Conflictos de intereses
"¡Al instante, el hombre quedó sano! Enrolló la
camilla, ¡y comenzó a caminar! Pero ese milagro sucedió el día de
descanso, así que los líderes judíos protestaron. Le dijeron al hombre que
había sido sanado: —¡No puedes trabajar el día de descanso! ¡La ley no te
permite cargar esa camilla!", Jn 5:9-10
Celebrar la vida es alegrarnos que Dios hace cosas nuevas. El problema está
cuando surgen algunos conflictos de intereses entre privilegiar el bienestar de
la gente o bien preservar o custodiar la defensa de las instituciones y su
reglamento.
Las autoridades de esa época tenían principios intocables en la observancia
formal de la ley. Es increíble pensar que, tras treinta y ocho años de
espera, la sanidad de esa persona tiene lugar en el día equivocado. Se aceptaba
sin problemas que un invalido estuviera treinta y ocho años en esa condición,
pero volver a caminar y llevar su camilla en el día de descanso era un
escándalo intolerable. Más que ver a una persona que había sido sana, los
hombres de la ley ven que las reglas han sido violadas. Su ley es, a sus ojos,
más cercana y mucho más importante que Dios.
El reglamento sin misericordia se convierte en inhumanidad. Y cuando hay
inhumanidad Dios está ausente y no tiene nada que ver con lo que se pretendía
imponer en su nombre. Los legalistas de todos los tiempos no consiguen entender
que la voluntad de Dios es el bien, la salud, la alegría del ser humano. La
gloria de Dios y su honor es ver a las personas de pie, libres y llenas de
alegría. Jesús nos dice: "Si ustedes supieran qué significa esto: “Lo que
pido de ustedes es misericordia y no sacrificios”, no condenarían a los
que no son culpables, Mt 12:7
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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