspirada y confirmada por las manifestaciones del Espíritu. El evento decisivo, por supuesto, es Pentecostés. 

El don del Espíritu es el don de involucrarse en la misión, porque la misión es consecuencia directa del derramamiento del Espíritu. Roland Allen comenta: “No habla de personas quienes, siendo lo que eran, se esmeraron en obedecer las últimas órdenes de un patrón muy amado, sino de personas quienes, habiendo recibido un Espíritu, fueron impulsados por tal Espíritu a actuar de acuerdo con ese mismo Espíritu”

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


sábado, 25 de julio de 2026

“El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor”

Nuevos contextos, modelos y oportunidades

«Designen a Bernabé y a Saulo para el trabajo especial al cual los he llamado», Hch 13:2.

Antioquía fue una comunidad abierta que escuchaba al Espíritu de Dios y se organizó a partir de la misión. Esta iglesia nos muestra un ministerio compartido y no individual. Formaban un liderazgo espiritual con diferentes trasfondos. Era un liderazgo internacional e intercultural. Venían de diferentes regiones: Bernabé de Chipre, Manaén venía de los círculos gubernamentales de Jerusalén, Saulo de Tarso, Lucio de Cirene de extracción árabe proveniente del Norte de África y Simeón apodado el Negro de la cuenca del Nilo en África oriental. Entre ellos había profetas y maestros. Encarnaban un compañerismo que servía de modelo a la congregación.

«El Espíritu Santo dijo: «Apártenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los he llamado» "Bernabé y Saulo, enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y allí navegaron a Chipre”, Hch 13:1-4. La vida guiada bajo la influencia del Espíritu Santo busca las puertas abiertas y oportunidades que Dios está presentando ante nosotros, 2 Co 2:12. Es el Espíritu Santo que abre puertas y buscar lo que el Espíritu manifiesta es encontrarnos con el propósito de Dios, Ap. 3:8.

El Espíritu Santo nos da oportunidades, pero también puede cerrar puertas. Le prohibió al equipo apostólico predicar la palabra en la provincia de Asia, Hch 16:6-10. Luego, cuando llegaron cerca de Misia, intentaron pasar a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Fue recién cuando bajaron a Troas durante una noche que Pablo tuvo una visión donde se le indicaba que debían comenzar la misión en Europa. “El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor”, Pr 16:9.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


Generando espacios y dando lugar a los demás

El impulso necesario

“Entre los profetas y maestros de la iglesia de Antioquía de Siria se encontraban Bernabé, Simeón (llamado «el Negro»), Lucio (de Cirene), Manaén (compañero de infancia del rey Herodes Antipas) y Saulo", Hch 13.1

La búsqueda de la voluntad de Dios en la relación unos con otros implica vivir la unidad sin caer en la uniformidad, la distinción sin el individualismo y la diferencia sin caer en la división. Nuestro desafío está en escuchar a Dios, pero no lo podremos hacer sin aprender a escucharnos unos a otros.

En comunidad es donde aprendemos a caminar hacia el otro generando espacios y dando lugar a los demás. El Espíritu Santo impulsa a la iglesia a una nueva dimensión que la lleva a interpretar la misión. “Un día, mientras ellos estaban adorando al Señor y ayunando, el Espíritu Santo les dijo: «Prepárenme a Bernabé y a Saulo. Yo los he elegido para una misión especial», Hch 13:2 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


jueves, 23 de julio de 2026

Una Buena Semilla

Movilidad y Expansión

Jesús nos dice: "El Hijo del Hombre es el agricultor que siembra la buena semilla. El campo es el mundo, y la buena semilla representa a la gente del reino, ...", Mt 13:37-38.

Jesús nos desafía a ser una buena semilla y estar dispuestos a ser plantados en nuevos terrenos para ser de bendición a todas las naciones, que su nombre sea reconocido y adorado y el mal pueda ser derrotado por el avance del Reino de Dios.

Para pensar: ¿Qué tipo de semilla soy para Dios? ¿Estamos dispuestos a ser plantados en un nuevo terreno? ¿Tenemos en mente el comienzo de nuevas comunidades de discípulos?

