«No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.» — Romanos 12:21 NVI
Cada 2 de octubre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia. La fecha recuerda que rechazar la violencia no significa resignarse ante el mal, guardar silencio frente a la injusticia ni renunciar a transformar aquello que destruye la vida.
Pablo propone otra lógica: no reproducir aquello que enfrentamos. No permitir que el odio nos enseñe a odiar, que la agresión determine nuestra respuesta o que la violencia termine pareciéndonos inevitable.
«Vence el mal con el bien» no es una invitación a la pasividad. Es una forma exigente de resistencia: enfrentar el mal sin convertirnos en aquello que queremos combatir.
Porque también podemos derrotarnos cuando, intentando vencer el mal, terminamos usando sus mismas armas.
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