Una misión compartida
“El único que está conmigo es Lucas. Marcos puede ayudarme mucho en mi trabajo, así que búscalo y tráelo contigo cuando vengas”, 2 Ti 4:11
Cuando hablamos de una misión compartida hacemos referencia a la importancia de caminar con otros. Caminar con otros implica abrir espacios, es comunión, compartir, reconocernos que somos el pueblo de Dios, un solo cuerpo
La misión compartida nos habla que siempre hay lugar en la mesa para uno más. Es una invitación amplia, solidaria, diversa e inclusiva. La mesa de Jesús da lugar a los excluidos y nadie tiene el monopolio en la misión. Harold Segura habla de “escuchar historias antes de formular respuestas. Permite disentir sin expulsar, reconocer heridas, matizar opiniones, confesar ignorancias y aprender de otros.” Nuestra fe es trinitaria y de relación
La comunión nos habla de compartir experiencias ya sea el sufrimiento, la alabanza, la persecución, privilegios, realidades. Compartir por medio del dar, donar, ser generosos. Hay relación en el ser y el hacer. Lo que compartimos primero es la fe y lo que sale de la comunión o Koinonia de la fe es la comunión o Koinonia de la obra. Se espera una salida practica y que esta tenga consecuencias concretas.
La comunión nos debe llevar a la misión y nuestro punto de partida es la misión de Dios. Pablo Davies expresa “Nuestra misión es compartir la suya. En Cristo no somos muchos individuos, en Cristo no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer. Tampoco hay rico o pobre, poderoso ni débil, somos uno en Cristo y estamos al servicio de la misión de Dios”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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