«¡Miren, hago nuevas todas las cosas!».
"Pero él respondió: —El hombre que me sanó me dijo: “Toma tu camilla
y anda”. —¿Quién te dijo semejante cosa? —le exigieron", Jn 5:11-12
Los que tratan de observar cuidadosamente la ley y su práctica se les puede
pasar u olvidar el poder de los milagros. Son personas que exigen que todo esté
en regla y esta es su obsesión. Cuando el primer puesto lo ocupa "el
funcionamiento y el reglamento", no hay lugar para la alabanza: "¡La
ley no te permite cargar esa camilla!".
Hay gente que parece disfrutar cuando consigue complicar una fe sencilla,
siembra temores. inquietudes y dudas. No pongamos obstáculos al camino de la
libertad. La paz y serenidad de todos aquellos que disfrutan de la gracia de
Dios no debe ser despreciada y mal vista, sino admirada para que Dios sea
reconocido y adorado, el mal derrotado y la gente bendecida. "Y el que
estaba sentado en el trono dijo: «¡Miren, hago nuevas todas las cosas!».
Entonces me dijo: «Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de
confianza», Ap 21:5
Carlos Scott

No hay comentarios:
Publicar un comentario