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox



miércoles, 22 de julio de 2026

Mansedumbre, humildad y proximidad

Jesús era una persona que amaba. La escritura dice: “los amó hasta el fin”, Jn 13:1. No fue egoísta. Tenía el dominio completo, autoridad y poder. ¿Que hizo Jesús con este poder? “Se levantó de la mesa, ... y comenzó a lavarles los pies"

Jesús ofreció su servicio a gente que no lo merecía, que lo abandonarían y también ofreció su servicio a una persona que se oponía. Jesús era una persona que amaba. Los amó hasta el fin.

Jesús era alguien que conocía su identidad. Lo más probable es que este lavamiento de pies fue provocado por alguna mala conducta de los discípulos. 

Los discípulos estaban dispuestos a pelearse por un trono, pero no por una toalla. Ellos preferían sentarse a comer sucios antes que estar limpios. Jesús sabía bien quién era y no necesitaba el poder para completar su identidad.

Jesús era una persona que estaba dando vuelta el orden social. Jesús estaba rompiendo con el paradigma de los honores y prestigio que solemos tener en nuestro medio. Se humilló. Lavó los pies de todos. Usó todo su poder para servir. Su énfasis fue la gracia y no el mérito.

Jesús lavó los pies de Judas. Él había oído el mensaje de Jesús, pero eso no lo transformó. Responder al ejemplo de Jesús implica abandonar el derecho de elegir a quien quiero servir.

Jesús muestra el modelo de mansedumbre, humildad, servicio y amabilidad fraternal. Es el modelo que recomienda para sus seguidores. “Les he puesto ejemplo para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes… ¿Entienden esto? Dichosos serán si lo ponen en práctica”, Jn 13: 12-17.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox




martes, 21 de julio de 2026

La espiritualidad en comunidad 

Tenemos una fe trinitaria que es una fe relacional. Dios en tres personas, pero siempre uno. Su oración es que seamos uno y alcancemos la perfección en la unidad para que el mundo crea, Jn 17:20-21. 

Como comunidad trinitaria somos desafiados a vivir compenetrados unos con otros. Para describir la trinidad algunos usan la palabra perijóresis o perichóresis que fue tomado o fijado por primera vez en la iglesia antigua por los Padres Capadocios. Se trata de un término griego que está construido por dos palabras: una es peri (alrededor) y el otro choreo (danzar). Es bailar juntos danzando en círculo o alrededor. Significa “intercambiar lugares”, “danzar en torno”. Una danza de vida y amor. 

Cada persona de la trinidad provee espacio para las otras dos. Hay comunión y comunicación total, donde cada persona existe solamente en la medida que camina y avanza hacia la otra, ocupando su lugar y habitando en ella. 

La trinidad es una danza divina de tres personas que se aman unas a las otras y se reciben plenamente, en donde cada una de ellas se vuelve “una” con las otras. La permanencia y la morada de una de las tres Personas en la otra significa que son inseparables, que no han de separarse. Cada persona está en el otro y viceversa, sin mezcla, fusión o confusión. Se mantiene la personalidad, sin caer en el individualismo. Hay unidad con distinción, distinción sin mezcla, y unidad sin separación.

Esta fe y amor trinitario es mutuamente sacrificial donde cada persona renuncia a sí misma para encontrarse realizándose en las otras. El texto de Juan 17 presenta el modelo de la unidad sobre la base del amor trinitario. El Señor ruega al Padre que sus discípulos "sean uno, así como nosotros somos uno”, Jn 17:22 y abre una nueva perspectiva a nuestra mente, donde sugiere que seamos semejantes a la unión entre las Personas divinas de la trinidad. Sugiere la unidad en la verdad y el amor. Se nos llama a ser una comunidad trinitaria que es abierta e invita. Nos desafía a cerrar las grietas en la iglesia y en la sociedad. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


lunes, 20 de julio de 2026

Volver a la fuente de agua viva

“Dios me dijo: «Jeremías, ve y diles de mi parte a todos los habitantes de Jerusalén: ... Ustedes, pueblo mío, cometieron dos pecados: me abandonaron a mí, que soy para ustedes una fuente de agua que les da vida, y se hicieron sus propios estanques, que no retienen el agua. Yo era su guía, pero ustedes me rechazaron… Sus propias rebeliones y maldades demuestran que ustedes son culpables. Pónganse a pensar, y reconozcan lo malo y triste que es abandonarme y no obedecerme. Les juro que esto es así”, Jer 2:1-19

Dios elige a Jeremías como su profeta y no es llamado a gozar místicamente de Dios, sino a ser intermediario entre Dios y el pueblo, a ser portador de una palabra nueva. Dios nos seduce y nos llama a ser testigos creíbles.

Dios nos vuelve a decir “póngase a pensar… Yo soy la fuente de agua que les da vida”

Dios nos llama a edificar y plantar, pero es necesario primero arrancar, extirpar y sacar desde la raíz lo que no sirve. La meta es una relación nueva con Dios y más profunda.  

Dios nos dice: “Así como antes me dediqué a derribarlos, arrancarlos y destruirlos, ahora me dedicaré a plantarlos, reconstruirlos y ayudarlos a crecer”, Jer 31:28. 

La promesa de Dios nos dice que estará con nosotros. Dios quiere bendecir a las naciones, destruir el mal por medio del Reino de Dios y ser reconocido como el único Dios.

Carlos Scott 

Foto Gilbert Lennox


domingo, 19 de julio de 2026

Afirmamos la Misión de Dios y el llamado a su pueblo de bendecir a todas las gentes

Lo que tiene vida crece y se reproduce.

“Mientras tanto, la palabra de Dios seguía extendiéndose, y hubo muchos nuevos creyentes.”, Hch 12.24

Un movimiento de discípulos cuyo resultado es la formación de nuevas comunidades de fe provee un impacto en palabra y obra a favor de la extensión del Reino de Dios. Mediante los dones los creyentes sirven en diferentes áreas de la sociedad y esto produce un impacto cultural significativo que glorifica a Dios. 

El crecimiento de una iglesia local debe llevar a la multiplicación de discípulos y nuevas iglesias. No necesariamente se necesita llegar a cierta cantidad de personas para luego comenzar una nueva comunidad de fe. Donde hay dos o tres el Señor está presente. 

Los grupos pequeños o las iglesias en casa se pueden reproducir y proveen lo necesario para comenzar una nueva comunidad. Siempre hablamos de la gente y no de la compra de terrenos o propiedades. También hablamos del sacerdocio de todos los creyentes y no de la jerarquía o el clero. Hablamos de la comunidad del Reino de Dios llegando a otras personas en su idioma, cultura y contexto. 

Un movimiento de discípulos es mucho más difícil en algunas culturas y en regímenes represivos y totalitarios. En algunos casos la comunidad de fe será una iglesia perseguida y sufriente. Cuando hablamos de iniciar nuevas comunidades de fe no hacemos referencia a las "etiquetas denominacionales", tampoco a la multiplicación de edificios, ni la proliferación de organizaciones eclesiásticas. Lo que menos necesita la iglesia en muchos de nuestros países son más edificios y estructuras eclesiásticas. 

Lo que tiene vida crece y se reproduce. Los grupos pequeños o las iglesias en casa pueden ser la respuesta a un mundo que necesita creer y tener esperanza. A medida que las personas van descubriendo la nueva vida en Cristo y un nuevo estilo de vida, la sociedad y una nación pueden ser transformada y "celebrar la vida en todas sus dimensiones". Afirmamos la Misión de Dios y el llamado a su pueblo de bendecir a todas las gentes.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


sábado, 18 de julio de 2026

Creerse lo que uno no es

"Herodes Agripa estaba muy enojado con la gente de los puertos de Tiro y de Sidón. Por eso un grupo de gente de esos puertos fue a ver a Blasto, un asistente muy importante en el palacio de Herodes Agripa, y le dijeron: «Nosotros no queremos pelear con Herodes, porque nuestra gente recibe alimentos a través de su país.» Entonces Blasto convenció a Herodes para que los recibiera. El día en que iba a recibirlos, Herodes se vistió con sus ropas de rey y se sentó en su trono. Luego, lleno de orgullo, les habló. Entonces la gente empezó a gritar: «¡Herodes Agripa, tú no hablas como un hombre, sino como un dios!» En ese momento, un ángel de Dios hizo que Herodes se pusiera muy enfermo, porque Herodes se había creído Dios. Más tarde murió, y los gusanos se lo comieron. Los cristianos siguieron anunciando el mensaje de Dios", Hch 12:20-24

Cuando la comunidad de fe ora y se anuncia su mensaje suceden cosas. Dios sigue interviniendo en la historia y no se desentiende de los poderes políticos, ni sencillamente los deja hacer. Dios se opone a la tiranía y la injusticia. Dios levanta personas y comunidades para luchar contra el mal y el poder de Dios está por arriba de cualquier persecución. “El orgullo de un pueblo es que se haga justicia; la desgracia de los pueblos es que se cometa pecado”, Pr 14:34.

El historiador judío Josefo dice que Herodes estaba vestido de ropas de pura plata y era el año 44. Herodes se creyó Dios e intento detener el avance misionero de la iglesia, pero termino mal y los gusanos se lo comieron. Su muerte se debió a una intervención divina. Lucas nos indica un contraste entre aquellos que se creen lo que no son y con aquellos que siguen a Jesús. La realidad es que nadie y nada podrá detener el avance incontenible de la buena noticia del reino de Dios: "Los cristianos siguieron anunciando el mensaje de Dios”.

“Y todos ellos cantaban esta nueva canción: «Sólo tú mereces tomar el libro y romper sus sellos. Porque fuiste sacrificado, y con tu sangre rescataste para Dios, a gente de toda raza, idioma, pueblo y nación. Los hiciste reyes y sacerdotes para nuestro Dios; ellos gobernarán la tierra», Ap 5:9-10.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


viernes, 17 de julio de 2026

Dios sigue haciendo milagros

“Vayan y cuenten esto”

"Pedro llegó a la entrada de la casa y llamó a la puerta. Una sirvienta llamada Rode salió a ver quién llamaba. Al reconocer la voz de Pedro, fue tanta su alegría que, en vez de abrir la puerta, se fue corriendo a avisarles a los demás. Todos le decían que estaba loca, pero como ella insistía en que Pedro estaba a la puerta, pensaron entonces que tal vez había visto a un ángel. Mientras tanto, Pedro seguía llamando a la puerta. Cuando finalmente le abrieron, todos se quedaron sorprendidos de verlo allí. Pedro les hizo señas para que se callaran, y empezó a contarles cómo Dios lo había sacado de la cárcel. También les dijo: «Vayan y cuenten esto a Jacobo y a los demás seguidores de Jesús.» Luego se despidió de todos, y se fue a otro pueblo", Hch 12:13-17

Este relato nos habla que cuando Pedro fue liberado se dirigió a la casa de María la madre de Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos. Parece que era una casa grande donde Pedro toca a la puerta y seguidamente Rode lo reconoce. Al verlo a Pedro les aviso a los demás. Estos, aunque han estado orando por la liberación de Pedro, no creen el milagro, y le dicen a Rode que está loca. Después agregan que lo que ha visto es un fantasma. Mientras tanto Pedro sigue tocando y llamando a la puerta. Todo esto nos indica que importante es la fe no solo para pedir sino también para recibir. 

La comunidad de fe oraba, pero les fue difícil creer. Dios nos llama a creer y seguir creyendo, confiando que la última palabra será la de Él. A nosotros nos toca orar ¡Venga tu Reino! en justicia, sanidad, salvación y que todo mal sea derrotado. Pedro les dijo: “Vayan y cuenten esto”. Dios sigue haciendo milagros. 

“Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de él viene nuestra confianza, y es él quien hace que confiemos cada vez más y mejor”, He 12:1-2

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


El quebrantamiento nos lleva a fortalecernos en Dios en la más dura aflicción

Quebranto, prueba y madurez "Pero Dios quitó a Saúl y lo reemplazó con David, un hombre de quien Dios dijo: “He encontrado en David, ...